Cuando se elevó el precio de las judías en España en 1929
En las páginas de El Socialista (R. Martínez Peón) se denunció en abril de 1929 la elevación del precio de las judías en España.
- Publicado en Textos Obreros
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
En las páginas de El Socialista (R. Martínez Peón) se denunció en abril de 1929 la elevación del precio de las judías en España.
El ministro de Justicia el Gobierno Provisional, Fernando de los Ríos, hizo unas declaraciones sobre el divorcio a Crónica, que El Socialista recogió en sus páginas, en el mes de junio de 1931. No deja de tener su interés la argumentación del intelectual y político socialista sobre la necesidad del divorcio porque decía mucho del tipo de moral y sociedad impuestas en aquella España.
Hasta la proclamación de la República y la llegada de Largo Caballero al Ministerio de Trabajo los trabajadores agrícolas españoles no recibían indemnizaciones por accidente de trabajo como el resto de trabajadores en España, por lo que se terminó con un agravio evidente. No debemos olvidar, por lo demás, que el sector primario, por muchos avances evidentes en la industria y los servicios, seguía siendo el principal sector económico español en 1931.
Celebradas las elecciones a Cortes Constituyentes a finales de junio de 1931, y confirmado el Gobierno, en pleno verano, los socialistas hicieron una reflexión optimista en las páginas de El Socialista, encabezada con el título de “En España ya hay Estado”
Uno de los asuntos que no se suele tratar en la Historia de la presencia española en el Rif, es el que tiene que ver con la cuestión de la legislación laboral y social. En vísperas de la República, en El Socialista se hizo un repaso a este asunto que puede servirnos de introducción al tema, aunque haya que profundizar mucho más, y con más fuentes.
Pues ante esta pregunta Adolfo Posada ofreció una respuesta en las páginas de Vida Socialista en octubre de 1912. Veamos, pues, cómo se justificaría la existencia de un Partido Socialista en Argentina, y de la mano de un buen conocedor del mismo, ya que en esas mismas páginas escribió una historia breve del nacimiento y primer desarrollo del Partido Socialista, y que nosotros rescatamos para El Obrero, en su momento.
Independientemente de que pudiera o no estar involucrado el Ayuntamiento de Madrid en el asunto de las mascarillas, lo que más nos llama la atención de lo que estamos leyendo y viendo en los medios ha sido la información de que, nada más decretarse el confinamiento, llegó un verdadero aluvión de propuestas y, menos mal, también de donaciones, al Consistorio, ofreciendo posibles formas de hacer contratos con el fin de suministrar materiales para hacer frente a la nueva situación, especialmente, mascarillas. La desgracia anima, al parecer, al negocio.
La rehabilitación de los trabajadores que hubieran padecido accidentes de trabajo comenzó en España con la Ley de 10 de enero de 1922 que reformó la Ley de 30 de enero de 1900 sobre Accidentes de Trabajo. Otro hito fundamental en esta Historia estaría en el Real Decreto de 4 de marzo de 1922 que creó el Instituto de Reeducación Profesional de Inválidos de Trabajo, que no pretendía crear una institución como refugio de “inútiles” sino un centro de “regeneración de capacidades productivas perdidas, mediante las adecuadas enseñanzas profesionales”.
Glosamos en este artículo el editorial del órgano del socialismo norteamericano The New Leader, dentro de un objetivo que nos hemos marcado de estudiar cómo se interpretó en la opinión pública extranjera el cambio de régimen en España en abril de 1931. En este caso se ofrece la visión del socialismo norteamericano tanto desde el punto de vista del cambio de régimen político en España, como del papel del socialismo español, así como, del ejemplo que suponía para Europa la proclamación de la Segunda República.
Las Mutualidades Obreras son un capítulo fundamental del esfuerzo que el movimiento obrero organizado español realizó en las primeras décadas del pasado siglo para suplir el desinterés de las Administraciones Públicas por la sanidad pública. El ejemplo más conocido y estudiado es el de la Mutualidad Obrera asociada a la Casa del Pueblo de Madrid, pero no fue, ni mucho menos, el único caso. Ya hemos comenzado a estudiar algunos en estas páginas de El Obrero. Hoy seguimos con este objetivo y lo hacemos en Almansa, con la Mutualidad “La Bondadosa”, para ofrecer algunos datos de este trabajo, que merece ser más conocido.
Hemos encontrado una alternativa a los homenajes más clásicos a los grandes literatos, de la mano de Juan Lamoneda, y sobre Pérez Galdós a finales de 1911 cuando se hablaba del homenaje a celebrar al escritor.
Acudimos a uno de los socialistas más importantes de toda la historia, August Bebel, para intentar responder a la pregunta del título de esta pieza, a través de un artículo que la española Vida Socialista brindó a los lectores en lengua castellana en diciembre de 1912. Se trata de una situación que no hemos llegado a conocer, pero que fue una cuestión que el socialismo clásico trató de forma exhaustiva. Recuperamos, por lo tanto, un texto pedagógico por su interés historiográfico, dada la importancia de su autor y muy significativo de las primeras décadas del socialismo organizado.
El bacalao ha sido uno de los pescados más importantes de la dieta popular histórica española, por su facilidad para conservarlo en salazón. La Primera Guerra Mundial provocó también en este alimento un problema, como vaticinaba El Mercantil Valenciano, un periódico que, al parecer, dedicó mucha atención al problema de las subsistencias en la Primera Guerra Mundial.
“Al Socialismo nada humano no les ajeno”
Al republicano Luis de Zulueta hemos recurrido en varias ocasiones para conocer su opinión sobre el laborismo en el poder en 1924, sobre el papel de la mujer en la política, etc. En el presente trabajo queremos reflexionar con él sobre la relación entre el obrerismo y el humanismo, dos cuestiones que, al menos, en el pasado, parecían antitéticas, al considerar, especialmente los enemigos del movimiento obrero que era imposible conciliar las preocupaciones obreras, especialmente si estaban vinculadas al materialismo histórico, con el humanismo, algo que muy bien desarticuló en nuestro país Fernando de los Ríos, al que bien conocía el propio Zulueta, llegando a reseñar el famoso libro del intelectual y socialista andaluz sobre el sentido humanista del socialismo.
El 12 de abril de 1915 el vecindario del Puente de Vallecas (Madrid) se encontró por la mañana con que el precio del pan se había elevado considerablemente. Las tahonas cobraban 50 céntimos por kilo de pan, 25 céntimos por medio kilo, y por 200 gramos, 10 céntimos.
Según Jaurés no, no lo es, no lo era. Si el socialista francés consideraba que el proletariado se encontraba mutilado porque no le pertenecería el trabajo por completo, y no podía trabajar, ni alimentarse, ni vestirse, ni abrigarse, sin pagar a la clase capitalista y propietaria una especie de censo, tampoco gozaba de libertad.
Recurrir periódicamente a Rafael Martínez, uno de los pedagogos socialistas más importantes de nuestro país y todavía no lo suficientemente conocido, es una fuente de inspiración para historiadores, pedagogos y maestros. Nosotros nos acercamos periódicamente a sus escritos. Pero antes de adentrarnos en otro texto suyo sobre orientaciones pedagógicas, publicado en junio de 1912 volvemos a ofrece algunos datos biográficos de este personaje.
En la sección de Textos Obreros el amable y sufrido lector de El Obrero recibe cada día artículos de historia sobre protestas obreras (mítines, asambleas manifestaciones, escritos…), formación de sociedades de socorro y resistencia, actividades en Casas del Pueblo, reflexiones sobre salarios, jornadas y condiciones laborales, opiniones sobre legislación social en artículos y conferencias de líderes obreros, sobre formación y desarrollo de cooperativas, biografías de luchadores y pensadores, etc., tanto de nuestro país, como de fuera. En muchas ocasiones se trata de temas muy concretos y otros, en cambio, son más generales. Pero, ¿por qué nos empeñamos en esta cuestión? Es evidente que se trata de una clara opción como historiador social, tiene que ver con el interés que se despertó hace tiempo en este obrero de la Historia hacia las clases denominadas humildes, trabajadoras, y también hacia los marginados y perseguidos.
Hemos encontrado una reflexión de un protagonista fundamental de las dos primeras Internacionales, el suizo Hermann Greulich, sobre las razones por las que la Internacional había sido incapaz de impedir la Gran Guerra.
En este artículo se estudia la organización territorial de Hispania y su evolución. Dicha administración se basó en tres instituciones: la provincia, el conventus y la ciudad.
El movimiento obrero de signo socialista hizo un intenso esfuerzo para denunciar la situación precaria de la mayoría de los españoles por la carestía de la vida en tiempos de la Gran Guerra, y movilizarse para conseguir soluciones. En este apunte viajamos a Linares, a la primavera de 1915, para comprobar como los obreros y las mujeres de dicha localidad andaluza se movilizaron.
La carestía de la vida fue una constante en la España de la época de la Gran Guerra porque la subida de precios fue tal, especialmente por el aumento de la exportación a los beligerantes que ni tan siquiera las subidas salariales que se pudieran dar consiguieron compensar la inflación galopante. En este artículo nos fijamos en un hecho concreto, de los cientos y cientos que se produjeron en aquellos años. Es nuestro objetivo rescatar algunos en estas páginas de El Obrero.
En este artículo planteamos la tesis socioeconómica de los siguientes autores: Barnave, Roederer, Madame de Staël y Benjamin Constant. De todos ellos, Barnave fue el autor que mejor definió la idea de una burguesía con poder económico y aspiraciones de poder político que solamente pudo alcanzar con el triunfo de la Revolución. Estos pensadores fueron partidarios del establecimiento de un nuevo sistema político de signo liberal, de acuerdo con los intereses de la burguesía y contra las que consideraron como derivas radicales de la Convención y de los jacobinos; de ahí que califiquemos a los posicionamientos de estos autores como moderados.
Una vez conquistada Hispania, los romanos integraron sus provincias en el sistema de producción esclavista propio del mundo clásico. Las conquistas romanas proporcionaron abundante y barata mano de obra esclava, procedente de aquellos pueblos que no aceptaron pacíficamente el dominio romano. Pero, además, Hispania fue integrada en el circuito general del sistema económico mediterráneo de los romanos, con el denario como moneda internacional. Roma fomentó que Hispania exportara fundamentalmente materias primas e importara productos manufacturados.
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