La Federación de obreros en madera hacia 1908
En 1908 se celebró el segundo Congreso de la Federación de obreros de la madera. En este apunte queremos exponer la realidad de estos trabajadores organizados en ese momento.
- Publicado en Textos Obreros
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
En 1908 se celebró el segundo Congreso de la Federación de obreros de la madera. En este apunte queremos exponer la realidad de estos trabajadores organizados en ese momento.
En la Segunda República se planteó una reforma fiscal de la mano del republicano independiente catalán Jaume Carner, que fue nombrado ministro de Hacienda por Azaña en el primer Gobierno constitucional, en diciembre de 1931, responsabilidad en la que estuvo casi dos años, hasta que tuvo que dejarlo por sufrir una enfermedad terminal.
Los tipógrafos bilbaínos ganaron un conflicto laboral en el mes de agosto de 1901. En este apunte recordamos este hecho, dentro de nuestro propósito de ahondar en estas cuestiones para completar el conocimiento del movimiento obrero y de la conflictividad laboral de las primeras décadas del siglo XX.
En el contexto de la Década moderada se produjo la principal reforma tributaria del siglo XIX, base del nuevo sistema fiscal del Estado liberal.
Siguiendo nuestro periódico acercamiento a las reivindicaciones obreras en la historia contemporánea española, le llega el turno a los carreteros de Tarrasa en 1916.
Como es sabido, la masonería fue atacada por los sectores más conservadores e integristas de ser una de las causantes de la independencia de Cuba y Filipinas.
Como estamos señalando, el Antiguo Régimen en materia fiscal se regía por la desigualdad jurídica, es decir por el privilegio de los estamentos privilegiados frente al Tercer Estado, siendo el fiscal uno de los más evidentes. En consecuencia, la Hacienda Real empleaba ante sus enormes gastos, generalmente en la época de los Austrias, generados por su activa política exterior y militar, al predomino de la fiscalidad indirecta.
En los años posteriores a la finalización de la Gran Guerra se vivió una profunda crisis económica que afectó a todos los ámbitos. La prensa obrera pasó un mal momento, y prueba de ello fue el caso portugués, no siendo el único. El Socialista se hacía cargo de esta situación en el verano de 1920 con el caso concreto del periódico luso A Batalha.
Los Borbones heredaron una Hacienda (Austrias) con tres grandes problemas. En primer lugar, las constantes guerras habían sido las causantes de un déficit descomunal. La Corona de Castilla había soportado casi toda la carga fiscal, y dentro de Castilla, el tercer estado, es decir, los miembros de los sectores productivos, que no gozaban de privilegios fiscales como los otros dos estamentos, el nobiliario y el eclesiástico. Por fin, la organización de la Hacienda Real adolecía de un evidente caos organizativo.
Un total de diez mil alpargateros de Elche, siendo mujeres la mitad, llevaban veintisiete días de huelga a mediados del año 1920. Pedían un aumento salarial y el reconocimiento de su sindicato.
Después de varias gestiones y aprovechando el favorable clima que se había generado con la proclamación de la República en contra del caciquismo imperante en Algete, los trabajadores agrícolas de dicha localidad madrileña se estaban organizando.
En la época del Trienio Liberal se recuperó la idea de la contribución directa. Las Cortes la aprobaron el 29 de junio de 1821, eso sí, con algunos cambios frente a la que se había establecido en las Cortes de Cádiz. El plan fue presentado por José Canga Argüelles, siendo ministro de Hacienda con los moderados. Debemos recordar la importancia en la Historia de la Hacienda española de este político, que fue diputado en Cádiz y ministro de Hacienda también en la Regencia, pero, sobre todo, tanto por su Memoria sobre el estado de la Hacienda Pública de ese mismo año de 1821, como luego por su Diccionario de Hacienda (1826-1827) que publicó en Londres en el exilio, continuado por un Suplemento.
La Guerra de la Independencia supuso un momento en el que se pensó en una profunda reforma fiscal basada en la contribución directa, tanto porque el conflicto necesitaba de un considerable aumento de los fondos por los gastos que se generaban, como por el hecho de que no se podía seguir tolerando la injusticia fiscal que suponía que los estamentos privilegiados siguieran sin contribuir. En este sentido, en la Consulta al país de 1809, organizada por la Junta Suprema, se puede detectar que parecía muy generalizada la idea de la reforma en este sentido. Además, en 1810 se publicó un Decreto que declaraba nulos los impuestos vigentes con el fin de crear una única contribución, es decir la “Contribución extraordinaria de guerra”, y en la reforma que se planteó un año después hasta se introdujeron criterios de progresividad. Pero se estaba en guerra y las reformas no eran fáciles de aplicar.
En 1863 tuvo lugar una importante reunión en Londres de un Comité que preside George Odger. Dicha organización redactó un manifiesto pidiendo la solidaridad de los obreros franceses para con el pueblo polaco en su lucha por las libertades, además de proponer medidas de presión para evitar la contratación de trabajadores extranjeros. Por fin, el Comité aprobaba la necesidad de que se celebrasen congresos internacionales para comprobar e impulsar las acciones a tomar por parte de los obreros.
Continuamos con el repaso de los principios masónicos desde la perspectiva argentina, según la fuente referida en la primera parte.
Martín de Garay se encargó en el Sexenio Absolutista de las cuestiones hacendísticas y planteó una reforma que estableció un sistema mixto impositivo (imposición directa e imposición indirecta) y con características liberales porque era consciente de que una vuelta a un sistema fiscal propio del Antiguo Régimen era inviable a tenor del extraordinario déficit público después de la Guerra de la Independencia y con los procesos de emancipación americana reanudándose, con la consiguiente finalización de la llegada de recursos del continente americano, con la plata como principal de todos ellos.
En la revista La Cadena de Unión de Buenos Aires apareció un trabajo que resumía o condensaba los principios de la masonería universal. Por su parte, el Boletín oficial y revista masónica del Supremo Consejo del Grado 33 para España y sus dependencias en su número 401 de septiembre de 1932 se hizo eco del mismo, y allí lo hemos consultado. Lo vamos a tratar en dos piezas.
Tras la Revolución de 1830 y el Festival de Hambach en mayo de 1832, una de las primeras manifestaciones de la unidad alemana desde una perspectiva democrática, muchos republicanos, procedentes de los círculos jóvenes de obreros y artesanos, tuvieron que emigrar a París. Fue el momento en el comenzaron a crearse ligas y asociaciones. Así es, la creación de organizaciones revolucionarias formadas por alemanes fuera de las fronteras de los distintos estados existentes antes de la unificación es una característica de la primera etapa del movimiento obrero alemán. En relación con la Revolución de 1830 París se convirtió en patria de exiliados liberales europeos, pero también de artesanos, obreros e intelectuales con deseos revolucionarios más intensos. En 1832 nació allí la Unión Popular Alemana. Sus integrantes eran artesanos del ramo de la zapatería. Su labor se centró en la publicación y distribución de folletos en alemán para poder distribuirlos en los estados alemanes occidentales.
A finales de la década de los años ochenta del siglo XIX comenzó a resurgir el interés por recuperar la Internacional porque, a pesar de las distintas vías nacionales que había emprendido el socialismo europeo, los problemas de los proletarios eran idénticos en todas partes. Además, cundió la tesis de que los partidos obreros debían coordinarse y relacionarse ante el desafío de una nueva época económica, social y política.
La Comuna surgió a partir del final de la guerra franco-prusiana. La derrota de Sedán produjo la huida del gobierno francés a Versalles. En septiembre de 1870, la ciudad de París quedó en manos de unos comités de distrito con un Comité central. Este Comité tenía a su cargo unos 60.000 hombres de la guardia nacional. El Comité declaró el establecimiento de una Comuna directamente elegida por el pueblo y rechazó la autoridad del Gobierno de Versalles. En enero de 1871, los prusianos llegaban a las afueras de París.
El septentrión es el norte. En una logia es un punto cardinal donde se sientan los aprendices. Es un lugar donde el Sol ilumina, pero de forma débil porque los recién nacidos, los recién iniciados. aún no podrían soportar el fulgor de la luz intensa, asociada al conocimiento. La columna del septentrión se encuentra bajo la dirección del Segundo Vigilante.
En la recién nacida Bélgica y, a pesar del innegable auge industrial y económico que el país estaba teniendo, las cuestiones sociales tenían que competir con otras de candente actualidad. En primer lugar, estaban las políticas, al terminar una revolución y comenzar a construir una monarquía liberal. Pero también había fuertes discusiones de tipo religioso y la cuestión del anticlericalismo. Los círculos verdaderamente socialistas eran muy reducidos, formados por intelectuales. En este contexto apareció un personaje, en cierta medida, peculiar.
El destacado pedagogo y socialista que fue Dionisio Correas informaba a los lectores de El Socialista, en su número del 14 de junio de 1924 de los esfuerzos y las limitaciones para llevar a cabo las reformas en “segunda enseñanza” que se contenían en el programa del Partido Laborista.
En esta breve pieza nos hacemos eco de una virtud masónica, la de la hospitalidad con otros masones, especialmente si son extranjeros, dado el carácter universal de la orden.
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