‘Sansón’: un mix teatral de performance, ópera, rap y ... nacionalismo africano
- Escrito por Manuel Espin
- Publicado en Cultura
Durante dos fechas los Teatros del Canal de la capital de España han acogido a la compañía sudafricana de Brett Bailey con la producción 'Sansón', estrenada en aquél país en 2019; y donde se utiliza como eje conductor el relato bíblico de Sansón y Dalila para crear otra historia distinta que sucede en el siglo XXI. La base escénica de la creación es una pantalla sobre la que se proyecta de manera constante una muy conseguida animación, de una gran belleza de concepto, que genera variados ambientes escénicos; lo mismo que la iluminación que transita del verde llamativo al rojo pasando por los tonos negros que juegan gran papel. Con el concurso de un esforzado grupo de actores-cantantes-bailarines de color de edades variadas, que vienen a representar al envolvente coro y a los personajes de la historia.
Con una base de música pregrabada en su mayor parte electrónica, se insertan las músicas más variadas, desde el rap a la danza ritual, el pop y la balada a la música 'disco' con referencias directas a la ópera clásica y en particular a Saint-Saëns autor de 'Sansón y Dalila', todo bajo un envoltorio instrumental a base de teclados que no suenan en directo, salvo algo de percusión que se añade directamente en el escenario.
Este auténtico 'mix' de elementos dispersos y heterogéneos alcanza momentos de autentica performance escénica con el uso de los objetos que pululan en la escena y el movimiento de los actores-personajes-performers, con unos diálogos-recitados que el espectador puede leer en subtítulos, en los que se quiere dar al mito de Sansón una lectura propia de nuestros días: es el trasterrado que tiene que salir de su tierra y vuelve vencido pero no humillado tras deambular por una realidad donde lo único importante parece la cuenta de resultados y la cotización bursátil de quienes controlan las riquezas del mundo; mientras dejan abandonados a los pueblos y a las tierras en un punto de desastre ambiental motivado por la ambición desmesurada por explotar las riquezas de aquellos que vienen de fuera.
La alegoría es directa y evita las metáforas, lo que viene a convertir todo el contexto general de la producción en una expresión casi nacionalista de lo que constituye una reivindicación desde y por lo africano. La producción posee momentos de gran belleza lírica y formal, a las que se pone voz en directo a cargo de un esforzado conjunto de artistas. El 'todo' general de la producción ofrece una mezcla de ideas que cruzan directamente por el escenario y la pantalla de forma casi didáctica, sin tapujos, como flashes que aparecen un desaparecen de forma constante.
El montaje de Bret Bailey que es un reconocido y prestigioso director-autor-performer posee atractivo y crea momentos de gran intensidad dramático-musical, aunque en otros se echa en falta algo menos estatismo en la puesta en escena, y una mayor dinámica en las coreografías. La mescolanza acaba por atrapar al espectador dentro del lenguaje paralelo en el que se construye el relato, a medio camino entre muchos géneros y empleando las más diversas técnicas y procedencias. Para aportar al espectador una sensación agridulce de formato que sin ser totalmente original es al menos curioso y deja una huella en la memoria de quien asiste a la representación.
Manuel Espin
Doctor en Sociología y licenciado en Derecho, CC Políticas y CC de la Información es escritor de ficción y no ficción, periodista y autor audiovisual para cine y tv.
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