Declararme inútil total, no fue una ofensa
Ya en aquellos años, cuando me declararon inútil total, fue uno de los días más felices de mi vida. El Ejército de Franco no quiso que hiciera la mili. Yo tampoco, de hecho había alegado ser hijo de viuda para librarme. Con su pretensión de ofensa me hicieron el mayor regalo posible y me alejaron definitivamente de las armas y de los ejércitos. A mí si que me llenó de "orgullo y satisfacción".
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