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Silvia Noguera lleva el corazón a la Galería Hilario Galguera


(Tiempo de lectura: 4 - 8 minutos)

Corazones abiertos, erosionados, enraizados o convertidos casi en paisajes componen el núcleo de Quiero estar en mi corazón todo el día, la nueva exposición individual de Silvia Noguera, comisariada por Hilario Galguera, que podrá visitarse del 15 de octubre al 15 de noviembre de 2026 en la Galería Hilario Galguera Madrid, en la calle Doctor Fourquet, 12.

La muestra reúne 25 obras, entre ellas una selección de entre 11 y 16 corazones que constituyen su centro visual y conceptual. Junto a ellos aparecen cuerpos, huesos, cráneos, formas minerales y organismos que recuerdan a raíces o crecimientos, creando un paisaje en el que las fronteras entre cuerpo y naturaleza, nacimiento y desaparición, herida y regeneración comienzan a diluirse.

El corazón no aparece aquí como un icono sentimental, sino como territorio: un órgano que late, una materia vulnerable, un centro de intercambio y un lugar desde el que relacionarnos con aquello que nos rodea.

Una pérdida en el origen de los corazones

El origen de esta investigación está ligado a una experiencia profundamente impactante visualmente. Silvia Noguera comenzó a trabajar con corazones tras la muerte por suicidio de un tío muy querido tras el suicidio de un tío muy querido con un tiro directo al corazón.

Más que representar la muerte, la artista comenzó a preguntarse qué podía contener simbólicamente ese lugar elegido para abandonar la vida. De aquella necesidad de comprender surgieron los primeros corazones y, con ellos, una investigación que fue creciendo y transformándose con los años.

Cada corazón empezó a convertirse en un mundo propio. En ellos se acumulan tiempo, heridas, memoria, vida y transformación. Ninguno expresa exactamente el mismo sentir porque cada uno incorpora aquello que le ha sucedido: se abre, se erosiona, se fractura, se enraíza, deja crecer nuevas formas o se convierte casi en paisaje.

De aquella experiencia familiar, Silvia no recoge únicamente la herida. Recoge también un legado y un aprendizaje. La búsqueda iniciada desde la pérdida acaba transformándose en una afirmación de vida y en una pregunta sobre cómo habitar nuestro propio centro.

El barro tiene memoria

La transformación no está solo en aquello que representan las piezas, sino también en la propia materia con la que Noguera trabaja.

“El barro tiene memoria. Se pliega, se rompe, se deforma, conserva una huella, atraviesa el fuego y aparece transformado.”

Noguera transforma barro, tierra y fuego en anatomías abiertas, heridas o regeneradas. La metamorfosis de la materia se convierte así en espejo de la metamorfosis del cuerpo.

También nosotros somos materia en tránsito. Cambia la piel, cambian los órganos, envejece el cuerpo y permanece aquello que la experiencia ha ido depositando en nosotros. La obra de Noguera se mueve precisamente en ese territorio: entre lo que desaparece y lo que permanece, entre la herida y aquello que puede volver a crecer.

Corazones que parecen tener vida propia

Como los corazones vivos que inspiraron su investigación, son concebidos por la artista como centros de intercambio y transformación, cargados de una energía que va más allá de su forma material.

Esa intuición llevó a Noguera a investigar también el corazón biológico: su actividad eléctrica y magnética, su comunicación con el cerebro y los procesos fisiológicos vinculados al ritmo, la respiración y la regulación emocional.

Su trabajo se abre así a un territorio en el que experiencia personal, investigación y creación artística se encuentran. La ciencia y la experiencia simbólica no aparecen como equivalentes, sino como capas distintas de una misma búsqueda sobre el corazón, la percepción y la conciencia.

A medida que avanzaba en esa investigación, Silvia comenzó a explorar el corazón como territorio de conciencia y a preguntarse qué significa vivir conectados con ese centro del sentir y qué sucede cuando corazón y mente dejan de entenderse como espacios separados.

El corazón deja entonces de ser únicamente aquello que representa o modela. Se convierte en una pregunta: cómo sentimos, cómo nos relacionamos, qué conservamos de aquello que vivimos y desde dónde respondemos al mundo.

Del arte electrónico a la inteligencia artificial

La pregunta tecnológica tampoco es nueva en la trayectoria de Silvia Noguera.

Desde los años noventa, su trabajo ha transitado por la fotografía, el videoarte, Internet, el arte electrónico, la literatura, la performance y posteriormente la escultura.

La artista comenzó a exponer en 1990 y en 1993 participó en la creación del centro madrileño de arte y pensamiento Cruce, en la calle Argumosa. Allí confluyeron exposiciones, conciertos, performances, conferencias y proyectos vinculados a la experimentación artística y tecnológica.

En ese contexto, Noguera produjo y comisarió en 1995 Ex-caótica, una exposición colectiva de arte electrónico e interactivo con acceso libre a Internet cuando la red todavía no formaba parte de la experiencia cotidiana de la mayoría de la sociedad.

Su interés por Internet reapareció años después desde otro lenguaje: la literatura. En 2003 terminó su novela Libres y Buenos y, tras una entrevista en Negro sobre Blanco, el programa dirigido por Fernando Sánchez Dragó, decidió distribuirla gratuitamente por Internet. La obra alcanzó 856.000 descargas en cuatro años.

Ese recorrido permite leer su trabajo actual desde una perspectiva singular. Una artista que exploró las posibilidades de la tecnología cuando Internet era todavía un territorio experimental vuelve, décadas después, a preguntarse qué ocurre con el ser humano ante otra gran transformación tecnológica.

Ahora lo hace desde un lugar aparentemente opuesto: el barro, el cuerpo y el corazón.

Ante el deterioro de los ecosistemas, la aceleración tecnológica y la entrada de la inteligencia artificial en prácticamente todos los ámbitos de nuestra experiencia, Noguera no plantea regresar a un pasado idealizado. Mira hacia delante.

La pregunta es qué tendremos que desarrollar nosotros al mismo tiempo que desarrollamos nuestras máquinas.

Cómo permanecer sensibles sin ser frágiles. Cómo evolucionar sin desconectarnos. Cómo utilizar la inteligencia sin perder la conciencia.

La transformación que atraviesa la exposición deja así de ser únicamente física o material. Es también una transformación del planeta, de nuestra relación con la tecnología y de la manera en que entendemos qué significa ser humanos.

Quiero estar en mi corazón todo el día

El título de la exposición resume el aprendizaje que atraviesa toda la investigación.

Para Noguera, habitar el corazón significa regresar a un lugar interior desde el que sentir, permanecer conectado y relacionarse de otra manera con aquello que sucede fuera. Un espacio simbólico de atención y conciencia que, después de años de trabajo, la artista reconoce como un lugar desde el que afrontar la incertidumbre, la transformación y la propia vida.

En ese sentido, Quiero estar en mi corazón todo el día puede leerse también como el legado que Silvia extrae de aquella historia familiar.

Una experiencia inicialmente asociada a la pérdida termina convirtiéndose en una reivindicación del sentir, de la vida y de la necesidad de volver a conectar con nuestro centro.

El gesto artístico invierte así el punto de partida: del corazón atravesado por una muerte al corazón como espacio desde el que intentar comprender y afirmar la vida.

“Volver al corazón. No para apartarse del mundo, sino para poder mirarlo de nuevo. No para negar el dolor, sino para atravesarlo. No para quedarse en la herida, sino para descubrir qué puede crecer a partir de ella.”

En un momento en el que nuestra relación con el planeta, con la tecnología y con nosotros mismos está siendo reformulada, Silvia Noguera plantea:

¿Qué seres humanos necesitamos llegar a ser para poder construir el mundo que viene?  

Sobre Silvia Noguera

Silvia Noguera es una artista multidisciplinar cuya trayectoria ha transitado por la fotografía, el videoarte, el arte electrónico, Internet, la literatura, la performance y la escultura.

Licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, se formó posteriormente en Fotografía Profesional en el CEV y en la Escuela de Cerámica de la Moncloa. Comenzó a exponer en 1990 y en 1993 participó en la creación del centro de arte y pensamiento Cruce, en Madrid.

En 1995 produjo y comisarió Ex-caótica, una exposición colectiva de arte electrónico e interactivo con acceso libre a Internet, y posteriormente desarrolló proyectos en fotografía, vídeo, performance, literatura e instalación. En 2006 presentó en Alicante Sal, un vídeo y una instalación monumental realizada con 5,5 toneladas de sal.

Desde 2008 centra buena parte de su investigación en el cuerpo y especialmente en el corazón como territorio simbólico, energético y espiritual.

En los últimos años ha presentado escultura en cerámica en espacios como Corner Gallery Madrid, Galería Santamaca Alicante, Galería Lapislázuli Madrid, el Centro de las Artes de Alcorcón, el Museo del Vidrio de Alcorcón, el Museo de Ciencias Naturales de Onda y el Círculo de las Artes de Toledo, y participó en la Feria CerARTmic 2025 de Madrid.

Actualmente trabaja en su estudio de Carabanchel, Madrid, desarrollando proyectos que conectan arte, conciencia y transformación a través de la escultura y la investigación material.

Web: silvianoguera.com/corazones-escultura-ceramica/

Instagram: @silvianoguera_studio

 

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