La pandemia ha traído, ha dejado en las consultas de psiquiatras y psicólogos una cantidad monumental de pacientes que han sufrido el terror de la muerte de forma muy cercana, han afrontado situaciones límite, no solo desde un punto de vista personal, también social.Tener miedo a la muerte es una aprensión bastante sana y legítima. Nos permite ser precavidos en nuestra vida cotidiana y ponernos límites, pues de lo contrario nos pondríamos en peligro perpetuo."Es importante pensar en la muerte de vez en cuando, siempre que no se convierta en algo invasivo, ayuda a resaltar la naturaleza preciosa de la vida", dice la psicóloga clínica Aline Nativel Id Hammou (2020) entre otros. Pero cuando se lleva al extremo, el miedo a la muerte puede convertirse en algo patológico, neurótico e incapacitante. Esto se suele denominar tanatofobia. Corresponde al miedo excesivo, intenso y duradero a la muerte, que provoca una ansiedad incontrolable en la persona que se enfrenta a un objeto y/o contexto relacionado con la muerte. "Es un miedo irracional e irrazonable a la muerte, ya sea la de los seres queridos (miedo a la muerte) o la propia (miedo a morir)", afirman algunos estudiosos. Este miedo provoca importantes trastornos en la vida de la persona afectada (sociales, profesionales, familiares, psicológicos, físicos), como por ejemplo: la incapacidad de dejar a sus hijos solos, la incapacidad de tomar determinados tipos de transporte, la incapacidad de tener cuchillos en casa, la incapacidad de ir de viaje o de realizar determinadas actividades... El tanatofóbico evita cualquier cosa que pueda conducir o acelerar la muerte. El único lugar en el que se sienten seguros suele ser su casa. Es obvio que con la pandemia se ha acrecentado este tipo de obsesión o manía y tiene su razón de ser, lógicamente. "El miedo a la muerte no es simplemente el miedo a perder la vida, es también el miedo a dejar de existir, a no poder proyectarse de forma positiva, al sufrimiento que puede preceder a la muerte, a verse abrumado por los remordimientos o los arrepentimientos, a dejar de estar en contacto con los seres queridos, a enfrentarse a lo desconocido (el mundo de después, el más allá, el vacío. ...), de ser olvidado, de no haber tenido éxito en la vida, de estar solo, de perder la autonomía, de convertirse en "nada", de no poder controlar ya su vida...". La pandemia de la que continuamos viendo secuelas y secuelas, ha cambiado la forma de vida de todos, apareciendo ciertas fobias y no es de extrañar. Los medios de comunicación han grabado y recordado constantemente ese principio de vida: todos moriremos de alguna o de otra manera.