Palmyra en su quinta
—Eres una hiperestésica... En Portugal, todas sois hiperestésicas.
—Si no se es hiperestésico, no vale vivir... Comprendo que no se debe tomar
ninguna droga para fomentar la hiperestesia, pero si se es lealmente no hay
por qué dejarlo de ser.
La quinta de Palmyra, 1923, Ramón Gómez de la Serna
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