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EL PERIÓDICO
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Cataluña necesita un gobierno


Sala Antoni Tàpies. Palau de la Generalitat. Sala Antoni Tàpies. Palau de la Generalitat.

La crisis de la COVID-19 nos ha sacudido de arriba abajo y ha acelerado transformaciones que venían de lejos y que nos han puesto frente al espejo, evidenciando nuestra vulnerabilidad como sociedad. Una crisis sanitaria de enormes magnitudes que ha puesto al descubierto las carencias de nuestro sistema, bien visibles en la primera línea de intervención: el ámbito de la salud y el de la atención a las personas más frágiles, sobre todo las personas mayores. Pero también una crisis que nos obliga a poner las luces largas para adoptar medidas sociales y económicas para blindar los servicios públicos, asegurar que no aumenten las desigualdades y salvar puestos de trabajo y empresas.

Hoy Cataluña vive una situación excepcional con crisis superpuestas y una evidente degradación política e institucional que hay que encarar con determinación, fuerza y ​​humildad. La determinación de las prioridades con conocimiento, experiencia y liderazgo para llevarlas a cabo; la fuerza para aplicarlas sin dilación; y la humildad de trasladar a la ciudadanía que sólo juntos y juntas lo conseguiremos, que sólo desde la colaboración podremos superar las incertidumbres. Necesitamos cooperación entre gobiernos y fraternidad entre ciudadanos.

Las próximas elecciones al Parlament pueden ser el punto de inflexión que necesita Cataluña para poner fin a una década perdida. 10 años con unos servicios públicos al límite, con una gestión deficiente, sin una planificación política solvente, y con objetivos y prioridades muy equivocados. Estoy convencido de que una mayoría de catalanes y catalanas quieren una Cataluña mejor, pero para ello necesitamos una nueva mayoría y un cambio de gobierno que garantice un nuevo rumbo para el país en el que las prioridades sean tres: Uno, la reconstrucción social y la reactivación económica desde el liderazgo público, con diálogo social y en colaboración con la sociedad para reforzar nuestro Estado del bienestar y recuperar la fuerza de nuestro tejido empresarial, asociativo e institucional. Dos, el buen gobierno para garantizar una gestión pública eficaz, una administración accesible y eficiente, rigurosa y evaluable y un buen manejo de los recursos que son de todos.

Y tres, la superación del proceso independentista para pasar a la colaboración leal entre instituciones, a partir de un mejor autogobierno y del diálogo para promover la concordia entre los catalanes y las catalanas.

Las elecciones del 14 de febrero son una oportunidad para asegurar que no dejamos a nadie atrás, que hacemos de nuestra diversidad nuestra bandera y que hacemos de la educación y el conocimiento el principal motor de creación y redistribución justa de la riqueza. La igualdad de género y la no discriminación serán el centro de las políticas públicas.

Los y las socialistas de Cataluña tenemos la llave para el cambio, y para conseguirlo hemos presentado un programa, abierto a aportaciones, que está a la altura de las prioridades del país, conscientes de la situación y de las dificultades excepcionales del momento, pero también de las enormes potencialidades, talento y empuje de la sociedad catalana.

Tenemos el país en la cabeza y a las personas en el corazón. Estamos en condiciones de construir una Cataluña mejor, una Cataluña que hemos sido capaces de dibujar con detalle en nuestra propuesta de programa. Ahora nos queda convencer a la ciudadanía de que hay alternativa al rumbo equivocado y fracasado del independentismo. Una alternativa que priorice la resolución de los problemas de la gente, que piense en toda Cataluña, y no solo en una mitad. Cataluña necesita una etapa de progreso, de prosperidad compartida, de feminismo y de ecología, y solo los socialistas podemos liderarla. Cataluña necesita un gobierno que priorice, movilice recursos, asuma responsabilidades y formule y aplique políticas públicas que mejoren la vida de la ciudadanía. Un gobierno que capaz de impulsar el progreso económico, la creación y mantenimiento de los puestos de trabajo, fortalezca las políticas sociales, la calidad de los servicios públicos, y la lucha contra las desigualdades y la exclusión social. En definitiva, Cataluña necesita un gobierno que gobierne, y gobernar significa hacer las cosas bien. Todo lo contrario de lo que ha ocurrido en los últimos 10 años del Govern de la Generalitat, con mayoría independentista.

Primer secretario del Partit dels Socialistes de Catalunya.