Los periódicos en tiempos de Mussolini
- Escrito por Pietro Nenni
- Publicado en Historalia
Rescatamos unas reflexiones del destacado socialista italiano Pietro Nenni en 1932 sobre la prensa en tiempos de Mussolini con ejemplos que nos ayudan a entender aún más los aspectos de la censura en tiempos del totalitarismo. Sobre Nenni hemos hemos publicado algunos artículos en El Obrero, que pueden consultarse en la Hemeroteca de nuestro diario digital.
“La lectura de los periódicos italianos es bastante monótona. Todos son idénticos, no sólo porque sus informaciones proceden de la misma agencia oficiosa—La Stéfani—, sino sobre todo porque todos los acontecimientos, desde el más insignificante al de mayor importancia, los tratan con arreglo a la misma pauta, con igual estilo.
La dictadura ha elogiado muchas veces esta disciplina de la prensa, presentándola como una manifestación de la disciplina moral de la nación. En realidad, toda la prensa italiana está sometida a la dirección única de Mussolini y de su Gabinete. De Roma salen diariamente las normas más minuciosas respecto a lo que los periódicos pueden decir o deben callar. Las «notas de servicio”, van firmadas por el jefe del negociado de prensa del primer ministro, el diputado Polverelli, y contienen todas las cuestiones al orden del día.
Júzguese de ello por algunos extractos auténticos que voy a dar (hasta en las administraciones más vigiladas hay escapatorias).
Una «nota» fechada el 23 de julio de 1932 llama la atención de los redactores jefes de los periódicos sobre la necesidad de «una revisión minuciosa de todo cuanto sea destinado a la publicidad», Sigue una de las faltas cometidas por algunos periódicos. Se reprocha al «Resto del Carlino» haber publicado un artículo humorístico sobre la lucha contra... las moscas. Se critica al «Mattino” por haber informado a los lectores sobre los daños del tizón del trigo. Se censura a «La Tribuna» por haber planteado la cuestión de si las curas climatéricas son verdaderamente útiles. Se agrega esta instrucción terminante: «Los periódicos deben abstenerse de hacer la menor propaganda de las estaciones climatéricas extranjeras.»
Con fecha de 25 de julio, los periódicos son “invitados» a «evocar la huelga general del 30 y 31 de julio de 1922 y los principales acontecimientos a que dió lugar..., con objeto de hacer aparecer que la marcha sobre Reina fue la consecuencia do la agitación revolucionaria».
Con fecha de 29 de julio hallamos la «nota» siguiente, que vale la pena copiarla íntegra: «Se llama la atención de los periódicos acerca de la necesidad de una aplicación rigurosa de las disposiciones adoptadas para evitar la publicación de fotografías de mujeres delgadas. El fenómeno de las mujeres delgadas significa ni más ni menos que la disminución de los nacimientos. También en Italia se ha registrado una baja de la natalidad que ha sido comentada en el extranjero por nuestros enemigos... A este efecto, algún periódico podría, pero haciéndolo con mucho tino, lamentar el descenso de la natalidad, subrayando que este hecho es comentado con fruición par nuestros enemigos.»
La “nota» del 1 de agosto está particularmente recargada. Los periódicos son invitados «a no hablar del accidente de auto del ministro Crollalanza», «a dar relieve al gran movimiento de viajeros en los trenes populares», a dar aire «a la derrota de la coalición de Wéimar y a la victoria de los hitlerianos en Alemania».
En fin, y para terminar, he aquí las disposiciones concernientes a las grandes maniobras navales. «Poner de relieve en la primera ocasión que ciertas unidades navales y treinta submarinos nos han tornado parte en los ejercicios. Subrayar que la aeronáutica interviene en los ejercicios, pero que la parte más importante es la de la marina. No caer en la falta de un periódico de Roma, que en el título dio más relieve a la aviación.»
“Se recuerda a los periódicos que está expresamente prohibido dar informaciones sobre los viajes eventuales del rey. Esta disposición se aplicará también con motivo de las maniobras navales.”
«La grandes maniobras navales deben tren gozar de una gran publicidad en la primera página. Dar amplios extractos y publicar a diario fotografías de buques. Subrayar que la marina de guerra italiana es técnicamente modernísima y que ha sido renovada por completo por voluntad del duce durante los diez años de régimen fascista.»
Detengámonos aquí.
Es difícil concebir un sistema mejor organizado, más preciso y más potente de monopolio de la prensa y de centralización política. Este sistema es el complemento necesario de le dictadura fascista, que convierte a la prensa en un engranaje de la administración y la priva de toda autonomía de juicio y de toda iniciativa.
Después de esto se comprenderá el valor de algunas campañas, llamadas de opinión, que se desarrollan al otro lado de los Alpes y que se quiere hacer pasar por manifestaciones libres e independientes.”
(Fuente: El Socialista, número 7366 de 15 de septiembre de 1932).