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EL PERIÓDICO
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José Manuel Roca

Profesor jubilado de la Universidad Complutense.

Últimos libros publicados: Perdidos. España sin pulso y sin rumbo (Madrid, La linterna sorda, 2015) y, con Ramón Cotarelo: La Antitransición. La derecha neofranquista y el saqueo de España (Valencia, Tirant, 2015).

Cuatro de julio, 2020

Me coge la fecha bastante cabreado con lo que ocurre en las Américas. En las de arriba, las del centro y las de abajo. Podría decir, ¡me duele América!, pero sería bastante demagógico en boca de un “mindundi” hispánico, porque la ampulosa frase parece propia de un gobernante populista. Pero hablemos de Estados Unidos, que es lo propio del día.

Strange fruit

“Southern trees bearing strange fruit


Blood on the leaves and blood at the roots


Black bodies swinging in the southern breeze


Strange fruit hanging from the poplar trees”.

Crónica del asedio Artola

Ha muerto Miguel Artola, catedrático, investigador, historiador.

Tenía 96 años y deja una extensa obra. De él sé poco más; ignoro si es otra víctima del coronavirus o si le había llegado la hora de abandonar este mundo. Y lo siento, porque era un notable historiador, director de la Historia de España en siete volúmenes, de Alfaguara, y en particular, historiador de la burguesía como histórica clase social, según queda reflejado en el tomo V de la colección -La burguesía revolucionaria (1808-1874)-; un libro magnífico centrado en las etapas más tensas del complejo siglo XIX.

  • Publicado en Cultura

Crónica del asedio “Oportunidades de negocio”

Antes de entrar en materia -en el “negocio”- conviene recordar un par de cosas necesarias para entender lo sucedido en la Comunidad de Madrid, que, a causa de la visión impresionista de la realidad ofrecida por la “rabiosa actualidad” de la “prensa” y las redes sociales, suelen quedar al margen de la reflexión.

Ayuso, el PP y el PPP

La Comunidad de Madrid, presidida por Isabel Díaz Ayuso, modelo de gobierno que Casado desea para todo el país -líbranos, Señor-, ha quedado fuera de los territorios que pasan a la fase 1 de desconfinamiento.

Crónica del asedio. Hablar es fácil

Hablar es fácil; hablar con fundamento es más difícil, y pensar antes de hablar resulta más costoso. No es un ejercicio obligatorio, pero hay ocasiones en que, por el bien propio y por el ajeno, conviene detenerse a pensar, y ésta, cuando millones de personas están afectadas en su modo de vida por el mortífero ataque de un virus ignoto, es una de ellas.

Crónica del asedio. Alarma o media veda

Se va a discutir en el Congreso la conveniencia de prolongar el estado de alarma. El Gobierno ha puesto toda la carne en el asador para lograr su aprobación colocando a aliados y a adversarios ante una disyuntiva maximalista: la alarma o el caos, heri Ábalos dixit.

¡Hombre, no! Imitar al general De Gaulle a estas alturas carece de sentido y, además, no estamos en Francia en 1968.

Si se rechaza prolongar el estado de alarma, seguramente se extenderá el contagio, incluso es posible que tengamos que volver al confinamiento, pero eso, que no es bueno, no es el caos. En esta difícil coyuntura, nadie puede decir que tiene la única solución válida para salir de ella y que la alternativa o ausencia de ella es el caos. Más aún cuando el Gobierno está difundiendo la idea de que es necesario un gran acuerdo nacional para hacer frente simultáneamente a la crisis sanitaria y a la económica que viene detrás.

Es fácil de entender que los partidos nacionalistas rechacen la propuesta de prorrogar el estado de alarma y que acusen al Gobierno de centralista, porque quieren aplicar su propio centralismo desde la capital de su territorio autonómico. También lo es el rechazo de la presidenta madrileña, que confunde sus funciones al querer convertir la Comunidad de Madrid en una sobrevenida cámara de oposición al Gobierno central, pero no se entiende bien que el Partido Popular y Ciudadanos rechacen la propuesta, en vista del resultado positivo obtenido por el confinamiento al reducir los contagios y los casos de muerte, y la experiencia, en sentido contrario, de los contados días de la “media veda”.

La percepción del uso que, en términos generales, han hecho los ciudadanos urbanos del alivio a la reclusión ofrecido en la primera fase de la “desescalada”, no invita a suspender las medidas de alarma, sino a prorrogarla.

Al menos en las grandes ciudades, cuando no existe una imposición expresa, como sucede en los transportes públicos, en los que no se puede viajar sin llevar la mascarilla, los viandantes han interpretado con bastante holgura las normas para prevenir el contagio, desde incumplir los horarios, desplazarse en grupo, no guardar la distancia de seguridad ni haciendo deporte, utilizar la mascarilla a su albedrío, etc.

Las ganas de salir del encierro, el ansia de libertad, que indicaba un diario conservador en una primera plana que hubiera merecido publicarse en los años en que la libertad con mayúscula faltaba, y no por un virus, pueden haber llevado a demasiadas personas a confundir el alivio en una situación de excepción con su drástica abolición para volver a la normalidad previa a la pandemia, cuando lo cierto es que los hábitos anteriores al mes de marzo se deben dar por acabados para una larga temporada, si no lo son para siempre.

Me temo que con las provisionales medidas de alivio ha vuelto a salir a flote el español indisciplinado que todos llevamos dentro, al que le molesta ajustarse a las normas comunes.

Por otra parte, y como otra de las lecciones de la pandemia, se podría pensar en que el Estado recuperase las competencias de sanidad.

A la luz de la experiencia pasada y también de la reciente, carece de sentido racional -y nacional- seguir manteniendo el fragmentado sistema actual. Debería buscarse un pacto nacional para que el Estado recuperase las competencias transferidas y acabase con el desbarajuste de las 17 administraciones sanitarias, las 17 tarjetas de usuarios y los 17 calendarios, que atomizan y encarecen los acopios, dificultan la difusión de la investigación y los avances técnicos, dispersan los datos, impiden la visión general y actualizada del sistema sanitario y conocer el estado de salud del país, azuzan los celos autonómicos, dificultan la movilidad interior, devienen privilegiadas reservas de empleo y reductos del nacionalismo más sectario y complican la vida a quienes precisan de tales servicios.

El objetivo de un sistema sanitario de alcance nacional debería ser la salud de los ciudadanos en general, vivan donde vivan, estén donde estén y voten a quien voten, porque la salud no entiende de colores o banderas. Y con la división ganan los virus, que no reconocen fronteras.

© Antonio Roca

Extraño 1 de Mayo

Extraño Primero de mayo, este, a celebrar bajo las condiciones de la alarma sanitaria, que impide la aglomeración de personas y, por tanto, las marchas y concentraciones de trabajadores que son tradicionales en este día.

Cuarenta días

Tras la tercera prórroga del estado de alarma, hemos sobrepasado los cuarenta días de encierro, palabra que, en un país taurino, es más apropiada que confinamiento, ¿imagina alguien “los confinamientos de San Fermín”?

Crónica del asedio. Calleja

Hace un par de días murió el periodista y comentarista, corresponsal político o contertulio, y además profesor universitario, José María Calleja.

La República (II)

Las moderadas e inconclusas reformas de los gobiernos republicanos, pero sobre todo la creciente radicalidad de los trabajadores y de facciones de la pequeña burguesía, con una orientación cada vez más decidida -antioligárquica, antilatifundista, anticlerical y antifascista-, asustaron a unas clases pudientes que no estaban dispuestas a perder un ápice de su poder y su riqueza.

La República (I)

Hoy, día 14 de abril, octogésimo noveno aniversario de la instauración de la II República, cuando se alzan voces a favor y en contra, parece obligado hablar de ella sin nostalgia y haciendo un poco de memoria sobre las circunstancias que motivaron su aparición y su dramático final.

Crónica del asedio. Homenaje

Acaba otro día de encierro con el aplauso vespertino, obligado y con gusto, dedicado a quienes, en primera línea del frente, se baten el cobre con el “bicho”; una microscópica encarnación de la mitológica hidra de Lerna, que multiplicaba sus cabezas a medida que algún valiente -Hércules- se las cortaba, pudiendo tener desde siete hasta diez mil testas, según las leyendas. Cifra fabulosa para las cabezas de una sierpe de aliento hediondo, pero infinitamente pequeña para el virus que se reproduce por millones y se extiende por el mundo buscando cuerpos habitables, como si fuera la última plaga de Egipto.

Crónica del asedio. El “papel”

Antes de declararse oficialmente el estado de alarma, la alarma ya cundía entre la gente. Y una señal de la inquietud popular antes de que el Gobierno adoptase las medidas más rigurosas para prevenir el contagio del virus, ha sido el acopio de mercancías por iniciativa particular, sin esperar más instrucciones. El miedo al contagio del virus y al posible desabastecimiento si se daba el caso de que cesase totalmente la actividad productiva, se tradujo en la apremiante necesidad de adquirir bienes necesarios para hacer frente a un futuro incierto. La consecuencia han sido las aparatosas compras familiares antes de recluirse en los domicilios con la despensa llena y la nevera a rebosar, como si hubiera que resistir todo un trimestre sin pisar la calle. Y uno de los productos más demandados y antes agotado en tiendas y mercados ha sido el papel higiénico. Ante las cajas de los supermercados, largas colas de personas esperaban ser atendidas mostrando, en el carro atestado de rollos de papel higiénico, el ansiado botín de guerra tras arrasar lo que había en las estanterías, como si hubieran conseguido la vacuna que habría de evitarles el contagio del virus por vía rectal.

Crónica del asedio: El “bicho”

Con la declaración del estado de alarma, la cosa se ha puesto seria. Ya se barruntaba el peligro cuando el virus “chino” aún estaba lejos, pero ha viajado rápido, mostrando gran facilidad para moverse, saltando controles y aduanas, y adaptarse a las condiciones de los países por donde se va extendiendo. Ya está aquí y no hay escapatoria; no queda más remedio que arremangarse y hacer frente localmente a una crisis de dimensión planetaria.

Manolito; el cura Pérez

Estos días estoy a curas. Y no sé por qué. Quizá porque algunos sucesos recientes -la muerte de Ernesto Cardenal- o lejanos -Vitoria, marzo de 1976- han despertado episodios que creía olvidados y sacado a la luz nombres, días, frases y rostros, que ahora buscan un hueco en la agenda para dejar momentánea constancia de su presencia en el tiempo; en mi tiempo, en mi vida. Y con la noticia de la elección del nuevo presidente de la Conferencia Episcopal, el aragonés José Antonio Omella, me he acordado de otro cura, también maño y de Alfamén, por más señas.

Réquiem por Ernesto Cardenal

“Creo en vos arquitecto, ingeniero,

artesano, carpintero, albañil y armador.

Creo en vos, constructor del pensamiento,

De la música y el viento, de la paz y del amor.

Yo creo en vos, compañero,

Cristo humano, Cristo obrero

De la muerte vencedor con el sacrificio inmenso

Engendraste al hombre nuevo para la liberación”.

Nacido para estorbar

La mesa para abordar “el conflicto político” catalán, acordada por el PSOE y ERC, que era condición imprescindible para facilitar la investidura de Pedro Sánchez y aprobar los Presupuesto Generales, está atascada por la interferencia de Torra, que no quiere ejercer el papel de convidado de piedra.

Divide y no podrás

Se desconoce si la intención de Pablo Iglesias de tomar el cielo por asalto era haciéndolo todos juntos, en pandilla, o por “confluencias”, por grupos de gentes afines lanzándose a ocupar cada grupo la parte de un cielo único, o lanzándose al abordaje del paraíso autóctono, regional o, mejor aún, nacional, que le correspondiera en un cielo de cielos.

Kirk

Ha muerto Johnny Hawk. Descanse en paz, bajo una tosca cruz de madera, en algún rincón de las Montañas Rocosas.

  • Publicado en Cultura

Oscuro y tormentoso

Ya tenemos Gobierno; cogido con alfileres, pero Gobierno. Con hipotecas, pero Gobierno. El primero de coalición desde la II República, que ya es paradoja. Y ha empezado a funcionar, aunque con tropiezos, como proponer a Dolores Delgado como fiscal general del Estado. Un error de bulto, aunque no le falten méritos para el cargo y la decisión no sea ilegal. Pero es un gesto feo, que denota obcecación y complica el inicio de una legislatura que no será tranquila (nunca lo es cuando gobierna la izquierda).

Nuevo año

En Europa y buena parte del mundo occidental regido por el mismo calendario, comienza el año 2020 de la era cristiana, sin que se pueda afirmar que nos hemos acercado mucho a los deseos de su fundador, aquel hijo de un carpintero de Galilea, como para dar un nombre tan solemne a una era tan larga como pródiga en desmanes y crueldades, sin sentir cierta vergüenza.

Los conflictos catalanes

El artículo anterior -“El conflicto catalán”- aludía a la evidencia, difícil de negar, de un conflicto político en Cataluña, del cual se daban algunos apuntes sobre su etiología, pero la realidad es más compleja y no se deja atrapar por apresuradas simplificaciones, ya que, en torno al mismo tema, existe más de un conflicto; hay, por lo menos, tres.

  • Publicado en Opinión

El conflicto catalán

Está satisfecha Laura Borrás, portavoz de JpCat (antes PDeCat, antes JpSi, antes CDC), porque en el PSOE han reconocido que en Cataluña hay un conflicto político. Un aspecto preocupante de la enrevesada realidad del país que nadie en sus cabales negaría, si aspirase a gobernar o a tener algún tipo de representación política en España.

  • Publicado en Opinión
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