Cañones USA, mantequilla China (II). Pekín y Moscú dicen apostar por un mundo igualitario, multilateral y diverso
Como apuntábamos en la crónica anterior sobre la cumbre Trump-Xi Jinping celebrada en Pekín, en la que pusimos el acento en la presumible exigencia del presidente estadounidense a su anfitrión chino para que rompa su alianza euroasiática con Moscú, ha faltado poco, tan solo cuatro días, para que Vladimir Putin llegue a la capital china donde, sin duda, pidió a su anfitrión información sobre lo tratado. Tanto él, como Xi, como el propio Trump, se juegan mucho con la respuesta que el líder chino haya devuelto a su anterior huésped norteamericano. Si la alianza ruso-china se rompiera o debilitase, la hegemonía estadounidense, pese a su declinar, retardaría su caída, mientras que China, que cuenta con un fuerte impulso superpotencial, pasaría a la condición de gran potencia, subalterna al respecto de la superpotencia real estadounidense.
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