Reunión tumultuosa
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«Esto es la vida, un negro que pretende ser una mujer blanca, dando pasos de baile de un ballet que no ha visto jamás, ataviado con ropas de un material totalmente impropio de un clima cálido, en un césped importado de Inglaterra y besando el rostro pétreo que destruyó su nación, filmado por una mujer considerada árbitro del buen gusto. Nada podría expresar mejor el carácter de la vida en Sudáfrica»
Reunión tumultuosa, 1971, Tom Sharpe
Vámonos a Sudáfrica, cuando las políticas raciales discriminatorias del Gobierno estaban en pleno apogeo, hasta la ciudad que brota de la pluma del autor: Piemburgo, capital de Zululandia, y conozcamos a la señorita Hazelstone, de la mansión Jacaranda Park, una inglesa de la alta sociedad y edad provecta que declara sin ambages haber matado a su cocinero zulú con un trabuco para finiquitar elefantes en un extraordinario episodio de locura y crimen pasional, a pesar de reconocer que juntos eran unos fantásticos amantes fetichistas que compartían el gusto por el caucho y las agujas de novocaína. Y para colgarle el crimen a alguien autóctono, que sea de raza negra, of course, no tardan en aparecer los agentes de la policía local que encarnan lo más podrido de la sociedad blanca privilegiada del país, tan profundamente clasista, que hasta el Kommandant afrikáner ansía ser británico. Para saber cómo lo consigue, nada mejor que leer este libro socarrón.
Tom Sharpe nos introduce en esta delirante trama de asesinato con una ironía y un sentido del humor muy cafre y muy british, anunciando en esta su primera novela lo que serán las próximas: denuncia social, crítica acerba y aguda, pero bajo el paraguas de la risa y una sarta de circunstancias absurdas, aliñadas con tramas trepidantes y frases para desternillarse, con un regusto amargo de sutil (y no tan sutil) ironía para que no te engañes, que estos libros no son un mero divertimento imaginativo, sino fruto de la mirada certera y socarrona de un autor que prefiere cantar las cuarentas desde el sarcasmo y la socarronería de la que los ingleses son maestros. La novela es, a mi entender, una forma inteligente de intentar saltarse el establishment y realizar una denuncia social en los terribles tiempos del apartheid utilizando como arma arrojadiza el humor.
Tom Sharpe se atrevió a hacerlo, y se enfrentó así abiertamente al apartheid. Pero los mandamás de esta nación tumultuosa pudieron más, y por eso fue acusado de comunista y enemigo de la patria, sufrió cárcel, y terminó siendo invitado a abandonar el país, vulgo deportado, así que inteligente como era, se las piró tranquilamente y se vino a instalar en nuestro país para seguir escribiendo y denunciando en paz hasta el final de sus días.
Reunión tumultuosa también tiene ese deje de olor y sabor raro, también te deja ese regustillo ácido del dolor y de la injusticia procaz soterrados bajo una enorme capa de algodón de falso azúcar, ese sinsabor que te queda como cuando las almendras amargan la garganta.
Sí, cierto, pero también es una juerga delirante, ácida, tronchante e insurrecta.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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