EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

Cañas y barro en el coronavirus


(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«Él era como el pastor de la leyenda: había acariciado de pequeña a la serpiente, la había alimentado, prestándola hasta el calor de su cuerpo, y al volver de la guerra asombrábase viéndola grande, Poderosa, embellecida por el tiempo, mientras ella se le enroscaba con un abrazo fatal, causándole la muerte con sus caricias»

Cañas y barro, Vicente Blasco Ibáñez

Vicente Blasco Ibáñez fue grande por muchas cosas, y seguro que estaría muy orgulloso de saber que es nuestro segundo escritor más universal, después de Cervantes. Esta novela costumbrista, regionalista y sobre todo blasquista, de cambio de siglo habla, a través de tres generaciones, de la atracción del terruño, de la guerra de Cuba y la consiguiente agonía hegemónica de un imperio al que sí se le veía el sol por todas las costuras, de la aciaga vuelta de Tonet a su Albufera valenciana, del micromundo creado en torno a personajes de escasos recursos económicos en un ambiente rodeado por aguas de pobreza y miseria que son su sustento y serán su desgracia, y del Palmar, que es como el ojo de un gran hermano que vigila las relaciones adúlteras de Tonet y Neleta, con infanticidio y suicidio incluidos… Todavía me acuerdo de la serie de televisión española de 1978, impresionante a mis ojos de niña pequeña.

Ya en la época de la novela, el elemento diferencial también radicaba en el uso del idioma: los habitantes de la zona, los pobres, hablan valenciano; los caciques (Cañamel), el castellano, alejados por un lenguaje que no los enlaza sino que los aleja, sin haber aprendido que dos suman y uno resta, en esta historia de denuncia social marcada por el determinismo que parece volver a estar aflorando en nuestros tiempos, pues la cadena causa-efecto está determinando nuestro estado actual en la era del COVID, como una enfermedad oculta entre cañas y barros que ha terminado aflorando entre las miasmas de las marismas, nos ha confinado al reducido mundo de nuestras casas y nos ha convertido en observadores de lo propio y lo ajeno, protagonistas y víctimas de la caída del sistema social y económico que conocíamos y que tanto ha condicionado nuestra estructura social, dejando un (des)orden social lleno de incertidumbre.

Cañas y barro no solo huele a huertas y naranjos, huele a pantano pútrido, a encubrimiento y dolor. Huele a España vírica sin ningún lugar al que huir, porque todo se ha convertido en la Albufera y aquí estamos, varados entre sus cañas y sus lagunas, pobladas de todo lo bueno y lo malo que el ser humano puede ofrecer. Y no se puede, o no se quiere, salir de ella porque desconocemos el precio a pagar y las barcas que nos pudieran cambiar de orilla llevan demasiado tiempo varadas y amarradas a postes podridos por la inercia de las aguas. Ahora somos así, como el oleaje que va y viene dependiendo de los flujos y reflujos de una luna que sigue saliendo aunque nadie la vea ya salir de marcha.

Las cañas y los barros que tendremos que drenar para salir de esta isla me hacen pensar que Blasco Ibáñez tenía razón y que habrá que esperar que el barquero termine de cargar «aquella embarcación (que) servía para todo; era el vehículo de la comida, del hospital y del cementerio».

Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.

Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.

Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.

Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

 

Hacemos el periodismo que la sociedad necesita
¡Tú lo haces posible!

 

El periodismo verdaderamente independiente no responde a intereses corporativos ni políticos; responde únicamente a sus lectores. Para seguir investigando, destapando realidades incómodas y garantizando una información rigurosa, libre de censura y con firmes valores sociales, necesitamos tu apoyo.

Cada aportación económica es el escudo que protege nuestra libertad y la garantía de que las historias que importan sigan saliendo a la luz. Apoya hoy nuestro proyecto y defiende un periodismo libre.

*Si deseas hacer una donación a EL OBRERO a través de tarjeta de crédito (o cuenta bancaria asociada a Paypal), desde cualquier país del mundo, puedes hacerlo con el sistema de pago seguro PAYPAL, en el enlace "¡Apóyanos y dona!". Es muy sencillo operar con PAYPAL, y totalmente seguro. Paypal no comparte tus datos de cuenta o tarjeta con terceros, ni con EL OBRERO. En el último paso, Paypal te generará un recibo del pago efectuado. Muchas gracias por tu apoyo. Para cualquier duda, escríbenos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..