LA ZURDA

Deseos y realidades

En estas fechas tan próximas a unas fiestas que debemos considerar entrañables por definición y en las que los buenos deseos abundan, creo que es oportuno que nos demos todos un baño de realidad y encaremos el nuevo año desde la ilusión y el optimismo, pero también desde la responsabilidad de hacer un diagnóstico objetivo de nuestra situación.

En primer lugar y como aspecto que me parece más relevante, quiero referirme a los escasos resultados obtenidos de la llamada Cumbre del Clima o COP25, celebrada en Madrid en este mes de diciembre. Siendo justos, tenemos que felicitar al Gobierno de España por sus magníficas gestiones tanto en la organización como en el fondo de los temas tratados. España vuelve a estar en la vanguardia del compromiso con la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, aprobados por 193 países en 2015 de la mano de la ONU.

Y aquí contrastan claramente los deseos con la realidad. Deseos que, en el caso del clima, son necesidades urgentes. El hecho de que países que aportan el 55% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero como es el caso de EE UU, Rusia, China o India se hayan puesto de perfil es altamente preocupante. Los mandatarios de esos países, excepto China, son elegidos en base a sistemas más o menos democráticos, así que el problema está en la base. Una dura realidad pero es lo que hay.

Otro deseo que muchos europeos teníamos también se ha esfumado. La posibilidad de que el Reino Unido eligiera a un primer ministro que evitara el Brexit es historia. Tenemos un Reino Unido más desunido que nunca. Con un mandatario histriónico e irresponsable que puede llevar a los ingleses a una larga y oscura noche de recesión y lamentos. El comportamiento de los ingleses en estas elecciones ha puesto de manifiesto una profunda división entre las ciudades, laboristas, y el mundo rural, conservador. También ha vuelto a despertar al independentismo escocés que, siendo independentista del Reino Unido, quiere evitar su salida de la Unión Europea. En fin, un gran embrollo en el que los que más tienen que perder son, como siempre, los sectores más desfavorecidos, pero los electores lo han querido así.

El tercer deseo es que España por fin tenga un Gobierno que afronte los retos del presente y del futuro con el máximo apoyo y la máxima responsabilidad por parte del conjunto de fuerzas políticas. Es evidente que sólo existe una posibilidad en la actual situación y es que sea investido presidente el candidato designado por el Rey, es decir, Pedro Sánchez.

Sin embargo, la realidad que nos encontramos es el Parlamento más fragmentado de nuestra democracia y las fuerzas políticas, especialmente las de la derecha, pensando más en sus intereses que en los de la ciudadanía.

Las tres situaciones tienen que ver con comportamientos electorales que, aunque respetables, tienden más a potenciar los localismos y los intereses privados que a otros planteamientos más globales y solidarios.

Las fuerzas políticas democráticas que compartimos ideales de progreso y solidaridad tenemos que reflexionar sobre por qué nuestro mensaje no llega con suficiente claridad. Hay que hacer un esfuerzo sobrehumano para ser más pedagógicos y llegar más claramente a la población.

Ojalá que los buenos deseos se conviertan en las realidades que necesitamos.

Miembro del Comité Federal del PSOE, delegado especial del Estado en el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona y licenciado en Biología por la UAB. Fue alcalde de Terrassa entre 2002 y 2012, primer secretario del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC)entre 2011 y 2014, diputado del Parlament de Catalunya y miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). A lo largo de su carrera profesional ha desarrollado distintos cargos de dirección como presidente del consorcio Localret y presidente del Fons Català de Cooperació al Desenvolupament. En 2013 la Fundación City Mayors lo incluyó en la lista de los mejores alcaldes del mundo.