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Covid-19 y la unidad de España


El Gobierno de la Comunidad de Madrid ha llevado a la Audiencia Nacional las medidas establecidas por el Estado y las Comunidades Autónomas en relación con la movilidad en diez municipios de Madrid por considerar que son una agresión, y porque supondrían, supuestamente, una invasión de competencias, ya que se interpreta que el acuerdo tomado en el Consejo Interterritorial de Salud carecería de consenso y se habría hecho de forma torticera. Además, se considera que dañan la economía, mientras se afirma que la Comunidad ha tomado ya medidas sanitarias para frenar la pandemia. Se critica la falta de mesura, con la necesidad de que se tomen medidas proporcionales y de utilidad sanitaria, y, por fin, se aducen irregularidades en la Orden ministerial.

La derecha madrileña ha demostrado durante toda esta pandemia una falta completa de iniciativa clara de lucha contra el grave problema sanitario que tiene una Comunidad tan poblada. Presionó en su día para pasar de fase, nos contó cosas muy curiosas sobre los rastreadores, poco hizo en relación con las residencias, y ahora aduce un montón de cuestiones para evitar lo que considera una acción muy restrictiva, dañina para la economía y, no lo olvidemos, supuestamente invasora de competencias.

Este último argumento es extremadamente curioso viniendo de los defensores de la necesidad de la unidad de acción, de la importancia del Estado por encima de las Comunidades Autónomas, pero, claro está, a la derecha española solamente le interesa este principio si gobierna ella en el Estado, y, sobre todo, si los desafíos a esa supuesta unidad de acción, a la unidad de España, proceden de Cataluña. Cualquier contestación de la Generalitat a decisiones tomadas desde el Estado es replicada con extremada virulencia por la derecha. Las protestas para evitar que el Estado tome determinadas medidas en aras del interés común, si proceden de gobiernos autonómicos de la derecha, como el andaluz, y sobre todo, el madrileño, ya serían, en cambio, legítimas.

Ciertamente, el nacionalismo catalán se pasa el tiempo generando problemas, desafiando, intentando no cumplir la legalidad vigente, cuestionando el Estado español. Grave es, sin duda, pero en este caso que aquí nos ocupa el desafío tiene un componente, diríamos, trágico, porque afecta a la salud y la vida de los ciudadanos.

Al final, el argumento de la unidad de España, es retórica no más, o de aplicación exclusiva hacia el nacionalismo catalán, y, en ocasiones, hacia el vasco.

Y mientras tanto, generando incertidumbre entre los madrileños.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

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