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Medios públicos, al servicio del "Procès"

El viejo sueño de disponer de medios de comunicación públicos, de calidad, objetivos, al servicio de todos los ciudadanos, quedó en eso, en un sueño. La realidad nada tiene que ver con aquellos deseos.

Y es que, una vez recuperada la Generalitat, todos aspirábamos a dar ejemplo, en todos los ámbitos de la política, la cultura, el deporte, …y por supuesto, en medios de comunicación. Algunos expertos estudiaron a fondo la organización de diversos sistemas de comunicación, entre los cuales, la BBC, sin duda la de mayor independencia y prestigio en todo el mundo.

Este era nuestro modelo, éste era nuestro sueño. Así empezaron las emisiones de TV 3. En fase de pruebas el 10 de septiembre de 1983, y formalmente el 16 de enero de 1984. A los pocos meses, ya nos dimos cuenta que los modelos no servían para lo que pretendía Jordi Pujol. Disponer de una televisión y radio propias, era demasiado relevante para dejarlo en manos ajenas.

Así fue, como poco a poco, los medios de comunicación fueron supervisados , primero, y férreamente controlados, a continuación, hasta llegar a ser una correa de transmisión del gobierno de CiU i de Convergencia.

La obsesión por el control ha llegado a extremos increíbles, convirtiendo la CCMA( consejo catalán de medios audiovisuales ) en la joya de la corona. Nunca le ha faltado financiación para mantener e incrementar el papel de propaganda, por encima de la información. De hecho, solo ver las cifras, se puede comprender lo que ello significa.

En estos momentos TV3, dispone de una plantilla de 2.356 personas, la mayor de todas las CCAA, con 1.000 más que Canal Sur de Andalucía, a pesar de tener un millón más de habitantes, y muchos más que la Sexta i Telecinco, juntas. Su organigrama es más propio de una multinacional rica que de unos medios públicos, de una comunidad autónoma. Todo es a lo grande: 47 altos directivos y 130 intermedios. Sueldos de ensueño, hasta el punto que el salario medio de esta inmensa plantilla es de 49.200 euros.

Hablamos de TV3, pero con ella hay diversos canales adjuntos. Al igual que Catalunya Radio, con otros canales adjuntos. En resumen, el conjunto de la CCMA, se lleva 400 millones anuales de los presupuestos de la Generalitat. Y si algo falla, como ahora mismo, la publicidad, se piden aportaciones extras, para cubrir algunos espacios de vital importancia para mantener los programas especiales.

Programas que se han centrado en todo el proceso independentista, en los últimos 10 años, convirtiéndose en el auténtico altavoz del movimiento. Cada día, cada semana, y cuando haga falta, se cambia lo que sea para dar entrada a lo que quiera decir el Consell Executiu, los partidos y entidades soberanistas. El grado de propaganda y falta de objetividad llega a extremos nunca vistos en otros lares.

Esta subjetividad y partidismo ha motivado la huida de centenares de miles de hogares, hacia otros canales, convirtiéndose todavía más, en los canales y emisoras del procès. Unos alimentan a otros, en una rueda inacabable. Ha servido también para modificar la idea y la realidad de España, de manera que es habitual no hablar de nada que pueda ser positivo, y en cambio amplificar todo lo negativo. La deformación de la realidad interna y externa, se lleva a cabo con un trabajo constante y pormenorizado. No es extraño , con estos medios, inventar una realidad interna, y al mismo tiempo deformar la externa.

Qué se debe hacer tan pronto como se pueda. Privatizar los medios. La estructura actual así como la composición de la dirección y cargos intermedios impide pensar en su posible recomposición para recuperar su condición de pública. Lo mejor sería, liberar la dotación presupuestaria para otros menesteres mucho más importantes y urgentes, y proceder a su privatización. De esta forma, quien quiera seguirla, que lo haga pero sin que la paguemos entre todos.

Las nuevas tecnologías permiten conectarse e informarse por otros medios que unos canales de televisión y radio determinados. La función que hizo al principio, y la que podría haber hecho, ya son historia. Ahora toca, girar página y ahorrar una fortuna, para dedicarla a otros destinos. Lo que no se puede consentir es tener unos medios públicos, al servicio de los partidos y entidades independentistas.

Presidente del Consejo de la Federación XI del PSC-PSOE. Ex alcalde de Borredà ( Barcelona) y ex diputado del Parlament de Cataluña.