EL OBRERO PERIODISMO DE DATOS
18 sept 2026 | Actualizado 11:49 CEST
PERIODISMO DE DATOS
El antimasonismo español y la supuesta conjura internacional

El antimasonismo español añadió a su tradicional integrismo y crítica a la Masonería por su supuesto papel contra la Iglesia Católica y contra el Trono, el elemento internacionalista, en línea con otros antimasonismos fuera de España. La cuestión surgió a raíz de la creación de la Asociación Masónica Internacional en el año 1921. Sería con la proclamación de la República cuando ese antimasonismo comenzara claramente a plantear la idea de la conspiración internacional contra España, que luego llevaría al paroxismo el bando sublevado en la Guerra y Franco durante toda la dictadura. La Masonería española, al participar en la creación de este organismo con la Gran Logia de España, y luego con la incorporación den 1924 del Grande Oriente Español, sería, por lo tanto, partícipe de esta especie de contubernio masónico. Curiosamente la AMI, a pesar del empuje inicial, manifestó una serie de problemas que la hicieron muy ineficaz, lejísimos del supuesto poder que le atribuyó el antimasonismo mundial y el español. Así es, por mucha voluntad internacionalista de la Masonería el nacionalismo creciente o nunca superado del pasado, también se dio entre las obediencias. Pero, además, tenía que desarrollar su trabajo, especialmente en los años treinta, en un clima de elevada tensión internacional, y su defensa del pacifismo no tuvo mucho eco. Al menos, en su haber estarían sus intentos arbitrales en los conflictos entre obediencias, como en el caso español que tenía dos en la Asociación, y también porque contribuyó a que muchos masones se conocieran entre sí más allá de las fronteras nacionales. Pero, al final, parece que su suerte fue algo paralela a la de la Sociedad de Naciones, si se nos permite la comparación.

Pero la alarma de los antimasones porque, además de todos los supuestos males que ocasionaba la Masonería, se añadía el hecho de que con esta institución internacional se estrecharían los lazos entre los masones para cumplir con los que ellos calificaban como funestos planes de dominación, disolución social y ataque a la religión, tardó en surgir, es decir, que no se dio con fuerza en los años veinte, seguramente porque no entendieron mucho que era la AMI o porque España vivió en los años veinte un momento de mayor calma que el que se había visto con la crisis del sistema liberal en la Dictadura de Primo de Rivera. Tampoco el antimasonismo europeo, aún prestando más atención, se ensañó especialmente con la AMI en esa década.

En todo caso, en los años veinte sí se potenció la teoría de la conspiración judeo-masónica en Europa, y que tanta fortuna terminaría teniendo en la España de los años treinta entre los elementos antimasónicos. En primer lugar, nos encontramos con monseñor Ernest Jouin que, en 1912, es decir en el decenio anterior, puso en marcha la Revue Internationale des Sociétés Secrètes, dedicada casi exclusivamente a demostrar y combatir la conspiración judeo-masónica. Difundió los famosos Protocolos de Sión, y actualizó la vieja teoría de la lucha que la Masonería venía emprendiendo contra la Iglesia y el Estado desde siempre. Pues bien, esta revista fue la primera que se detuvo en la AMI, con un análisis muy concienzudo de la misma, advirtiendo del supuesto peligro que representaba. Se basó en un estudio serio de uno de los antimasones menos viscerales y racionales que han existido, el jesuita Hermann Gruber. Pero también es cierto que, aunque esta preocupación por la AMI se había planteado en 1923, es decir, dos años después de su fundación, no volvió a tocarse mucho la cuestión durante el resto de la década de los años veinte en la publicación. Seguramente, la Revista fue consciente de que, realmente, la AMI era muy poco operativa en realidad.

Por otro lado, nos encontramos con la figura de Léon de Pouncis, que publicó en 1928 una de las obras antimasónicas más destacadas de la época, Les forces secrètes de la Révolution, que se tradujo al castellano. Posteriormente, ya en los años treinta dedicaría otra obra para intentar probar el origen masónico de la Sociedad de Naciones.

En todo caso, con algunas alusiones en algunas publicaciones antimasónicas y también filomasónicas la AMI no estuvo presente en la opinión pública española por el momento.

La proclamación de la Segunda República cambió este panorama porque el profundo cambio que trajo en casi todos los órdenes de la vida se convirtió en el caldo de cultivo perfecto para achacar gran parte del mismo, especialmente, el relacionado con la religión y la Iglesia, a la Masonería nacional, pero dentro de la supuesta conspiración internacional que representaría la AMI, aportando el argumento del supuesto antipatriotismo de la orden. En todo caso, tardó el ataque, aunque hubo alusiones en las publicaciones católicas y de derechas en el año 1933. Al comenzar el año 1934 se recrudecieron los ataques porque la AMI iba a celebrar su convento, es decir, asamblea, en ese año en Madrid, aunque la presión del Gobierno radical hizo que no pudiera celebrarse, teniendo que hacerlo en Luxemburgo. En ese año se publicaría en castellano la obra del ruso blanco, Maurice Fara, La Masonería y su obra, donde aludía a la AMI. Por su parte, Francisco de Luis, director de El Debate, es decir, el periódico católico más importante de España, propiedad de Editorial Católica, sacó en 1935 el libro La Masonería contra España, donde destilaba, además, un fuerte antisemitismo. En el mismo se atacaba duramente a la AMI porque supuestamente extendía sus garras a todo el mundo desde Ginebra. El autor insistía mucho en el poder internacional de esta institución al interpretar el pleito entre las obediencias españolas en el que mediaba la AMI como un ejemplo del antipatriotismo congénito de la Masonería española que aceptaba ese poder supremo.

Por su parte, Francisco Ferrari Billoch publicó en 1936, La Masonería al desnudo, donde insistía en la dependencia de la Masonería española de la internacional, dependencia equivalente en este razonamiento con antipatriotismo, pero, sobre todo, planteaba la tesis de que ni los mismos masones españoles sabían qué había detrás de la AMI, una especie de poder monstruoso y oculto. En todo caso, la tesis se nutría también de un fuerte antisemitismo y de la teoría que vinculaba la Asociación con la Sociedad de Naciones. Posteriormente, ya en la Guerra publicaría ¡Masones!, Así es la secta, y la continuación de la primera obra citada, con el significativo título de Entre masones y marxistas.

Pero la figura clave del antimasonismo español, y ya en plena Guerra Civil, aunque ya había sido muy activo en tiempos de la República con sus escritos contra la Masonería, sería la figura del sacerdote y publicista Juan Tusquets, un furibundo personaje antisemita y antimasónico de enorme trascendencia porque sus obras y sus listas de masones y judíos fueron el fundamento de la represión franquista de la Masonería. El propio Franco se declaró admirador de los textos que publicaba Tusquets. Llegó a visitar el Campo de Dachau, invitado por la Asociación Antimasónica Internacional nada más subir al poder el nazismo. Hizo declaraciones a la prensa e impartió conferencias, luego publicadas donde explicó lo que él pensaba que era la francmasonería, “crimen de lesa patria”, la dependencia de la española de la internacional, insistiendo en el antipatriotismo de la primera y la vinculación de la Masonería con el separatismo. Tusquets llegó a acusar a la AMI de haber ordenado el asesinato de Calvo Sotelo y de que el destacado masón y político republicano Agustín Barcia había llevado las órdenes a España para que se ejecutaran. Puso en marcha las Ediciones Antisectarias, y publicó Masones y pacifistas, en Burgos en 1939, con prólogo de Ramón Serrano Suñer.

Hacemos el periodismo
que la sociedad necesita:
¡Tú lo haces posible!

El periodismo verdaderamente independiente no responde a intereses corporativos ni políticos; responde únicamente a sus lectores. Para seguir investigando, destapando realidades incómodas y garantizando una información rigurosa, libre de censura y con firmes valores sociales, necesitamos tu apoyo.

Cada aportación económica es el escudo que protege nuestra libertad y la garantía de que las historias que importan sigan saliendo a la luz. Apoya hoy nuestro proyecto y defiende un periodismo libre.

 

*Si deseas hacer una donación a EL OBRERO a través de tarjeta de crédito (o cuenta bancaria asociada a Paypal), desde cualquier país del mundo, puedes hacerlo con el sistema de pago seguro PAYPAL, en el enlace "¡Apóyanos y dona!". Es muy sencillo operar con PAYPAL, y totalmente seguro. Paypal no comparte tus datos de cuenta o tarjeta con terceros, ni con EL OBRERO. En el último paso, Paypal te generará un recibo del pago efectuado. Muchas gracias por tu apoyo. Para cualquier duda, escríbenos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

Log in or Sign up