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EL PERIÓDICO
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Clara Campoamor, si. Manuel Cordero, también


Manuel Cordero. Manuel Cordero.

En estos días que se está “homenajeando” a Clara Campoamor como impulsora del voto femenino en España, no estaría de más recordar el papel fundamental que jugo Manuel Cordero para que este derecho fuera incluido en la Constitución Española de diciembre de 1931.

Manuel Cordero Pérez (Castroverde-Lugo, 1885 / Buenos Aires- Argentina, 1941). Obrero panadero autodidacta, que de joven llegó a Madrid donde se inició en el oficio en las fábricas de pan de la familia de Pío Baroja y veterano socialista que formó parte de las Comisiones Ejecutivas de la UGT y del PSOE, que en el momento del debate constitucional era vocal de la Directiva del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados en Madrid.

El sufragio femenino, contra lo que hoy en día se pudiera pensar, no era una reivindicación apoyada por toda la izquierda de este país. Dentro de la Conjunción Republicano Socialista sólo el PSOE lo apoyaba, estando en contra los partidos republicanos, Acción Republicana, Partido Republicano Radical y Partido Republicano Radical Socialista. Por el contrario los partidos de la derecha se mostraban favorables a la concesión del voto a la mujer, porque suponían que la “influencia clerical” sobre ellas motivaría su voto “conservador” en la participación electoral.

Igualmente resultó llamativo que de las tres mujeres diputadas en las Cortes Constituyentes, solo Clara Campoamor(radical) estuviera a favor, y que las otras dos, Victoria Kent(radical socialista) y Margarita Nelken (socialista) se manifestaran en contra. Durante el debate constitucional se produjeron, respecto a este tema, tres votaciones nominales decisivas. El 30 de septiembre de 1931 se rechazó una enmienda del radical Rafael Guerra del Río proponiendo que fuera una futura ley electoral la que recogiera el voto femenino. Fue rechazada por 153 a 93 votos. El 1 de octubre se procedió a la votación definitiva del artículo 36 de la Constitución en el que se incluía el sufragio femenino. Fue aprobado por 161 a 121 votos. Hay que señalar que en la votación se produjeron numerosos casos de “indisciplina”, incumpliendo las directrices de las Directivas , que hicieron que los Grupos Parlamentarios se “fracturaran” y que hubo numerosas abstenciones por abandono del salón de plenos en el momento de la votación. Por último, el 1 de diciembre, una vez concluido el debate constitucional, Matías Peñalba (Acción Republicana) presentó un artículo adicional proponiendo que la mujer pudiese votar en las elecciones municipales, pero que en las legislativas no lo hiciera hasta que se hubieran celebrado previamente unas elecciones municipales. Su única pretensión era retrasar lo más posible el sufragio femenino ya aprobado, y estuvo a punto de conseguirlo, pues su texto fue rechazado por solo cuatro votos (131/127). La votación peligro porque la composición de la Cámara había cambiado, los diputados de la derecha se habían retirado de las Cortes después de la aprobación del artículo 26 de la Constitución (relativo a las órdenes religiosas) el 13 de octubre anterior.

Fue en esta votación donde la intervención de Manuel Cordero resultó providencial….pero dejemos que sea la propia Clara Campoamor quién relate lo ocurrido en estas votaciones : “Votaron en favor los socialistas, con algunas notorias abstenciones por el abandono del salón del señor Prieto, que arrastró tras de sí algunos diputados. Con un fervor de cruzado por la buena causa, vimos lanzarse a los pasillos al diputado socialista Sr. Cordero, para increpar y acarrear al hemiciclo a no pocos correligionarios abandonistas, a los que recordaba sus deberes y disciplina, logrando hacer votar a muchos. A su actitud se debieron no pocos votos, y a su repetición el día 1 de diciembre la indiscutible aportación de aquellos cuatro votos de mayoría que salvaron el sufragio femenino en la Constitución”. (Mi pecado mortal. El voto femenino y yo)

Los resultados electorales de noviembre de 1933 parecieron dar la razón a los detractores del voto femenino, la derecha ganó las elecciones. Pero en realidad la participación electoral de la mujer no fue el verdadero motivo de la pérdida electoral de la izquierda, pues con el mismo censo electoral, esta gano en las siguientes elecciones en 1936. La causa de la derrota de la izquierda en 1933 se debió a dos motivos. Que la ley electoral de 1931 primaba a las coaliciones electorales, y esta ocasión la izquierda se presentó dividida frente a una derecha que se presentó en bloque, y por la abstención de los obreros anarquistas, que por el contrario sí acudieron a las urnas en julio de 1931 y en febrero de 1936.

Pues bien, este hombre, Cordero, que siguió desempeñando un papel importante en la política posterior…formó parte del Comité Electoral del Frente Popular en representación del PSOE y durante la guerra civil fue concejal y diputado provincial en Madrid y, una vez finalizada esta, marchó al exilio a Francia y posteriormente (diciembre 1940) a Casablanca (Marruecos) donde embarcó rumbo a Argentina, falleciendo en Buenos Aires en abril de 1941, poco después de su llegada…permanece en el olvido, como decenas de miles de españoles que se exiliaron en 1939, sin ningún tipo de reconocimiento en la Historia y en la Memoria de nuestro país ´

Nacido en Madrid, el 6 de noviembre de 1954.

Responsable y Director del Archivo y la Biblioteca de la Fundación Pablo Iglesias desde abril de 1978 hasta diciembre de 2018. Miembro de su Patronato desde diciembre de 2012 a diciembre de 2017. Director emérito del Archivo y la Biblioteca desde diciembre de 2018.

Doctor en Historia Contemporánea con la calificación de sobresaliente cum laude (1999). Premio Extraordinario de Doctorado en la convocatoria de 1999/2000 por la Sección de Historia de la Universidad Complutense de Madrid.

Diplomado en Biblioteconomía y Documentación por el Centro de Estudios Bibliográficos y Documentarios del Ministerio de Cultura (Madrid, 1981). Posteriormente, ha realizado cursos de especialización en Información y Documentación.

Ingresó en el Partido Socialista Obrero Español y la Unión General de Trabajadores en noviembre de 1972. Asistió al Congreso de Suresnes de 1974 como delegado de la Agrupación Socialista Madrileña. Miembro del Comité local de las Juventudes Socialistas de Madrid y del Comité Nacional de las JSE en 1974 y 1975.

Es autor de: Fuentes para la Historia de la Unión General de Trabajadores (1988) y Fuentes para la Historia del PSOE y de las Juventudes Socialistas de España 1879-1990 (1991, en dos volúmenes), El Grupo Parlamentario Socialista en la Segunda República: Estructura y funcionamiento (2000, en dos volúmenes), Partido Socialista Obrero Español: congresos, ejecutivas, elecciones, gobiernos, cronología y Agrupaciones (2009), Diccionario biográfico del socialismo español 1879-1939 (2010, en dos volúmenes). Ha publicado también numerosos artículos y colaboraciones, así como diversos catálogos de fondos relativos al socialismo español. Responsable de la edición de las Obras Completas de Pablo Iglesias (2000 y 2002, en doce volúmenes) y de las Obras Completas de Francisco Largo Caballero (2003 y 2009, en dieciséis volúmenes).

Director del proyecto de investigación del Plan Nacional I+D+i del Ministerio de Economía y Competitividad, Diccionario biográfico del socialismo español 1879-1975.

Representante de la Fundación Pablo Iglesias en la Cátedra del Exilio.

Patrono del Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca desde enero de 2019.

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