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¿Quién teme al Comunismo?

En el reciente debate de Investidura de Pedro Sánchez, fue citado el comunismo cual terrible amenaza. En su momento, en campaña electoral municipal, Esperanza Aguirre dijo contra Manuela Carmena que ésta pondría “soviets” en cada distrito de Madrid. Cuatro años después, ya vimos que no fue así, sino que gobernó con el PSOE con gran eficacia y ahorro del despilfarro ocasionado por su predecesora, Ana Botella.

A finales de los 70's y como efecto del fracaso del leninismo en la URSS, los partidos comunistas del oeste de Europa, así como el mexicano, revisaron sus postulados y condenaron la dictadura de Stalin y sus sucesores. Apareció el término “Eurocomunismo”, acepción que significaba el socialismo en libertad, en un marco pluripartidista. Santiago Carrillo, llegó a decir “¿dictadura?, ni la del proletariado”. Así se posicionaron el PC Francés e italiano, así como el PCE y el PSUC, entre otros (entonces clandestinos).

La reflexión interna en estos partidos se desarrolló hacia la alternativa de desarrollar una democracia avanzada en cada país y eso significaba democratizar al máximo los aparatos del estado laico. Aumentar libertades y derechos.

El momento álgido de este cambio se dio en Italia, donde en 1978 ya estaba a punto “El compromiso histórico” entre el PCI y la Democracia Cristiana (DC), las dos grandes formaciones políticas de aquel momento. Se trataba de crear un gobierno conjunto para profundizar en la democracia y extender los servicios sociales. Sin embargo el líder de la DC, Aldo Moro, dispuesto a iniciar ese pacto, fue secuestrado y asesinado por las Brigadas Rojas. Un crimen que nunca ha estado del todo claro, pero que arruinó aquel proyecto sin precedentes.

Las críticas del mayo del 68 francés hacia las izquierdas tradicionales y la irrupción de los movimientos sociales gestados en los 60's, siguieron reconvirtiendo aquellas formaciones que fueron absorbiendo las nuevas alternativas que se habrían paso. El feminismo renovado, pacifismo, ecología, derechos homosexuales, etc.

En nuestro país mientras el PSOE, renunciaba al marxismo, el PCE/PSUC ya se habían desmarcado de la URSS y condenado sus intervenciones militares en Praga (1968) y en Afganistán (1979). Estas condenas anti-estalinistas comportaron grandes disensos internos en estas dos formaciones que salieron de la clandestinidad en abril de 1977. Los sectores más pro-soviéticos acabaron escindiéndose y formando otros partidos de cierto recorrido. Estas crisis minaron la confianza electoral en el PCE/PSUC, que sin embargo gobernaron de forma ejemplar en grandes ciudades como Córdoba, Santa Coloma de Gramanet, Sabadell, etc.. En varias capitales hubo coalición de largo trayecto con el socialismo, como fue el caso de Barcelona (PSC-PSUC).  

Pude conocer de primera mano al alcalde comunista más relevante de Catalunya. Trabajé durante los 20 años en que Antoni Farrès fue electo sucesivamente por mayoría absoluta en Sabadell (1979-1999) y allí seguí. Farrés con un gran carisma personal, reconstruyó los servicios municipales que el franquismo había abandonado.. Iluminó barrios enteros antes sin farolas nocturnas y pavimentó, trajo a la ciudad una nueva vía central que dinamizó el comercio, entre otras muchas iniciativas. Farrés se distinguió por su austeridad y ética. En 1996 expulsó de su despacho a un constructor que le ofrecía una maleta con tres millones de pesetas y que fue pues denunciado. Un gran alcalde que potenció la cultura cívica y la reconversión de la ciudad, tras la anterior era del textil. Un referente de los gobiernos progresistas municipales.  

La caída del muro de Berlín, el hundimiento de la URSS y de sus países satélites, pusieron al descubierto más que nunca las atrocidades que el eurocomunismo llevaba veinte años denunciando. Aún así y para escapar de la propaganda de la derecha, los partidos comunistas del oeste de Europa tamaron otras denominaciones o crearon nuevos frentes electorales. Ese fue el caso del PCE que lanzó IU o del PSUC que devino en Iniciativa por Catalunya-Verdes (ICV). Hoy el PC de Italia se denomina PD (Partido Democrático), ante la escalada autoritaria del liberalismo global.  

Así pues, nuestra sociedad sabe quienes son y que hicieron las y los comunistas. Bajo al franquismo fueron la principal fuerza clandestina en la oposición y pagaron entonces con tortura y cárcel su denuncia de la dictadura. En democracia han sido y son en nuestro país, modelo de gestión municipal, transparente y no corrupta. Participaron en la redacción de nuestra Constitución.  

No cabe agitar hoy el fantasma del comunismo, que no asusta a nadie, no estamos en 1936.

Las y los comunistas de hoy, -en una sociedad de libre mercado-, pugnan por ampliar los derechos y servicios sociales que niegan las derechas. Son una fuerza transformada que contribuye al progreso y al avance de la democracia. Son un factor de cambio en alianza con otras fuerzas de izquierda.

Militante de la Juventudes Comunistas de Catalunya (JCC) y del PSUC en la clandestinidad del franquismo. Pasó dos veces por la cárcel. En los 80's fue miembro del Comité Central y del Comité de Barcelona del PSUC.

Ocupó en 1980 el cargo de coordinador general del Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC) y en 1986 lo abandona para co-fundar Gais per la salut (luego Stop Sida) y la federación de entidades Coordinadora Gai-Lesbiana (CGL), de la que fue secretario general hasta 1999. A continuación fue electo como presidente de honor de la CGL. También fue co-secretario general de la International Lesbian & Gai Association (ILGA), desde 1995, reelecto en 1997, hasta 1999.

En 1992-93 trabajó como coordinador de la campaña “Democracia es igualdad” del Ministerio de Asuntos Sociales (entonces con Matilde Fernández), campaña contra la intolerancia integrada por 11 grandes ong's estatales. El spot de tv de “Democracia es Igualdad” recibió un galardón de la ONU.

En los 90's se aleja de ICV y en 1999 formó parte de la candidatura de Pascual Maragall a la Generalitat de Catalunya. Desde entonces sigue como independiente en la órbita socialista.

Ha recibido numerosas distinciones y premios, tanto desde las asociaciones lgtb, como de las instituciones civiles. Medalla de Honor de la Ciudad de Barelona y Creu de Sant Jordi. Premio Pluma 2019 de la FELGTB.

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