Recetas para desenamorarse: deseo, imaginación y nervios en el siglo XVIII
En 1736, Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764) explicaba un secreto muy útil a sus numerosos seguidores: cómo desenamorarse.
Olviden los métodos tradicionales de sangrar y purgar, decía Feijoo, olviden los consejos de Ovidio (huye de la ciudad donde vive el amante, piensa intensamente en todos sus defectos, ocúpate de otra cosa, sacia tu deseo sexual con otra persona). El único remedio que de verdad funciona es contrarrestar la pasión amorosa con otra terrible agitación: piensa en algo espantoso al mismo tiempo que evocas la imagen de tu amado.
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