Los bancos están preparados para las crisis, pero si todos reaccionan igual la historia puede acabar mal
Cuando se inauguró el Puente del Milenio de Londres, en el año 2000, el acontecimiento terminó de una forma totalmente inesperada. Al cruzarlo, los peatones hicieron que el puente empezara a vibrar.
Para no perder el equilibrio, cada persona ajustó su paso de manera instintiva. Pero al hacerlo, todos acabaron moviéndose al mismo ritmo. Esta sincronización amplificó el balanceo y el puente tuvo que cerrarse tan solo dos días después.
- Publicado en Capital