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Tal cual

Imagina que hay una persona que decide lo que está bien o está mal.

Alguien decide qué es lo que debes leer, lo que debes creer, lo que debes decir, lo que debes pensar y a lo que puedes acceder.

Imagínatelo.

Imagina cómo te sentirías si desde que naces, tienes las decisiones más importantes de tu vida tomadas por una persona que no eres tú, que controla a quien tienes que querer y a quien tienes que odiar; a quien pertenece tu vida o a quien le debes tu existencia.

Sigue imaginando.

Imagina que alguien se encarga de borrar la memoria y te hace creer que la libertad es que hagas pública tu existencia para que parezca que no tienes nada que ocultar, pero en realidad lo que hacen es controlar cada uno de tus movimientos. Que la libertad está definida dentro de sus límites para que siga incrementando su poder. Es lo que hay. ¿Te suena?

¿Queres continuar imaginando?

Pues ahora supón que esa persona se encarga de hacer desaparecer a quienes piensan diferente, a quienes actúan diferente, a quienes se salen de los límites establecidos y lo quieren transmitir a las demás.

Imagina que, a las personas desaparecidas, a las ideas desaparecidas, a las vidas desaparecidas… se las criminaliza (recuerda que estamos haciendo un ejercicio en el que hay un señor que decide por ti lo que está bien y lo que está mal).

A lo mejor te has cansado de imaginar. Es hora de preguntar a los mayores de la casa. Tal cual ha pasado en España durante más de cuarenta años. Lo que ocurre es que no te lo han contado.

En la escuela no se estudia la dictadura como fue, sino como un episodio amable de cuatro décadas con tintes románticos y añejos.

En la escuela no se considera a Franco un dictador asesino.

El temario nunca ha llegado a ese punto.

No se han analizado los juicios sumarísimos.

No se han desenterrado un montón de muertos en las cunetas.

Alguien ha decidido que, en la Historia de España, esto no cuenta.

Por eso, salen esperpentos sobre dos patas, mediocres, defraudadores y mentirosos, que niegan la dictadura, aprovechan la democracia para borrar la historia que no les gusta y quieren hacer un lavado de cara de los peores años de este país para replicar esa sociedad en la que podían seguir actuando impunemente. Actualizan su discurso con frases populistas y de paso, te invitan a unas cañas. Porque en España, los tratos de verdad se cierran en bares ¿no?

Ahora imagina que contrastas la verdad.

Imagina que construyes tu criterio.

“Quien sabe del pasado, sabe del porvenir” Ramón María del Valle – Inclán. Luces de Bohemia

Tal cual.

Psicóloga.