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EL PERIÓDICO
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Quebec


Quebec fue un territorio colonizado por los franceses que le dieron el nombre de Nueva Francia. Su primer explorador fue Jacques Cartier, que en el año 1534 colocó una cruz de madera con tres flores de lis en Gaspé, tomando aquellas tierras en nombre de la Corona francesa. Además, descubrió el río de San Lorenzo. Otro personaje fundamental en la Historia colonial francesa del territorio fue Samuel de Champlain al fundar en la orilla norte del mencionado río la ciudad de Quebec, en un lugar que los indios denominaban “kebek”, es decir, estrecho. Con el rey Luis XIV el territorio se convirtió en colonia real.

En el complejo mundo de las relaciones internacionales del siglo XVIII el Quebec jugó un papel primordial en el conflicto entre Francia e Inglaterra, especialmente en la Guerra de los Siete Años (1756-1763). El ejército francés fue derrotado en la batalla de los Llanos de Abraham, en las inmediaciones de la ciudad de Quebec. Por el Tratado de París de 1763 Inglaterra tomó posesión de Nueva Francia. Al parecer, Luis XV prefirió conservar Guadalupe por su riqueza azucarera frente a un territorio que era inmenso, pero daba menos beneficios económicos

Londres permitió que la mayoría francófona conservara su lengua, la religión católica y el Derecho romano frente al Derecho anglosajón por la Ley de Quebec de 1774. Tenemos que tener en cuenta que los ingleses ya estaban comenzando a tener serios problemas con las Trece Colonias y prefirieron asegurarse la paz en el norte. En 1791 se promulgó la Ley Constitucional de Canadá que estableció dos provincias alrededor del río Ottawa: el Alto Canadá (hoy Ontario) de mayoría anglófona, y el Bajo Canadá (hoy Quebec) de mayoría francófona. Quebec comenzó una existencia entre dos culturas anglófonas, la propia del Canadá y la del vecino del sur. En 1867, con la Ley de América del Norte Británica, decidió unirse a los territorios anglófonos porque los habitantes del Quebec comprendieron que era más fácil mantener su lengua y costumbres dentro de esta confederación que a merced de los todopoderosos Estados Unidos.

Quebec fue durante mucho tiempo un territorio eminentemente agrario. La industrialización no comenzó hasta el siglo XX. Esa es la razón por la que, en la segunda mitad del siglo XIX, medio millón de personas tuvieron que emigrar a Estados Unidos.

En cuestiones políticas el Partido Conservador Progresista era el mayoritario, pero pasó a ser un feudo de los liberales a partir de 1896 cuando Wilfrid Laurier fue nombrado primer ministro de Canadá, el primer franco-canadiense y católico en llegar a serlo. Laurier impulsó la modernización de Quebec frente a la tradicional política federal canadiense en favor de Ontario y las provincias del Oeste. Se invirtió en infraestructuras y se impulsó el desarrollo económico. Al comenzar el siglo XX comenzó la industrialización de Quebec, muy vinculada al mercado estadounidense.

La Gran Depresión provocó una nueva oleada de emigrantes del Quebec hacia otras zonas del Canadá y de los Estados Unidos. En 1936 la Union Nationale ganó las elecciones y se mantuvo en el poder hasta 1960, con la única excepción del período de 1939-1944, coincidiendo casi con la Segunda Guerra Mundial.

En 1948 se aprobó la actual bandera de Quebec, y en 1968 la lengua francesa sería cooficial con el inglés en Canadá.

El evidente progreso económico de la segunda mitad de los años cuarenta y de los cincuenta no produjo, sin embargo, grandes cambios sociales en Quebec. Estos cambios se produjeron cuando los liberales accedieron al poder en la primera mitad de los años sesenta, con la Révolution tranquille. Las transformaciones fueron obra del gobierno del liberal Jean Lesage (1960-1966), que había sustituido al tradicional gobierno conservador de fuerte raíz rural, de la Union Nationale. Lesage se propuso modernizar el Quebec en sintonía con la industrialización creciente. Se creó un sistema público de enseñanza, se reconoció la igualdad de la mujer y se nacionalizó la energía. Quebec comenzó a adquirir una conciencia propia, fruto de su progreso económico y social, frente al gobierno federal de Ottawa, y a los propios Estados Unidos. Pero ahora, el problema ya no venía del sur sino del resto de Canadá, al negarse las autoridades federales a reconocer la singularidad de Quebec.

En los años setenta se agudizaron las tensiones entre Quebec y el gobierno federal. Después de ganar las elecciones, el Partit Québecois, defensor de la independencia, con René Lévesque, planteó un referéndum sobre la cuestión de la soberanía, pero lo perdió. La mayoría de la población quería mantenerse dentro del Canadá, aunque preservando su identidad.

En los años ochenta la cuestión de la soberanía ganó muchos adeptos, porque ni la Constitución federal de 1982 ni los Acuerdos de Meech Lake demostraron, a ojos de los habitantes de Quebec, una suficiente sensibilidad hacia sus quejas y hacia su identidad. En el referéndum de 1995 el Bloc Québecois perdió por un estrechísimo margen, pero demostró la importancia de la cuestión de la autodeterminación.

En noviembre de 2006 el Parlamento de Canadá, reconoció que Quebec era una nación unida a Canadá, con un estatus especial.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

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