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Una mirada vivencial al tiempo de la pandemia - reflexión


  • Escrito por Maura Avelina Ocaña Alfaro
  • Publicado en OPINIÓN

Escuché algunas voces por allí que dicen que todos/as estamos en una especie de "barco". Pero no es así. Estamos en la misma incertidumbre pero no "en el mismo barco". Tu barco tiene unas condiciones y para mí puede tener otras muy diferentes. Para algunos la cuarentena es óptima. Porque es momento de reflexión o de reconexión; algunos, con sandalias, pijama, zapatos... y con una copa de vino en mano o una taza de café. Para muchos, esta es una crisis desesperante y un período de gran angustia. Para otros un momento de paz, descanso, relajación, y casi "vacaciones". Para algunos, un momento de tortura, porque se preguntan "ahora cómo voy a pagar mi cuentas".

Hay personas con amigos enfermos, familiares, parejas... Hay personas, también, ocupadas en elegir alguna serie de televisión. Y otras que buscan nuevos aprendizajes; leer varios libros. No faltan quienes están preocupados en la compra de fin de semana y si la comida alcanzará. Algunas personas están en una casa grande y con luz natural. Otras, entre cuatro paredes; casi sin luz natural. Hay quienes buscan lo más barato en el mercado. E incluso quien, tristemente y como en los días más duros de la crisis económica que empezó en 2008, rebusca entre la basura para sobrevivir. Algunos quieren volver a trabajar porque se les acaba el dinero. Otros, casi quieren matar a aquellos que rompen la cuarentena. Porque, en su caso, tienen familiares cercanos a la población de alto riesgo, como son los mayores, las embarazadas, y quienes sufren alguna patología previa. Está quien necesita romper la cuarentena para solicitar un préstamo que le permita salir adelante. O para ir donde un amigo que le deje dinero o comida. No faltan los que critican duramente las decisiones que toman las autoridades. Y hay quien reenvía muchos supuestos comunicados, sin verificar. Unos tienen fe en Dios y esperan sus milagros en estos tiempos. Otros dicen que lo peor está por venir. También algunas personas capturado por ideas políticas apocalípticas.

Entonces amigos/as y Hermanas/os, no estamos todos exactamente "en el mismo barco", pues son momentos donde nuestras percepciones y necesidades, pueden ser muy distintas. Creo que cada cual saldrá "a su manera" de esta tormenta. Algunos, con bronceador de Sol. Otros, con cicatrices en el alma. Por tales motivos creo y pienso que es muy importante "mirar" y escribir más allá de lo perceptible a simple vista. No sólo quedarnos en la superficie visible, sino "mirar" -y sentir-, más allá del estímulo o la obtención intelectual que cada uno, cada una, que haya tenido en el tiempo. Ya sea solamente como individuo o también como intelectual. Más que ver, es mirar y sentir; mirar más allá de nuestra condición racional, de tu religión, de tu condición política, del contexto social y cultural, y hasta de nuestro "propio ombligo". No menospreciemos la acción o el dolor del otro, solo porque "tú" no lo sientes o no lo vives. No juzguemos la "buena vida" de uno, y no condenemos “la mala vida" de otro. Simplemente, creo que nadie es "juez". No podemos "juzgar" sin saber realmente las circunstancias concretas (el fondo). Ya sea de quien pide ayuda o de quien (en apariencia), permanece indiferente. Creo que es imposible valorar sin conocer cada caso concreto, cada problemática específica. Porque al fin al cabo, no dejamos de ser humanos expuestos a la vulnerabilidad. Por todo esto, sostengo que quizás estamos "en un mismo barco". Pero cada cual emplea sus propias estrategias o herramientas para salir de la tempestad. Creo que es bueno dejar entonces que cada cual navegue su propia ruta (siempre que no dañe a la ruta del prójimo), respetándola.

Amigos/as y Hermanas/os, algo ha empezado en nosotros y es al repensar en todo lo aprendido; lo que somos, adonde vamos, y para qué estamos. Algunos se han deprendido de "sueños rotos". Otros, han fortalecido sus ideas y creencias, y siguen el curso de la vida con esa llama de luz. Pienso que debemos continuar trabajando con humildad. Se equivoca el hombre si se cree dueño del universo. La naturaleza nos lo rebate, como ahora que estamos viviendo esta pandemia. Conviene no olvidar, que la Tierra no pertenece al hombre, sino el hombre a la Tierra. Ella es en verdad nuestro "barco" compartido. El único que tenemos realmente. Cuidemos entonces a nuestra Madre Tierra Como se merece.