Tirant lo Blanc
«Qui oblida lo passat oblida a si mateix»
(Quien olvida el pasado se olvida a sí mismo)
Tirant lo Blanc, 1460-64, publicada en 1490, Joanot Martorell
- Publicado en Cultura
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
«Qui oblida lo passat oblida a si mateix»
(Quien olvida el pasado se olvida a sí mismo)
Tirant lo Blanc, 1460-64, publicada en 1490, Joanot Martorell
«Que diz verdat el sabio clarame[n]te se prueva:
omnes, aves animalias, toda bestia de cueva
quieren segund natura conpaña sienpre nueva
(por aver juntamiento con fenbra placentera)».
Libro de buen amor, 1330-43, Juan Ruiz, Arcipreste de Hita
«—¿Mi amo? —replicó Craigengelt, envalentonado al ver de lejos al coronel Ashton y a Bucklaw—. Permitidme deciros que nadie en la tierra es mi amo, ni permitiré a nadie ese lenguaje conmigo»
La novia de Lammermoor, 1819, Walter Scott
«Nosotros consideramos que el sentimiento del deber, profundamente arraigado en una naturaleza de hombre, es capaz de contener por tres horas el mar de demencia que lo está ahogando. Pero de tal heroísmo mental, la razón no se recobra» (El conductor del rápido)
Cuentos de amor de locura y de muerte, 1917, Horacio Quiroga
«¿Qué está peor, entonces? Después de mucho exprimirme el cerebro llegué al convencimiento de que lo que está peor es la resignación. Los rebeldes han pasado a ser semirrebeldes, los semirrebeldes a resignados»
La tregua, 1959, Mario Benedetti
«Nosotros nos encontramos como los hombres de las cavernas intentando
descifrar los planos de una catedral gótica».
La voz de su amo, 1968, Stanislaw Lem
«Pa sacal esto p'alante himos tenío que trabajal a jarrapellejo, que naide mos ha regalao na»
Jarrapellejos, 1914, Felipe Trigo
«Ceder sin convicción no es un elogio para la comprensión del otro»
Orgullo y prejuicio, 1813, Jane Austen
«Podemos perdonar fácilmente a un niño que tiene miedo de la oscuridad; la verdadera tragedia de la vida es cuando los hombres tienen miedo de la luz»
La caverna, libro VII de La República, Platón, s. IV a.C.
«Además, las fieras murallas le
hablaron un lenguaje legendario y heroico, y los
templos, con sus graves sepulcros, le dijeron las
glorias del hombre y el orgullo de los linajes»
La gloria de don Ramiro, una vida en el época de Felipe II, 1908, Enrique Larreta
«¡Y decir que este siglo de positivistas y de ateos lo ha trastocado todo, todo salvo el satanismo, al que no ha podido hacer retroceder ni un paso!»
Là-bas (Allá abajo), 1891, Joris-Karl Huysmans
«Por último, después de cerca de medio año de subir y bajar, y estar a la firma o al informe, o a la aprobación, o al despacho, o debajo de la mesa, y de volver siempre mañana, salió con una notita al margen que decía: “A pesar de la justicia y utilidad del plan del exponente, negado”»
Vuelva usted mañana, 1833, Mariano José de Larra
«...No quiero vivir en una tierra en la que no se protegen mis derechos (...) Si van a pisotearme, prefiero ser un perro y no un hombre»
Michael Kohlhass, relato de una antigua crónica, 1808, Heinrich von Kleist
«Y luego besó con transporte el cadáver más frío que las olas... Era Teresa, que besaba por última vez las hermosas mejillas de Esperanza. El mar del Rostro dejaba oír allí sus eternos bramidos: la 'hija del mar' volvió a ser arrastrada por las olas sus hermanas, hallando en su lecho de algas una tumba que el humano pie no huella jamás»
La hija del mar, 1859, Rosalía de Castro
«Solo ahora […] volvieron a cobrar realidad las sombras del baile de disfraces, del melancólico desconocido y de los dominós rojos; y aquellos acontecimientos insignificantes se bañaron de pronto, mágica y dolorosamente, en el resplandor engañoso de las ocasiones perdidas»
Relato soñado, 1926, Artur Schnitzler
«Entonces formó Yahvé Elohim al hombre del polvo del suelo, e insuflando en sus narices aliento de vida, quedó constituido el hombre como alma viviente»
El Golem, 1915, Gustav Meyrink
«Cualquier desviación del destino que hemos ordenado nos impresionaría no solo por anómala, sino también por su falta de ética. Preferiríamos no haber conocido a nuestro vecino, el vendedor jubilado de salchichas calientes, si un día publica el libro de poesías más importante de su tiempo»
Lolita, 1955, Vladimir Nabokov
«Quise retroceder porque pensé que regresando
podría encontrar el calor que acababa de dejar,
pero me di cuenta a poco de andar
que el frío salía de mí, de mi propia sangre»
Pedro Páramo, 1955, Juan Rulfo
«Eso es, el John Coplans de Malasaña. —Sonrió con ironía—. Pero déjame que te diga una cosa, toda esa gente que he fotografiado morirá muy pronto. No llegarán a viejos. Nadie contará sus vidas, sus sueños, sus anhelos… Ni siquiera contarán sus muertes… Pero, al menos, yo los fotografié»
Días contados, Juan Madrid, 1993
«LISÍSTRATA. ¡Dichosas mujeres! Basta ya de disparates. Os despepitáis por los hombres, seguro. (Se dirige a otra de ellas.) Pero, ¿crees que ellos no se despepitan por nosotras? Terribles, bien lo sé, son las noches que pasan ellos. Resistid, valientes, y soportadlo un poco de tiempo más, pues según un oráculo vamos a vencer si no reñimos»
Lisístrata, 441 a.C., Aristófanes
«Hacedme caso, los Gobiernos van y vienen y hacen la guerra con la piel de la pobre gente y, luego, hacen la paz y después hacen lo que les parece, pero lo único que cuenta y no cambia nunca es el negocio. Vengan los alemanes, vengan los ingleses, vengan los rusos, lo que para nosotros los comerciantes debe contar sobre todo sigue siendo el negocio, y si el negocio va bien, todo va bien».
La campesina, 1957, Alberto Moravia
«Un negro ejército vengador brotaba lentamente e los surcos y fructificaba, para ser recogido en los siglos venideros, y aquella germinación pronto haría estallar la tierra»
Germinal, 1885, Émile Zola
«Donde se aplican al Gran Ducado de Finlandia las diversas teorías inventadas acerca de la constitución de las nacionalidades, y se demuestra que todas esas teorías son completamente inútiles» (Carta III)
Cartas finlandesas, 1898, Ángel Ganivet
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