Seguridad
El mundo se ha vuelto más inseguro de manera muy evidente, aunque nunca haya sido un remanso de paz. Hay hechos objetivos en la geopolítica mundial que lo avalan. El Israel de Netanyahu, la Rusia de Putin y la nueva política estadounidense de la mano de Donald Trump nos lo dejan muy claro. También es una percepción desde una determinada posición en el globo. Una buena parte del mundo nunca se ha sentido segura porque la pobreza y la desigualdad son factores de incertidumbre vital que muchas personas nunca han dejado de sufrir. Para ellas, el ambiente es tan desagradable hoy como lo ha sido siempre. Pero en el mundo occidental sí hemos vivido décadas bastante tranquilas, donde los conflictos, si es que se producían, lo hacían de forma muy localizada. Vivimos una situación nueva, aunque la desintegración y el conflicto en la antigua Yugoslavia ya nos indicaron que algo había cambiado en un mundo que giraba en torno a dos grandes potencias. Ya no había ni hay equilibrio. Ahora, sin embargo, se ha impuesto el desorden, un caos no organizado donde vuelve a predominar la amenaza, y la diplomacia y el acuerdo parecen haber desaparecido. Europa es quien más sufre este nuevo panorama. Disponíamos de un paraguas occidental de defensa, liderado y financiado en gran parte por Estados Unidos, que de repente desaparece mientras el entorno y la posibilidad de guerra en Europa empiezan a ser una posibilidad real.
- Publicado en Opinión