Textos: El regeneracionismo y Joaquín Costa
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[Los que constituyeran el nuevo partido tan deseado] tendrían que anunciarse y salir a la luz como una asociación sin vaguedades ni generalidades, muy concreta; como partido político: un partido ni radical ni conservador, ni monárquico ni republicano, ni católico ni anticatólico, ni individualista ni socialista: oportunista, y aunque diga empírico, a la inglesa, definido por su programa; programa según una manera nueva, desarrollado en doce o quince proyectos de ley, decretos, etc., sobre lo fundamental, urgente y hasta ahora desatendido; partido de maneras conservadoras (y contenido radical más bien), que no arremetiese con los políticos viejos, presentándose ante ellos petulantemente a pedirles cuenta del pasado, maldecirles e invitarles a retirarse; que no rompiese con ellos en tanto no rompan con ellos los hechos y los orillen o los arrastren y transformen; que no pidiese ni rechazase el poder; o más claro, cuyo fin no fuese, según uso, la conquista de la Gaceta, sino la realización, por sí o por quien quiera que ocupe el poder, de su programa nacional y humanitario (más humanitario que nacional); que no se dijera órgano de la opinión (todos dicen lo mismo), ni de la masa neutra (incapaz de formar partido), etc., sino de las necesidades esenciales, fundamentales de España y de los españoles.
Joaquín Costa, carta a Rafael Altamira en el verano de 1898.
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