El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de la Reserva Federal (el banco central estadounidense), Jerome Powell, están severamente enfrentados. El magnate quiere inmiscuirse en la actividad del banco, cuando éste tiene independencia absoluta del poder político en sus actuaciones. Pero Trump ha amenazado reiteradamente a Powell llegando incluso al insulto personal. El motivo: no baja los tipos de interés, que es lo que quiere Trump. Pero parece ser que Powell lo hará, en la próxima reunión de la Reserva Federal de setiembre, por sus calculadas declaraciones después de la reunión de banqueros centrales en Jackson Hole. La causa relevante: la caída en la creación de empleo. Un desplome que tiene orígenes en la política económica de Trump (los aranceles, principalmente), que está encareciendo los productos, restando competitividad e infiriendo el despido a las empresas. El PIB crece a la mitad que el indicador conocido para 2024 (1,2% sobre 2,5%), al tiempo que existen tensiones de inflación en la economía estadounidense (3,1%, la subyacente).