El obrero
El obrero es el que trabajo a cambio de un salario. Es el nombre que tienen los masones, porque deben trabajar, y por ello reciben un salario, una recompensa simbólica.
- Escrito por Eduardo Montagut
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El obrero es el que trabajo a cambio de un salario. Es el nombre que tienen los masones, porque deben trabajar, y por ello reciben un salario, una recompensa simbólica.
El plomo es un metal asociado a Saturno. Según la alquimia en el interior del plomo se encontraba la paloma blanca, por lo que sería la materia como receptáculo del espíritu. Así pues, el simbolismo del plomo se relacionaría con la transmisión al orden espiritual de la idea de la densidad y el peso.
El olivo es un árbol fundamental en las culturas y civilizaciones mediterráneas, y por ello ha generado una rica simbología.
El ocho es el número de las direcciones cardinales, la rosa de los vientos. Simboliza el centro de todo equilibrio, la ley universal. También es símbolo de la regeneración y la perfección. Es un número que se tendría en cuenta como el más apropiado para indicar el estado quieto de una construcción cuando se termina. Algunos vinculan esta idea con la solemnidad que celebra la Iglesia con el nombre de «Octava» al concluir los siete días de una fiesta, como al parecer, se hacía también desde la Sinagoga judía.
Un obelisco es un monumento de piedra en forma de prisma rectangular y que se remata con una pequeña pirámide. Se vincula claramente con la civilización egipcia, aunque luego se extendió a la civilización grecorromana y posteriormente se llevaron obeliscos para ornamentar importantes espacios públicos en Occidente, además de levantarse nuevos como en Washington. El obelisco tiene que ver con mitos de ascensión solar y la luz.
El Occidente es el lugar por donde se oculta el sol. Es la región de los muertos. En algunas tradiciones la cabeza del difunto debe situarse hacia esa dirección.
Las musas eran deidades de la mitología grecorromana, hijas de Zeus y de la Memoria. Son protectoras de las ciencias y las artes liberales, y en la Antigüedad solían ser acreedoras mas que de sacrificios, de libaciones de agua, leche y miel, las conocidas como «nefalides». Como es sabido, Clío es la musa de la historia Melpomene de la tragedia, Talía de la comedia, Euterpe de la música, Terpsícore de la danza, Erato de la poesía amorosa, Calíope de la épica, Urania de la astronomía y, por fin, Polimnia del canto.
Para los masones los metales son los signos exteriores de riqueza y todas las pasiones humanas, por lo que deben dejarse fuera del templo cuando se va a iniciar una tenida. Además, cuando el profano va a entrar en la Cámara de Reflexión antes de la iniciación dejar esos metales porque todo lo profano y material debe dejarse atrás y no valen para la iniciación. Al despojarle de los metales queda en un estado primigenio o de «materia prima», con el fin de comenzar su proceso.
El esqueleto es un símbolo alquímico de la putrefacción, del negro y de la transmutación. Representaría la muerte anunciando una nueva vida. Por eso, no es infrecuente encontrar en la iconografía a esqueletos en actitudes pensativas o reflexivas sobre el secreto que viene más allá.
Símbolo en masonería porque lo es de la conciencia y de la memoria inconsciente, teniendo que ver con la revelación de la Verdad, fundamental en el trabajo de los masones. El espejo está muy presente en la ceremonia de la iniciación. Se encuentra en la Cámara de Reflexión para simbolizar la conciencia y el recuerdo de lo que se ha sido en la vida, justo cuando el profano debe escribir su testamento.
El nivel es una importante herramienta masónica, y que sirve para trazar líneas horizontales. Es una escuadra justa, de cuya cima pende una plomada que determina el punto medio entre los extremos de la escuadra. De ese modo, el nivel determina la horizontal sin dejar de indicar la vertical. La leyenda cuenta que el primer nivel lo inventó Dédalo después de haberse fugado del Laberinto de Creta, pero otros piensan que fue Rhicus, el arquitecto del Laberinto de Samos, o Teodoro el arquitecto del Templo de Juno también en Samos.
Es el tres multiplicado por sí mismo, imagen de los tres mundos, el material, el espiritual y el mental. Los judíos consideran el nueve como un símbolo de la verdad porque se reproduce a sí mismo. El nueve, además, por ser el último número representaría el fin y el comienzo, es decir la muerte y el renacimiento, idea fundamental, como estamos viendo en esta obra, en la masonería.
El nacimiento es el momento después de la gestación en el que se viene al mundo; es, por lo tanto, el inicio. Y ese momento clave de la vida no podía dejar de ser importante en la masonería dado su carácter evolutivo, y se vincularía con la iniciación.
El nudo es ligazón y fija en una cadena o en una red. Cuando deshacemos un nudo quitamos al alma a los lazos que lo aprietan.
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