Aquel día once de marzo
Aquel día, sobre todo por la mañana, yo también creí que los atentados en Madrid eran obra de ETA. Era lo más fácil y casi lo habitual, pues teníamos un terrorismo doméstico que desde hacía 36 años venía produciendo víctimas cada cierto tiempo; últimamente civiles, incluso niños, y en su historial no faltaban los atentados indiscriminados, como los de Barajas y Atocha en Madrid, con bombas dejadas en las consignas en su insensata campaña contra el turismo, o el de la cafetería Rolando en la calle del Correo, también en Madrid, o el atentado de Hipercor, en Barcelona. Ibarretxe había atribuido a ETA la autoría en su primera intervención, pero lo desmintió Otegui, que debía tener información fiable.
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