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El mundo se derrumba, pero nuestra mente está puesta en Ítaca

Cuando el personaje de en la Vida es Bella, Guido, un judío italiano dueño de una librería, creaba y jugaba con esa realidad ficticia para que su hijo pequeño no viera lo que realmente estaba pasando, el holocausto judío; no lo hacía solo por el niño, lo hacía también por él.

Esta pandemia no la podemos asimilar, hasta el último momento queremos seguir manteniendo a flote nuestro barco, cuidando las plantas, la rutina, lo poco que nos queda de un exterior que como en las peores películas de ciencia ficción, es peligroso, desconocido y nos ataca por el aire que respiramos. Nuestra mente no está preparada para la muerte, no está preparada para pensar en que todo puede cambiar de la noche a la mañana, por eso, en este confinamiento, hemos querido mantener la rutina, soñando en que vuelva lo que hemos perdido, y sí, queremos mantener a nuestros hijos con la creencia en que volveremos a las clases, que todo sigue, en parte como antes, que las presiones de los estudios, tienen su sentido, a pesar de todo, a pesar, de que se está derrumbando nuestro mundo.

Cuando leo a Isaac Rosa en su artículo, El mundo se derrumba, pero los niños que no pierdan los estudios, estoy de acuerdo con él, porque presionamos para que los niños sigan con la competitividad de los estudios, la de los conocimientos memorizados, la de los temarios ineludibles de cada curso… los que no tienen ordenadores o wifi en sus casas, esos, están ya fuera de combate, a esos ni los nombramos… pero nosotros no queremos que todo se pierda, todas esas notas, apuntes de nuestras faltas de ejercicios, impuntualidad, disciplina…esa estadística milimétrica, tiene que servir para algo… y sin embargo, están cerrando fábricas, pero la industria del mantener la disciplina, el aprendizaje en la escuela para los futuros obreros: levántate a las 8, siéntate en una silla y mantén el tipo hasta las 3 menos cuarto, esa disciplina que no se altere, porque estos son los que mantendrán la sociedad en el futuro. Son los que tendrán que seguir manteniendo este sistema productivo. Entonces sí le doy la razón a Isaac, esto es una barbaridad. Pero antes y después de la pandemia.

Porque para entender la educación, la educación en la que yo creo, necesitamos creer que otro mundo es posible, y que mediante la educación podemos cambiarlo. Entonces para los que creemos que la educación consiste en ir canalizando los intereses, haciendo crítico al alumno, inventando nuevas relaciones entre las cosas, que le hagan imaginar otras posibilidades, entonces esa educación, la de la creación continua, la de redescubrir el mundo cada día como forma de transformar lo que no nos gusta, o de descubrir las soluciones a los problemas como este que nos ocupa; la que viene de la palabra educare que en latín significa señalar el camino, o extraer de dentro hacia afuera, la educación digo,  sería la que trataría de fomentar la creatividad y ésa es la  que yo reivindico para estos días y para el resto de los días. Quiero pensar que todo esto va a servir para algo, que esto tiene un sentido, que con esta debacle seremos capaces de empezar de nuevo y que reinventaremos un mundo más sencillo y más humano, donde los niños querrán ir a la escuela porque allí serán felices inventándose un mundo mejor.

Y sí, me habéis descubierto, creo en la Utopía, es esa Ítaca a la que Ulises quería llegar y hacia donde el camino no era fácil, ni conocido, en el que tendremos que desarrollar toda nuestra imaginación para luchar contra este monstruo incomprensible y terrible del que queremos proteger a nuestros alumnos y a nosotros mismos.

Miguel Hernández en la cárcel de Torrijos apresado por defender los ideales republicanos y ver como el mundo se derrumbaba a manos del franquismo hablaba con su hijo mediante la poesía, como en la risa de su hijo recién nacido sentía su libertad. Necesitamos la poesía, el arte y la imaginación para poder trascender y reinventar el mundo.

Tu risa me hace libre,

Me pone alas (…)

Vuela niño en la doble

Luna del pecho.

Él, triste de cebolla.

Tú satisfecho.

No te derrumbes.

No sepas lo que pasa

Ni lo que ocurre.

Jueves santo, seguimos confinados, encerrados, con abril en la calle, floreciendo, llenando el aire de trinos, las hormigas están empezando a invadir la casa…y nosotros aquí en nuestra burbuja pensando el día en que podamos salir y seguir caminando hacia Ítaca, con todo lo que hemos perdido y todo los que nos queda por luchar.

Doctora en Bellas Artes. Especialidades de pintura y escultura en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla. En 2003 publica con la editorial Archiviana, el libro desarrollado a partir de su tesis: El pensamiento artístico, ciencia y religión en al-Ándalus.

Es profesora de Educación Secundaria destinada actualmente en el IES Néstor Almendros de Tomares.

Ha realizado numerosas exposiciones colectivas e individuales y ha sido seleccionada en varios certámenes de pintura, acuarela y escultura.

Entre las exposiciones colectivas destacan la celebrada con el Colectivo Surcos de poesía, titulada A la Deriva, inspirada en el tema de la inmigración y el Estrecho, celebrada en la Sala del Ayuntamiento de Coria del Río; en 2017 Invisibilizadas, celebrada en la sala Antiquarium de Sevilla y centrada plásticamente en todas aquellas causas y personas invisibilizadas por la sociedad apolínea de la ciudad de Sevilla; en 2018 la titulada, Mujer y Trabajo sobre los problemas que derivan de los conflictos de género en el trabajo; en 2019 Maculadas sin remedio, sobre la mujer y la permanencia de los estereotipos con el tema recurrente de la Virgen Inmaculada de Murillo y su celebración.

Destaca el premio de escultura a la Memoria de los represaliados por la dictadura de Franco, convocado por el ayuntamiento de Coria del Río.

Dibuja las ilustraciones del libro sobre Miguel Hernández La luz que no cesa, realizado el Colectivo Surcos y la Universidad de Sevilla.

Presenta junto con Pablo Coca, el videoarte Diálogos con una calavera, sobre el tema de Memoria Histórica, en la Casa de las Sirenas de Sevilla.

En 2019 publica con la editorial Aconcagua el libro novelado y documentado en archivos históricos, titulado Exiliado piel adentro. Historia de un médico republicano.