El llamado “síndrome post aborto” (a veces mencionado por ciertos grupos antiabortistas) se refiere a un supuesto conjunto de secuelas psicológicas negativas tras interrumpir voluntariamente un embarazo. Según sus promotores, las mujeres que abortan sufrirían a medio o largo plazo problemas como depresión, ansiedad, tendencias autodestructivas o incluso adicciones (alcoholismo, drogadicción). Esta idea ha cobrado relevancia recientemente por una iniciativa del Ayuntamiento de Madrid para informar obligatoriamente a las mujeres sobre dichas “consecuencias” antes de abortar. En el pleno municipal se llegó a afirmar, sin aportar pruebas, que abortar provoca “depresión”, “alcoholismo” o “autolesiones”, citando incluso cifras sin fuente conocida.