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Patriotismo de pitidos

El jurista alemán Rudolf Smend (1882-1975) indagó sobre los elementos espirituales que subyacen bajo el Estado. Decía Smend que las formas espirituales colectivas no constituyen sustancias estáticas, sino que son una unidad de sentido en continua actualización. Por eso, el Estado se desarrolla mediante un proceso de continua renovación y Smend describía ese proceso con la expresión de integración, porque es un proceso de integración del propio Estado en la realidad. Para el jurista alemán, la eficacia de la función integradora depende de que su principio constitutivo tenga en sí fuerza integradora y que integre realmente a toda la comunidad política. Las formas de integración son muy variadas y pueden ser personales (especialmente el caudillaje), funcionales (tienden a reforzar la vivencia comunitaria en la vida social) y materiales (los fines jurídicos y culturales del Estado) (Rudolf Smend: Constitución y Derecho constitucional, Madrid, 1985, págs. 62-106).

El síndrome de Eichmann y la irresponsabilidad social

Los nuevos chivos expiatorios y el síndrome de Eichmann

El caso Eichmann tuvo el cierto modo una repercusión mayor a la del propio juicio de Nürenberg. En realidad no se logró sentar en el banquillo a muchos jerarcas nazis y algunos, como Albert Speer, tampoco salieron tan mal parados. Lo mismo sucedió con el proceso judicial de Tokyo. Un ideólogo extremista se hizo pasar por loco y algunos de los encausados llegaron luego a ocupar muy altos cargos gubernamentales. También los cuadros de las empresas alemanas acogieron a quienes habían simpatizado con el nazismo.

La fase más peligrosa de la guerra

Las guerras no tienen un momento bueno, pero tienen etapas, algunas de las cuales resultan especialmente preocupantes. La invasión por Rusia de territorios ucranianos ha sido una agresión inaceptable con efectos humanos, sociales y económicos de inmenso alcance y no sólo para ucranianos y rusos. Se han roto la necesaria estabilidad que requiere el progreso en buena parte del mundo y los desequilibrios generados nadie sabe muy bien adónde nos pueden llevar. Todo cálculo en el terreno bélico resulta una mera aproximación. Como en una partida de ajedrez, cada movimiento abre una realidad nueva. En ese caso, se juega muy cerca del abismo. Rusia preveía una guerra relámpago que, en pocos días le permitiría ocupar la región del Donbass y provocar el colapso del gobierno ucraniano el cual sería sustituido por uno afín. Nada de esto ha pasado. La rusofobia ancestral en este país provocó una dinámica de cohesión y la emergencia de un liderazgo fuerte por parte de Zelenski, un cómico convertido en político. La resistencia militar de Ucrania resultó insólita, en gran parte por la ayuda militar occidental, pero también porque en Rusia de la gran potencia militar que había sido ya sólo le queda el arsenal nuclear. La guerra se alarga, con múltiples episodios de una brutalidad inusitada, y unos efectos económicos muy profundos más allá de los contendientes y de las sanciones impuestas por Occidente en Rusia. Parece que Europa no había previsto lo que significaría su posicionamiento en relación con la dependencia energética y el acceso a determinados alimentos y materias primas.

Medicinas e impuestos: recursos limitados y demandas infinitas

Los ricos no generan riqueza, se quedan con la riqueza: por eso son ricos. Si generarán riqueza se llamarían trabajadores. Es un sarcasmo que quienes reclaman más intervención del Estado cuando la economía marcha mal, reclamen un Estado mínimo cuando las cosas les van bien.

El corazón de la fábula

En el centro del bosque, laberinto verde lo llaman otros, se esconde la verdad de la fábula. Cualquier intento de escritura fundada es también fundacional y solo puede plantearse como un viaje al corazón de la belleza, el amor y el apabullante horror. Para penetrar en el centro de la fábula hay que desnudarse y moverse sin armar ruido. Ningún escándalo tan reprobable como el que forman las palabras al incorporarse a la frase. Si no quiere frustrar el viaje, el aventurero deberá dejar a la entrada su equipaje retórico. Cada cual debe penetrar en el tupido bosque con su propio estilo. No confunda el viajero los términos. Cuando se alude a la necesidad de desproveerse de elementos retóricos, lo que en realidad se quiere advertir es que no sirven los instrumentos de comunicación viejos; sin embargo, el hombre sólo lo es en cuanto animal simbólico y sintáctico, en tanto fundador de sucesivas gramáticas. De ahí que tendrá que inventar una nueva Retórica y valerse de ella para adentrarse en la maraña arbolada. En el corazón del bosque viven en estado puro el mal y el bien, las sombras que pintara Conrad y las luces dejadas por poetas, como aquel que miró la noche estrellada y vio tiritar, azules, los astros a lo lejos. ¿Alguno más enamorado que quien dijo que no quería islas, palacios, torres, pues no hallaba alegría más grande que vivir en los pronombres? En el centro del bosque se encuentra la serpiente, armada con un hacha que mueve a espanto. A su lado, brota la amorosa fuente de la vida: saltos de agua, cascadas como corazonadas, almendros que tocan al piano una pieza de Chopin, besos que vuelan. El mal y el bien, juntos, en permanente contienda, en encantada y enconada lucha.

Aprobada la Ley de Memoria Democrática

La semana pasada terminó en el Senado la larga tramitación de la Ley de Memoria Democrática. Fue aprobada por el Congreso en el mes de julio con 173 votos a favor, 159 en contra y 14 abstenciones. Votaron a favor PSOE, UP, PNV, PDCat, Mas País, Compromis, EH Bildu y CC; en contra, PP, Cs, Vox, Junts y UPN; se abstuvieron ERC y algunos partidos pequeños.

La democracia en peligro de muerte

Los derechos políticos y las libertades civiles han disminuido en todo el mundo durante los últimos 16 años, y solo dos de cada diez habitantes del planeta viven en países libres, lo que plantea la posibilidad de que la autocracia pueda superar a la democracia como modelo de gobierno que guíe los estándares internacionales de comportamiento, según el informe “Libertad en el Mundo 2022: La expansión global de los gobiernos autoritarios”, realizado por Freedom House.

El callejero español no tiene nombre de mujer

Las calles con nombre de hombre son mucho más comunes en España que las que tienen nombre de mujer. Este hecho resulta evidente de nuestra experiencia cotidiana, pero ¿a cuánto asciende este sesgo de género en nuestras ciudades? ¿Cómo puede medirse? ¿Cómo varía a través del tiempo y el espacio? ¿Se está avanzando hacia la igualdad? ¿Refleja dicho sesgo la visión de la población hacia los roles de género?

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