El uso creciente de drones en los conflictos amenaza al personal humanitario y a la población civil
- Escrito por La redacción
- Publicado en Global
Ningún niño ni niña tendría por qué saber reconocer el sonido de un dron militar. Sin embargo, para millones de niños y niñas que viven en zonas de conflicto, el zumbido que se oye en lo alto se ha vuelto tan familiar como el timbre del colegio. Ahora se oyen drones sobre los hospitales de Sudán, sobre las aldeas devastadas por la guerra en Ucrania, a lo largo de las carreteras por las que antes circulaban los convoyes de ayuda y cerca de los refugios,donde la infancia espera comida, medicinas, agua potable y seguridad.
Su presencia es señal de peligro, provoca pánico y obliga a las familias a permanecer en sus casas. La amenaza de los drones cierra carreteras, vacía las clínicas e impide que los trabajadores humanitarios lleguen a quienes más necesitan ayuda.
Con motivo del Día Mundial de la Ayuda Humanitaria, la ONG World Vision advierte de que el acceso humanitario, la protección de la población civil y la seguridad de los trabajadores humanitarios se están viendo alterados por la naturaleza cambiante de los conflictos, incluido el uso creciente de drones y otras tecnologías emergentes, lo que deja a los niños y niñas aislados de la ayuda que más necesitan.
En Darfur Oriental, Sudán, un ataque con drones contra el Hospital Universitario de Al-Daein habría causado la muerte de al menos 64 personas, entre ellas 13 niños y niñas y personal sanitario, y habría dejado a otras 90 gravemente heridas. El hospital quedó completamente inoperativo, lo que impidió la prestación de servicios sanitarios vitales. Se están registrando ataques con drones en una zona cada vez más amplia de Sudán, incluidos los ataques señalados por la ONU en El Obeid, que alcanzaron una central eléctrica y una estación de combustible, lo que obligó al cierre de centros médicos.
En Ucrania, las familias cuentan que los niños y niñas se esconden en los sótanos, escuchando el ruido de los drones sobre sus pueblos. Algunos llevan meses separados de sus padres mientras buscan refugio en el extranjero.
«Puede que la tecnología esté cambiando la forma en que se libran los conflictos, pero no puede cambiar nuestra responsabilidad de proteger la vida y la dignidad humanas. Cada ataque con drones que cierra una clínica, destruye una carretera u obliga a los trabajadores humanitarios a dar media vuelta es también un ataque a la oportunidad de supervivencia de un niño o niña. Los trabajadores humanitarios no son objetivos. Los hospitales no son objetivos. Los niños y niñas no son daños colaterales», afirma Isabel Gomes, responsable global de Gestión de Desastres de World Vision.
Más de 1.000 trabajadores humanitarios han perdido la vida en los últimos tres años,350 de ellos solo en 2025, la segunda cifra más alta jamás registrada. Al mismo tiempo, la Coalición Global para Proteger la Educación de los Ataques registró al menos 8.566 ataques contra la educación en 2024 y 2025, lo que supone un aumento de más del 40 % en comparación con 2022-2023, mientras que la Organización Mundial de la Salud ha verificado cerca de 1.900 ataques contra centros, personal y servicios sanitarios en 2026.
Cuando los trabajadores humanitarios son atacados o se les impide llegar hasta las personas necesitadas, los niños y niñas se quedan esperando alimentos, medicamentos y protección que quizá nunca lleguen. Con demasiada frecuencia, quienes arriesgan sus vidas para ayudar son la población local y los miembros de las mismas comunidades atrapadas en el conflicto.
El año pasado, World Vision acogió con satisfacción la «Declaración para la Protección del Personal Humanitario», un compromiso para respetar el derecho internacional y adoptar medidas prácticas. Este fue un paso importante para salvaguardar a los trabajadores humanitarios, defender el acceso humanitario y reforzar la rendición de cuentas cuando se violan esas protecciones.
Con motivo del Día Mundial de la Ayuda Humanitaria, la ONG World Vision insta a los gobiernos y a las partes en conflicto a:
Proteger a los trabajadores humanitarios, a la población civil y a las infraestructuras civiles, de conformidad con el derecho internacional humanitario.
Garantizar un acceso humanitario seguro, sostenido y sin obstáculos para los niños, niñas y las familias afectadas por el conflicto.
Garantizar investigaciones independientes, la rendición de cuentas y las consecuencias por los ataques contra el personal humanitario, los centros sanitarios y otras infraestructuras civiles. Abordar las consecuencias humanitarias de los drones y otras tecnologías militares emergentes, incluido su impacto en el acceso humanitario, la protección de la población civil y la seguridad de la infancia.
La protección del personal humanitario es inseparable de la protección de los niños y niñas. Cada ataque que impide a los trabajadores humanitarios llegar a una comunidad expone a la infancia al hambre, las enfermedades, la violencia, la explotación y la desesperación.
«Cuando los trabajadores humanitarios son atacados o se les impide llegar a las comunidades, los niños y niñas pierden a las personas que les proporcionan alimentos, medicinas, agua potable y protección. Los gobiernos deben tratar cada uno de estos ataques no simplemente como una estadística más, sino como una prueba de si se respetará el derecho internacional», afirmó Gomes.
Este Día Mundial de la Ayuda Humanitaria nos recuerda que cada trabajador humanitario asesinado es más que un número. Nos obliga a plantearnos preguntas incómodas: ¿Cuántos trabajadores humanitarios más deben morir, cuántos hospitales más deben dejar de funcionar, antes de que las muestras de preocupación vayan acompañadas de rendición de cuentas? La protección requiere acción, rendición de cuentas y consecuencias cuando se viola el derecho internacional.
La ONG World Vision rinde homenaje a los trabajadores humanitarios que han perdido la vida y a aquellos que siguen prestando servicio en los lugares más peligrosos del mundo. El recuerdo debe ir ahora acompañado de protección, acceso y rendición de cuentas.
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