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EL PERIÓDICO
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Los expedientes de depuración profesional, de los médicos de Madrid, en los inicios del primer franquismo


La "Ley de 10 de febrero de 1939 fijando normas para la depuración de los funcionarios públicos", firmada por Franco, establece en su artículo segundo que: "todos los funcionarios liberados deberán presentar en el término de ocho días, ante la Jefatura Provincial del Cuerpo o Servicio a que pertenecieren, o ante el correspondiente Ministerio una “declaración jurada” en la que se especificarán una serie de datos". El apartado k) del artículo 2º de esta Ley, señala que un dato que se debe especificar es si "esa persona pertenece o ha pertenecido a la Masonería, grado que en ella hubiere alcanzado y cargos que hubiera ejercido"

El 28 de marzo de 1939, las tropas nacionales hicieron su entrada en Madrid y el 1 de abril finalizó oficialmente la guerra civil. Dos semanas después, comenzaron a tramitarse en el Ilustre Colegio de Médicos Provincial de Madrid, los primeros "expedientes de depuración profesional". Con ellos se pretendía conocer, de un modo detallado, la actuación que habían tenido durante la guerra, todos los médicos que habían estado colegiados en Madrid desde el 18 de julio de 1936.

Sin embargo, no existía ninguna normativa específica que regulase, con claridad, cómo se debían tramitar estos expedientes de depuración a los médicos. Por este motivo, siete meses después de haberse iniciado este proceso, una Orden firmada por Ramón Serrano Suñer, y a la que nos referiremos más adelante, reguló de una forma precisa y nítida, las normas que debían seguirse, con los médicos, en todos estos casos.

A los "expedientes de depuración profesional", que se tramitaron dos semanas después de finalizar la guerra, en el Colegio de Médicos de Madrid, tuvieron que someterse de modo obligatorio, todos los médicos madrileños que quisieran volver a colegiarse. Sólo mediante la superación del cuestionario establecido en el expediente, podrían conseguir que la Comisión Gestora, encargada del régimen y funcionamiento del Colegio, diese su autorización para poder volver a inscribirse como nuevos colegiados. Este requisito era imprescindible para poder ejercer su profesión como médicos.

Pero para conseguirlo debían de realizar una "declaración jurada" y responder a una serie de preguntas, escritas a máquina en un impreso, que todos los médicos tenían la obligación de contestar y firmar de su puño y letra. La primera parte de la "declaración jurada" está relacionada con datos personales: fecha y lugar de nacimiento, personas que componen la familia y la dirección del domicilio, o domicilios, desde enero de 1936 hasta marzo de 1939. A continuación, las preguntas se centran en los estudios universitarios realizados: fecha del título de Licenciado, Facultad en la que finalizó los estudios de medicina, fecha del título de Doctor y qué estudios de especialización se han cursado. Seguidamente, el médico tenía que informar sobre una serie de datos colegiales: Colegio al que pertenece, fecha de inscripción y número de colegiado; debiendo responder también si, con anterioridad, había pertenecido a otros Colegios de Médicos, concretando la fecha y las causas.

La meticulosa investigación, continuaba con preguntas relacionadas con la pertenencia, o no, a algún "Órgano de Previsión" como Seguro de Vida o Sección de Invalidez. Seguidamente se debía informar sobre los lugares en los que se había ejercido la profesión, concretando las localidades y provincias en las que había trabajado como médico, con anterioridad al 18 de julio de 1936, y determinando de modo preciso, cuáles eran las características de los cargos desempeñados: cómo se denominaban, de qué entidad dependían, el modo de ingreso y la remuneración asignada. En este mismo sentido, también había que informar sobre los cargos en los que había cesado, a partir del 28 de marzo de 1939, y las causas de su cese.

En el minucioso cuestionario se pregunta también si ha habido Tribunales, Juzgados especiales o Comisiones depuradoras que entienden, o han entendido, sobre alguna de sus declaraciones juradas y si, como médico, ha ejercido libremente la profesión, desde el 18 de julio de 1936 al 28 de marzo de 1939.

En el apartado de "Filiación política y sindical" anterior al 18 de julio de 1936, las preguntas giran en torno a los partidos políticos y sindicatos a los que haya podido pertenecer, interesándose por la cantidad de la cuota que cotizaba. También se pregunta sobre si perteneció a "Agrupaciones especiales" y su cotización: Amigos de Rusia, Socorro Rojo, Institución Libre de Enseñanza y entidades análogas.

Otras preguntas, incluidas en el cuestionario, se refieren a si estaba afiliado a los Médicos liberales y si perteneció a la Masonería u otras sectas, interesándose por la cotización y grados alcanzados.

Seguidamente se interesan por temas relacionados con las actividades religiosas y su cotización; los cargos públicos desempeñados; los cargos de elección popular; el matiz político con el que fue elegido, los círculos políticos en los que figuraba y los actos políticos en los que había tomado parte, debiendo concretar lugares y fechas.

Más adelante, el cuestionario se centra en la "Situación política actual", preguntando sobre la fecha de ingreso en Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. y sobre a qué sindicato pertenece y cuánto cotiza.

En relación a la "Adhesión al Gobierno Marxista", el médico tiene que responder si prestó adhesión al Gobierno Marxista o a las autoridades rojas con posterioridad al 18 de julio de 1936, especificando las circunstancias y si esa adhesión fue de forma espontánea o en virtud de alguna coacción, debiendo concretar quién y cómo se efectuó esa coacción.

En el apartado de "Servicio a los Rojos", el cuestionario se interesa sobre los trabajos civiles, sanitarios o no, prestados a los marxistas, debiendo expresar si han sido voluntarios o forzosos, categoría adquirida y remuneración asignada. Debiendo responder también, sobre aquellas personas destacadamente izquierdistas, con quienes se haya relacionado y sobre los hechos punibles que se les imputan (expresando si son sanitarios).

Sobre los "Servicios de carácter militar prestados a los marxistas" (voluntarios o forzosos), debe reflejarse la graduación adquirida y la remuneración percibida. Debiendo informar sobre las personas, destacadamente izquierdistas (y especialmente sanitarios), con quienes se haya relacionado en aquellos cargos y los hechos punibles que se les atribuyan.

En relación con la "Publicidad y Propaganda", el cuestionario pregunta si publicó, antes del Movimiento Nacional, escritos desfavorables a la política representada por éste o a favor de las doctrinas defendidas por los partidos del Frente Popular y, en caso de haberlo hecho, expresar el título y fecha del diario, semanario o revista en que lo efectuó, debiendo informar, también, si ha firmado documentos que beneficiaran a la revolución marxista.

En el apartado de "Persecuciones sufridas", debe responder en qué han consistido y qué personas las han provocado (especialmente si han sido sanitarios). También le preguntan si le han sustraído algún tipo de material de estudio o de trabajo y, si la respuesta es afirmativa, se le pide que indique su paradero, si le es conocido. Seguidamente le invitan a que escriba los nombres de "personas de reconocida solvencia que puedan avalar su conducta".

La "declaración jurada" finaliza con un espacio reservado para incluir "Datos confidenciales y de Ampliación de informes" (A rellenar por las Juntas de los Colegios). En este apartado se recogen los Informes: policiales; de F.E.T y de las J.O.N.S; de la Delegación provincial de Sanidad de F.E.T. y de las J.O.N.S.; del Sr. Cura Párroco; de la Alcaldía; de la Guardia Civil y otros informes. Como hemos podido observar, la "declaración jurada" incluida en el expediente de depuración, consistía en un cuestionario absolutamente minucioso y su tramitación corría a cargo de un juez y un secretario.

Una de las preguntas que siempre se realiza en las "declaraciones juradas", es la de si se está, o se estuvo alguna vez, afiliado a la Masonería. Hemos tenido la oportunidad de comprobar, en todos los expedientes de los médicos masones de Madrid que hemos podido examinar, que la respuesta a esta pregunta era siempre negativa. Tal vez estas personas pensaron que, antes de la entrada de las tropas de Franco en Madrid, la documentación que probaba su relación con la Masonería había sido destruida o, quizá tenían conocimiento de que los archivos de las logias de Madrid, habían sido enviados a Francia para su guarda y custodia, en el núm.16 de la rue Cadet de París, sede del Gran Oriente de Francia. Sin embargo, toda esta documentación acabó siendo localizada por la Gestapo cuando, a partir del 14 de junio de 1940, los nazis invadieron París y todos estos archivos, una vez requisados, regresaron de nuevo a España para ser trasladados a Salamanca y entregados al carlista Marcelino Ulibarri Eguilaz, jefe de la Delegación del Estado para la Recuperación de Documentos y presidente, desde el 10 de junio de 1940, del Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo.

El Dr. Francisco Guerra Pérez-Carral, Doctor en Medicina, Ciencias, Historia y Filosofía, nos señala en su libro "La medicina en el exilio republicano" que: "los expedientes de depuración de los médicos de Madrid muestran que, al finalizar la guerra civil, en la capital de España fueron fusilados 13 médicos, marcharon al exilio 156 y el Colegio de Médicos de Madrid sancionó a 232 colegiados". Según el estudio que estamos realizando, ninguno de los 13 médicos fusilados en Madrid, durante el primer franquismo, pertenecía o había pertenecido a la Masonería.

El 6 de octubre de 1939, el Ministerio de la Gobernación publicó una Orden (1), firmada por Ramón Serrano Suñer, con la que se pretendía unificar los criterios y las normas de depuración que debían adoptar los Colegios de Médicos: "Se hace preciso dictar normas sustantivas y procesales a las que, de modo uniforme, se atemperen dichas Corporaciones en el ejercicio de tan delicada función". Los dos primeros artículos de esta Orden delimitan la jurisdicción disciplinaria de los Colegios Oficiales de Médicos que, según su artículo primero, se extiende a la depuración de la conducta político-social, en relación con el Movimiento Nacional, de sus colegiados y de los médicos que soliciten la colegiación.

En el artículo segundo se enumeran los diversos motivos de sanción o suspensión del derecho a colegiarse, y en el artículo tercero, se especifican las diversas sanciones a aplicar que van, desde la amonestación hasta la suspensión absoluta del ejercicio de la profesión en todo el territorio nacional, de uno a diez años.

Uno de los motivos de sanción, recogidos en el artículo segundo, apartado g) es: "El haber servido positivamente “a la obra revolucionaria marxista, judaica y anarquizante”, en cualquiera de los sectores de la Sociedad española, antes o después del Movimiento Nacional". Sin embargo, nos llama la atención que, en esta Orden firmada por Serrano Suñer, entre los motivos de suspensión o sanción, no figure de manera expresa, el ser o haber sido miembro de la Masonería. Y nos resulta sorprendente porque, la Orden de 6 de octubre de 1939, se promulgó sólo cinco meses antes de que Francisco Franco firmase la Ley 1 de marzo de 1940 para la Represión de la Masonería y el Comunismo. Ley que, según el Portal de Archivos Españoles, "había sido insuflada por el Ministro de la Gobernación, Serrano Suñer, pergeñada por el jefe de la Delegación del Estado para la Recuperación de Documentos (DERD), Marcelino Ulibarri, y bruñida por el catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Salamanca, Isaías Sánchez Tejerina". (2)

El Decreto de 31 de marzo de 1941, firmado por Franco, modificó la composición del Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo (TERMC) y cesó como presidente a Marcelino Ulibarri, que fue sustituido por el Teniente General Andrés Saliquet Zumeta. Es a partir de este momento cuando comienza el funcionamiento efectivo del TERMC, al crearse en el mes de mayo, de ese año, dos juzgados especiales que se encargaron del delito de masonería. También, a partir de esta fecha, el TERMC comenzó a enviar al Ilustre Colegio de Médicos de Madrid, una serie de documentos informativos mediante los que comunicaba, los nombres de los médicos de Madrid a los que el TERMC les había abierto expediente por su pertenencia a la Masonería. Todos estos documentos informativos, podemos encontrarlos dentro de los expedientes personales de estos médicos masones madrileños.

(1) BOE de 7 de octubre de 1939.

(2) "Jurisdicción especial para la represión de la masonería y el comunismo". Centro Documental de la Memoria Histórica. PARES. Portal de Archivos Españoles. Ministerio de Cultura y Deporte. Gobierno de España.

Es Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valladolid. DEA en Farmacología por la Universidad de Valladolid. Médico. Actualmente Doctorando en Historia Contemporánea en la Universidad de Extremadura. Coautor junto con Victor Berástegui y Juan Antonio Sheppard del libro "Masonería. Todo lo que siempre has querido saber sobre esta Institución" ( Editatum ). 2019. Ha presidido la Gran Logia General de España y el Supremo Consejo de España.