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El ego

Ese potro desbocado que algunos tratamos de domar y, otros convierten en jamelgo inadaptado sin solución ni control. Cuando algunas nos revisamos, llegamos al convencimiento de que debemos permanentemente tratar de dominarle, ante el riesgo de que él domine innecesariamente nuestras vidas.

Hagámonos una pregunta, ¿Qué es el ego?. La palabra Ego significa en latín “yo”, y de ella derivan otras como egocentrismo o egoísmo. Quizás sea por eso que la connotación que le damos al Ego es más bien negativa, aunque no necesariamente debe ser así, si no se convirtiera en la valoración excesiva de uno mismo, pues todos y cada uno de nosotros tenemos “ego”.

El concepto del yo es un término difícil de definir, debido a sus diferentes acepciones, toda vez por qué a lo largo de la historia, su definición se ha relacionado con otros términos, tales como psique, ser, alma, conciencia…

Observamos como a veces críticos de pintura, literatura, cine, etc. creen saber mucho, porque han visto mil cuadros, leído mil novelas, disfrutado mil películas, sin modestia alguna, haciendo juicios ante creadores, pintores, escritores, y/o cineastas talentosos, observándose a veces, como muchos de los propios creadores, no dan mayor importancia a sus “saberes”, desconociendo o incluso minusvaloran su propio talento.

Existen artistas, atletas, empresarios exitosos, que logran sus objetivos al aprovechar todas sus potencialidades, en el único empeño de desplegar sus deseos de crear y construir. Otros acaso, se muestran más vulnerables en el propio desconocimiento de su importancia.

Y qué decir de muchos políticos, (profesionales y aficionados) que aparecen constantemente en las pantallas de los televisores de nuestras casas, o sorprendiéndonos en las redes sociales, mostrando sus “saberes”, dando permanente lecciones, menospreciando los conocimientos de sus adversarios, cuando no difamando política y personalmente a aquellos que no se acerque a su pensamiento.

¿Qué diferencian a unos de otros?, pues yo evalúo, que su grado de desarrollo, ausencia y/o control del EGO propio.

Sin conocer las propias “fallas” es imposible crecer. Es fácil confundir grandes conceptos colectivos, por ejemplo como el DEBER, el HONOR, la defensa de la NACIÓN…, cuando detrás se esconden otros más mezquinos y personales como el ORGULLO, el PODER, la propia AMBICIÓN…

Muchos tratan de influirnos, mostrando y magnificando sus conocimientos, haciéndonos ver que son muchas y muy nobles sus intenciones, cuando tras ellas, en la mayor parte de las veces, se esconden grandes y menos altruistas pasiones.

Su necesidad de sobresalir, de destacar, les lleva a indicarnos que su opción es la única, la auténtica, la “verdadera”, y que los demás andamos errados, no sabemos, no conocemos, no tenemos suficiente formación, o acaso simple información. En definitiva que no dejamos de ser pobres gentes opinando, sin mayor criterio ni descernimiento.

Permitirme una pobre licencia poética para la conclusión de estas reflexiones.

Humildad, prudencia,

no seáis esquivas,

y venid a visitarnos,

con más frecuencia.

Secretaria Memoria Histórica y Mayores. Agrupación Socialista Rivas Vaciamadrid.