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Las Matrioshkas


Me busco, buceo en mis adentros, me analizo, me reconozco, me reconcilio conmigo misma, y así alcanzo a comprender mejor la realidad social que me rodea.

En esta tarea de vivir la vida andamos, de analizar quienes fuimos, que pretendimos ser y que conseguimos, cual es nuestro nivel de satisfacción con la realidad en la que transitamos. Yo al hacerlo, me he encontrado con una Matrioshka llamada Lucia, con diferentes momentos, realidades o facetas de la que ya comienza a ser larga vida, que por significarla cronológicamente pasarían a ser:

La forja de una rebelde

Los factores determinantes para crear la personalidad que después sería: El origen familiar y la realidad laboral.

El origen de una familia “frente populista” de izquierdas, que creía y defendía siempre la unidad de acción para conseguir mejores logros sociales, para garantizar un estado que ampare a la desposeída clase trabajadora, que tiene como único patrimonio la fuerza de su trabajo, y que a través de la Cosa Pública, la redistribución de la riqueza y el equilibrio de derechos y obligaciones necesarios, pueda alcanzar grados de Bienestar Social que de otra forma serían impensables.

La temprana inserción en el Mundo Laboral, que haría necesario compaginar con la continuación de los estudios en diferentes momentos, ya incluso siendo madre, hasta alcanzar el objetivo soñado de acceder a la Universidad. El intento laboral fallido de planificar una rebelión ante un hecho injusto, su planificación y la soledad en la materialización de la misma fueron los orígenes. Sin arredrarme por el primer fracaso, lejos de esto, se alimentó el alma, insuflando la necesidad de buscar “pares” con los que defender proyectos futuros.

La sindicalista

No podía ser de otra manera, con los ideales que perseguía y aún activo aunque ya agonizante el franquismo, igual que su titular, observar desde muy pronto las injusticias sociales que se producían en las empresas, junto al incumplimiento sistemático de la legislación existente, paradójicamente poco ha cambiado esta realidad, por el retroceso de los derechos alcanzados en los primeros años de la Transición, y que se fueron degradando poco a poco, crisis tras crisis, pero…esa es otra historia.

La afiliación al Sindicato fue meditada y nunca después revisada, ahí sigue intacta 43 años después. En la empresa había oferta variada: los infiltrados del Sindicato Vertical que trataban de exhibir su curriculum de resistencia, junto a los logros de incipientes negociaciones; los jóvenes impulsivos que compaginaban su trabajo en la oficina con los estudios universitarios, a pesar de sus barbas y largas melenas; y aquellos joviales desaliñados (lo recuerdo muy bien) que se oponían a todo, anhelando ácratas utopías.

Y cayó en las manos una propaganda (tríptico) donde se acordaban de nosotras, las mujeres, nos pedían el compromiso para emprender la España Democrática. Tenía por un lado una mano femenina empuñando una rosa y por otra una foto de un guapo anciano de pelo blanco y cuyo nombre me resultaba familiar a fuerza de oírlo en casa PABLO IGLESIAS POSSE. No lo dudé más, la decisión estaba tomada. Muchas fueron después las batallas, muchos fueron los fracasos, aunque también algunos éxitos sindicales, siendo en muchas ocasiones la única mujer en componer Candidaturas, formar Mesas de Negociación Sectoriales y de Empresa, representando al Sindicato en distintas responsabilidades, tanto a nivel nacional como internacional.

La madre

Siendo muy joven y en una nueva sociedad donde la Libertad era nuestro bastión, empezamos a romper moldes impuestos, a salir más, a defender nuevas formas de comportamientos, quedándose ya muy reducido el pequeño núcleo familiar, y sus ideales asfixiados por el miedo a la represión que tan duramente había padecido. Sonó el reloj biológico y llegó la maternidad con tan solo 23 años.

¡Que fuerza se tenía!. Se podía con todo, trabajo, llevar la casa y el bebé (siempre con ayuda de la madre) ¡ay esas abuelas! que imprescindibles fueron para que pudiéramos compaginar tanta obligación. Las reuniones sindicales que a veces finalizaban cenando en casa, redactando documentos, propuestas, panfletos para repartir posteriormente, mientras dormíamos a la hija, como separar ambas realidades (personal/social), imposible, están intrínsecamente relacionadas.

La ruptura matrimonial, (los primeros divorcios) los cambios de domicilios, la nueva realidad de compaginar las visitas y estancias esporádicas con la menor, las nuevas formas de relación madre/hija en las distancias temporales, todo nuevo, todo por crear, y mientras tanto la vida seguía…

El compromiso político

Y con la madurez y menos obligaciones familiares, tras varios intentos frustrados, debido a los momentos de fricción histórica partido/sindicato, de iniciar la militancia política, abordar esta tarea en la nueva ubicación de residencia, tras múltiples cambios de domicilio, donde pronto se asumirían responsabilidades ejecutivas y posteriormente municipales, aprovechando la experiencia de gestión y negociación sindical que aportaba. Esto significaba más tiempo de dedicación a tareas sociales, más reuniones, más compromiso fuera de casa.

Y en estas llegó una nueva gran trasformación en nuestras vidas. Los padres, y particularmente la madre ya poco podía ayudar, demandando cada vez más ayuda ante los achaques de salud, y la fragilidad para abordar sus necesidades diarias. Se crearon nuevas perspectivas al comprobar las carencias en materia de políticas sociales previstas para los Mayores que tenía esta sociedad, fundamentada en una práctica donde las mujeres, se ocupaban mayoritariamente de la casa y el cuidado de los individuos dependientes, y siempre dentro del ámbito familiar. Ahí tomamos conciencia de las nuevas necesidades y comenzamos a dedicar más tiempo a esta actividad.

La jubilación

Y llegó la merecida Jubilación tras más de 40 años de actividad laboral. Con esta nueva realidad en la que ahora ando inmersa, reforcé mi compromiso familiar, en este caso con mi hija y junto a mi hermana, con un nuevo desplazamiento al lugar de anterior origen para, estando más cerca de ellas, poder ayudar en la crianza del nieto, tratando de cubrir los huecos, en esa larga tradición española, sin la cual sería imposible compatibilizar la vida familiar y laboral, especialmente en el caso de las mujeres. ¡Que gozo nuevo y desconocido sentimiento!.

También se ha pedido reforzar el compromiso político con otras responsabilidades en la nueva localidad de residencia, y lo que es más importante, dedicarme más tiempo a mí y mis aficiones. Esto obligó a analizar cuáles eran las inquietudes incumplidas, para ocupar esos tiempos en la nueva realidad, prepararse para un envejecimiento activo y armónico, donde poder compaginar Taller de Literatura, Bailes en Línea, Matemáticas, Taichí o Pilates, “abuelismo”, militancia política…donde se habría todo un mundo de posibilidades.

O sea, ir incrustando el saber hacer y la experiencia acumulada en esas sucesivas etapas, como muñecas huecas Matrioshkas, que se van encajando una a una, creciendo para hacerse cada vez mayores, no dejando de completar el circulo de familia, trabajo, activismo, desarrollo físico y cultural.

En definitiva, mi realidad cotidiana, pero también la de multitud de mujeres que se empeñaron en ser y hacer algo diferente al guion predeterminado, y que siendo la vida generosa a veces, lo ha posibilitado.

Secretaria Memoria Histórica y Mayores. Agrupación Socialista Rivas Vaciamadrid.