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La antiEspaña, de nuevo


Así es, los componentes de la antiEspaña, los malos españoles, según se nos contaba en el franquismo, y aún antes también y ahora de nuevo, se han vuelto a unir a pesar de sus intensas diferencias, para hacer algo “malísimo”, y que no es otra cosa que promover un manifiesto contra las ideas y los discursos, ya sin ropaje alguno y sin rubor, que la extrema derecha lanza a diario en todas partes, en el Congreso, en las Asambleas autonómicas, en los plenos municipales, en las redes y en la calle, con un marcado acento cainita, xenófobo, homófobo, machista, de odio, en fin, y todo sazonado con tergiversaciones, medias verdades o falsedades manifiestas.

Después de tanto tiempo pasado, de tanto sufrimiento padecido en épocas de enfrentamiento y de dictadura, de tantas cesiones de unos y otros, de intentar construir un país más moderno y democrático, con más libertades y derechos, y siempre pensando en la intensa y rica diversidad del mismo, regresan lenguajes, modos, formas y discursos que creíamos enterrados o, al menos, sujetos y fuera de los escenarios de la vida pública.

Lo lamentable de todo esto es que dos formaciones tan importantes a la derecha del PSOE no hayan firmado. La extrema derecha está contaminando, en primer lugar, el universo conservador español, tan digno como el de las izquierdas, y no parece que reaccione, con honrosas excepciones, por supuesto. No jugarán a favor de la moción porque eso sería ir a remolque de quien la promueve, y dirán cosas terribles de la misma, pero eso no es suficiente.

Contra el odio solamente cabe el discurso democrático, sereno, educado, pero firme, la ley cuando haya que emplearla, y la pedagogía y el ejemplo. Si las derechas democráticas no reaccionan se verán abocadas a graves problemas internos, y harán una dejación de eso que siempre está en su discurso, es decir, del patriotismo.

Las izquierdas tienen también una gran responsabilidad en no caer en las trampas, en las provocaciones, y en la tensión, estrategias muy ensayadas y con precedentes en los años veinte y treinta, aunque ahora con medios tecnológicos modernos. El manifiesto de estas fuerzas, junto con algunas que no son de izquierdas además, es el camino a seguir.

Muchos españoles y españolas estamos horrorizados con todo este odio, con toda esta venganza permanente, cuando este país sufre una grave pandemia, y unas duras consecuencias socioeconómicas derivadas de la misma. Parece como si se aprovechase la ocasión para poner en marcha esta estrategia de tensión, como en otros tiempos. Pero los españoles y españolas tienen conciencia, tienen memoria, y quieren vivir en paz, en concordia, y salir del infierno del Covid-19, sin este cainismo lacerante.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.