LA ZURDA

Elementos clave para responder al acoso escolar

  • Escrito por Guillermo Fouce y Amaya Prado
  • Publicado en OPINIÓN

El acoso escolar es una situación preocupante que cada cierto tiempo nos llega como noticia generando alarma, algo ante lo que tenemos que articular respuestas que eviten el sufrimiento de los chicos y chicas poniendo la protección de los más pequeños en el centro de nuestras preocupaciones, con programas preventivos educativos y articulados que pongan el énfasis en dos elementos clave: la detección precoz y sensibilización sobre el acoso y la intervención inmediata de apoyo a las víctimas. Es fundamental la detección e intervención inmediata en este tipo de situaciones.

Para el primer objetivo hay que empezar definiendo bien lo que es el acoso y sus causas, estableciendo protocolos de detección para toda la comunidad educativa. Es clave en esta dirección romper las cadenas de silencio y posible ocultación del acoso, en el que, con frecuencia, colaboran activamente o pasivamente varios alumnos, algo sobre lo que hay que concienciar e intervenir con programas de sensibilización educativa y prevención, detección precoz y refuerzo de una norma que combata activamente el acoso. Estos programas tienen que llevar tolerancia cero al acoso en todas sus modalidades, explicando estas situaciones de desigualdad entre iguales, de mantenerse en el tiempo y con la intención poco empática y destructiva de dañar al otro, siendo fundamental trabajar de manera temprana y transversal en todos los niveles educativos.

La otra gran cuestión es intervenir y hacerlo con rapidez cuando no podemos evitar que se produzca el acoso mediante intervenciones volcadas en la víctima que reviertan su situación, la intervención con los observadores como mantenedores del problema y, como no, con los chicos y chicas que ejercen los abusos, encontrándonos en ocasiones realidades de acosos en patios de recreo o detrás de las pantallas de redes sociales, teniendo las mismas consecuencias duras para el que lo sufre en uno u otro contexto.

Toda la comunidad educativa debe estar implicada en responder al acoso: padres y madres, profesores y alumnos, además del propio sistema educativo. A través de protocolos de actuación y profesionales de la psicología en el epicentro de los centros educativos coordinando acciones. Y en general, a todas las instituciones que protegen a los niños, niñas y adolescentes se les pide que no escatimen en la prevención educativa, porque cuando la herida del acoso ha surgido cuesta más sufrimiento y recursos paliarla que prevenirla.