Los tres impostores o las transmutaciones
«Me temo que la vida se ha deteriorado, no quedan ya ocasiones para las finas agudezas con que hacía su carrera un hombre de estado. Salvo en negocios como el mío, en los que a veces se presenta una oportunidad, la sociedad se ha convertido en un gran desorden; todos quieren prosperar, es cierto, pero ¿cuál es el moyen de parvenir? Una mera imitación, y no muy elegante, de las artes del vendedor de jabones y el dueño de la fábrica de harina. Cuando pienso en estas cosas, mi querido Dyson, le confieso que me siento tentado a desesperar del siglo en que me ha tocado vivir»
Los tres impostores, 1895, Arthur Machen
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