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EL PERIÓDICO
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Embrollo territorial y administrativo, en Cataluña


La organización territorial y administrativa de un país o de una región debería parecerse lo más posible al de una empresa eficiente, no en vano hay que procurar siempre rapidez, eficiencia y austeridad.

En este sentido, Cataluña, ha ido en dirección contraria, más preocupados sus gobiernos en controlar el territorio que en conseguir la excelencia organizativa – administrativa. Veamos la exagerada parcelación de un territorio de cerca de 32.000 kms 2.

Cataluña, tiene 4 provincias, con sus 4 diputaciones, 947 municipios, 42 comarcas, 8 regiones o veguerías.

El gobierno de la Generalitat, consta de presidente y 13 Departamentos o Conselleries, cada una de las cuales se organiza territorialmente a su manera. Así, vemos como Sanidad dispone de 9 regiones sanitarias, otras tantas Interior, si bien no coinciden plenamente con las anteriores, 7 tiene Justicia, 6 Agricultura, etc.

Globalmente el sistema es muy caro, poco eficiente y altamente burocratizado. En vez de simplificar estructuras, los distintos gobiernos han ido creando más y más, hasta llegar a la situación actual en que al nivel municipal, se le añade el comarcal, i el regional. Y cada departamento tiene su propia organización territorial, no coincidente con ninguna otra. Funcionan a su aire, sin la debida coordinación territorial – administrativa.

Es posible mantener el actual modelo? Posible sí, deseable no. El gobierno de la Generalitat ha llegado a unos límites insostenibles de deuda y endeudamiento, imposibles de sostener. A nivel global la deuda de la Generalitat se acerca a los 80.000 millones de euros. Esta deuda no permite ningún margen de maniobra, e impide recurrir a endeudamiento por encontrarse dentro de los máximos autorizados.

Ante esta situación, siempre se procura cargar las culpas al sistema de financiación, considerado injusto y desproporcionado, sin reconocer los errores en materia de gasto que el gobierno ha venido asumiendo a lo largo de todos estos años.

Es cierta la necesidad de proceder a una modificación del sistema de financiación, pero si éste no viene acompañado de una fuerte y profunda reestructuración de toda la administración, servirá de muy poco.

Ha llegado el momento de cambios radicales e inmediatos. Es imposible mantener las estructuras actuales, y la oportunidad llega con las próximas elecciones del 14 de febrero. Quien asuma el gobierno, deberá ser capaz de hacer recortes y reestructuraciones territoriales y de servicios, como nunca se han llevado a cabo.

No es viable el sistema de niveles territoriales y administrativos. Hay que suprimir y simplificar, para agilizar trámites y al mismo tiempo ahorrar costes. Y esto solo lo podrá llevar a cabo alguien que no haya estado en los pasados gobiernos. Alguien que entre sin ataduras ni equilibrios con otros partidos, para mantener las estructuras actuales. Alguien que conozca muy bien las administraciones y tenga claros los objetivos.

En estos momentos solo se me ocurre una persona capaz de llevar a cabo estos cambios: Miquel Iceta. Es la persona más adecuada para gobernar nuevos tiempos que requieren cambios en profundidad. Ya no se puede contemporizar más porque el país está exhausto y necesita recuperar acción de gobierno para encarar unos años que serán especialmente complicados. Es el momento de dejar atrás sueños imposibles y recuperar el sentido común perdido.

Presidente del Consejo de la Federación XI del PSC-PSOE. Ex alcalde de Borredà ( Barcelona) y ex diputado del Parlament de Cataluña.