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Disculpen mi ceguera


Hace pocos días tuve noticias del preinforme de 21 páginas que el relator de la ONU, Philip Alston, ha realizado sobre las tasas de la pobreza en España, y cuya versión definitiva presentará en el mes de junio.

Según se especifica en dicho informe, en 2018 más del 25% de la sociedad española y casi un 30% de los niños se encontraban en riesgo de pobreza o exclusión social. Y tenemos una tasa de desempleo mayor del doble que la media de la UE. Y sigue comentando sobre las personas que sufren la crisis de la vivienda, de los servicios públicos, de la educación y la sanidad….

Las preguntas que me surgen son varias: ¿Realmente nos damos cuenta de la magnitud de estos datos? ¿Somos plenamente conscientes de esas situaciones de necesidad en nuestras ciudades y pueblos? ¿Cómo no nos hemos dado cuenta antes? ¿Estamos ciegos o qué nos pasa?

La situación nos coge por sorpresa porque de repente nos damos cuenta de que la pobreza, la miseria no reside solo en esos países de África, Latinoamérica o Asia que nos vienen a la cabeza de manera casi inmediata cuando se menciona el tema; mira por donde, descubrimos que la pobreza y la desigualdad también están en nuestras ciudades y pueblos, en barrios que quizás no estén muy alejados del nuestro. Descubrimos que independientemente de que las aglomeraciones urbanas sean mayores o menores, con sus comodidades, su ruido, e incluso su contaminación, hay multitud de personas…¡si, señor!, he dicho PERSONAS, que pasan necesidades, que deben elegir entre poner la calefacción o comprar comida para sus hijos, madres que a veces dejan de comer para que sus hijas o hijos puedan tener acceso, al menos, a una comida al día.

Vamos por partes…..Cierto es que la parte de “toma de contacto” del estudio se ha realizado en un espacio de tiempo relativamente corto como son 15 días recorriendo parte de nuestro país; pero antes de ello, ha habido un trabajo de petición de informes y documentación con múltiples entidades; y en el tiempo de su recorrido por nuestra geografía, el relator se ha reunido con asociaciones, ONGs, funcionarios públicos, y sobre todo, personas en situación de pobreza o exclusión, en varias autonomías, y lo que en principio ha experimentado y conocido y finalmente cuenta, arropado por los datos previamente obtenidos, no deja de ser inquietante y estremece al leerlo.

Alcanza también el estudio a los grupos vulnerables tales como mujeres, escolares y jóvenes, colectivo gitano, inmigrantes, población rural, personas con discapacidad y trabajadoras domésticas; colectivos cuya falta de oportunidades y atenciones sociales hacen de ellos un caldo de cultivo óptimo para que la pobreza se instale. Grupos de seres humanos cuya palabra para describir su situación era “abandono”, es decir, se ven abandonados por el Estado, por los gobiernos sucesivos, por la sociedad…

Quizás este informe del relator de la ONU haya sorprendido a muchos, pero seguro que no a todos. Están todos esos informes anuales de ONGs, Fundaciones, asociaciones, etc. en los que se nos relatan las duras condiciones en las que una parte importante de la sociedad que vive en España se ve envuelta.

Supongo que como pensamos, en nuestro desconocimiento, que se trata de unos casos aislados, no les prestamos, por lo general, la suficiente atención ni les dedicamos el tiempo para entender el problema y descubrir sus causas. Y estamos hablando del 25% de la población, lo cual es una cifra a tener muy en cuenta.

Una situación así no se crea en uno o dos años, ni siquiera en una o dos legislaturas… pero la impresión es que estamos en una burbuja de contenido social que, de no poner remedio, acabará estallándonos y afectando a toda la sociedad. Y esta afectación será mucho peor que la de la crisis de 2008. Y esta burbuja tiene mucho que ver con la sostenibilidad y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en los que parece que el lema del año pasado de no dejar a nadie atrás no se está cumpliendo en su totalidad.

Es necesario es que el gobierno de España (y las empresas y la sociedad en su conjunto) integren en su desempeño diario las metas para lograr los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. De hecho, 31 de las 35 empresas del IBEX tienen en cuenta los ODS a la hora de diseñar sus estrategias y esto tiene sentido, además porque las personas jóvenes que se incorporan al mercado de trabajo elegirán a sus empleadores, a las empresas, no por la estética, sino por la ética y su responsabilidad social y medioambiental.

Pero, por el momento, por lo que vemos en este informe, todavía queda mucho camino por recorrer.

Prueba de ello es que al objetivo 1 que trata del “fin de la pobreza” y tiene como metas entre otras, la erradicación de la pobreza extrema, la reducción de la pobreza relativa, la implantación de sistemas de protección social y la garantía de acceso a servicios básicos parece que no se está cumpliendo en su totalidad ni para una considerable parte de la población.

En cuanto al objetivo 2 “Hambre cero” que menciona el hecho de poner fin a todas las formas de malnutrición, también le queda camino por recorrer. Prueba de ello es que si hablásemos con muchos profesores (o asociaciones de padres de alumnos) en colegios de toda España nos confirmarían que constatan algunos de sus alumnos un déficit de atención debido a que asisten a las clases de la mañana sin haber desayuno, o a que hacen una sola comida diaria, a todas luces insuficiente, y más para una persona que está en edad de desarrollarse y aprender.

La cobertura universal y el acceso a los medicamentos, de los que habla el objetivo 3 “Salud y bienestar” no se ha conseguido en su totalidad.

Si consideramos el objetivo 4 “Educación de calidad”, no está todavía solucionada la eliminación de la disparidad de género y colectivos vulnerables, tal y como se menciona en el informe.

En cuanto al objetivo 5 “Igualdad de género”, aunque se va avanzando, todavía queda camino para lograr la meta que asegura la participación plena de la mujer y la igualdad de oportunidades.

El relator nos cuenta que existen barrios donde los servicios de agua y saneamiento son inexistentes (objetivo 6 “Agua limpia y saneamiento”).

Y si ahora nos referimos al objetivo 7 “Energía asequible y no contaminante”, si bien se han comenzado a dar pasos, es necesario garantizar y cumplir con el acceso universal a la energía.

Comenta el relator que muchas personas pertenecientes a los colectivos antes citados, a pesar de buscar trabajo, no logran encontrarlo, con lo que el objetivo 8 “Trabajo decente y crecimiento económico”, en cuanto a las metas de lograr el pleno empleo y trabajo decente y la reducción de jóvenes sin trabajo ni estudios, está lejos de cumplirse.

Es necesario favorecer el empleo sostenible y de calidad en la empresa privada, que es el motor del desarrollo de un país (sin olvidarnos de los autónomos), y que es la que crea empleo; así como se necesita potenciar la colaboración público-privada en esta labor de sostenibilidad social y económica.

El objetivo 10 (“Reducción de las desigualdades”) es uno de los más importantes y que más recorrido tiene por delante, en cuanto al crecimiento de ingresos del 40% de la población pobre, garantizar la igualdad de oportunidades, adopción de políticas fiscales, salariales y de protección social y facilitar la migración y políticas migratorias ordenadas.

El objetivo 11 “Ciudades y comunidades sostenibles”, no parece que acabe de lograrse, dado que promueve asegurar el acceso a la vivienda, aumento de la urbanización inclusiva y sostenible y la reducción de la vulnerabilidad y el informe nos da muestras de su insatisfactorio cumplimiento.

El objetivo 16 “Paz, justicia e instituciones sólidas” tiene, entre otras, las metas de crear instituciones eficaces, transparentes, responsables e inclusivas a todos los niveles. En esta meta parece ser que todavía tenemos una gran oportunidad para mejorar, ya que, en ocasiones, el elevado nivel de burocracia de nuestras Administraciones hace difícil que se puedan llevar a cabo las políticas de protección social; no se agilizan los procesos de solicitud, registro municipal, etc. y, por tanto, la implantación efectiva de los beneficios, a los que la legislación da derecho, en determinadas áreas de la protección social es mas bien escasa.

Las diferencias sociales y económicas, la distancia existente entre clases sociales es cada vez mayor. Y esto tendrá un coste social y económico importante para nuestro país en un futuro próximo. Y lo mismo que los inmigrantes atraviesan el mar Mediterráneo hacia los países del norte en busca de un futuro mejor y arriesgan sus vidas, la parte más desfavorecida de nuestra sociedad hará todo lo que consideren necesario para poder subsistir.

No nos engañemos….llegado un punto de desesperación, de no retorno, un padre o una madre harán cualquier cosa para poder llevar a la mesa algo de comida con que alimentar a sus retoños y que estos no perezcan. Y esto, descubrimos, que se da en España, en nuestra ciudad o pueblo. No tenemos que buscar mucho más lejos.

La sociedad española no se puede permitir estas situaciones, ya que están endeudando el futuro de las personas y por ende, el desarrollo del país. La sostenibilidad será, en un futuro próximo, la guía del buen gobierno de un país, implicando a todos los ministerios y a su correspondiente clase política. Una nación se desarrolla de manera sostenible si crece el conjunto (y la individualidad) de quienes allí conviven y trabajan.

Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver…. y debemos ver, y asumir de una vez por todas que esta sociedad, de la que todos formamos parte, debe progresar conjuntamente, con el esfuerzo y la participación de todos, cada persona en la medida de sus capacidades y posibilidades.

Para poder progresar como sociedad, como país, debemos centrarnos en aquello que nos une, que es mucho más que lo que nos separa. Solo así el desarrollo en nuestro país será global, sin fisuras ni retrasos, es decir, será sostenible. Nadie puede quedarse atrás….nos va nuestro futuro en ello.

Licenciado en Farmacia y Master en Gestión Ambiental y Auditorías.

Experto en sostenibilidad y geopolítica.

En sus 26 años de experiencia trabajando en el campo de la gestión del agua y el medio ambiente ha desarrollado proyectos en 4 continentes; desempeñando su labor desde China a México y desde Haití a Argelia.

Este trabajo en países tan próximos a España, como es Argelia y países del entorno, le han llevado a interesarse de manera muy especial acerca de la situación de la gestión del agua y la sostenibilidad, en general, en países situados en el de Norte de Africa y Oriente Medio, cuyo clima árido o semiárido, comparte ciertas similitudes con la situación climática en la mitad sur de España.