Apegada al realismo balzaciano y en primer lugar he de decir -para aquellos que no la conocen- que Fernán Caballero (escritora) recurrió a un artificio que su ideario estético no admitía: adoptar un alias, con una apariencia de virilidad y españolidad, para ocultar su propio sexo y su verdadero nombre. Se llamaba, en realidad, Cecilia Bölh, y era hija de un ilustre hispanista alemán, Juan Nicolás de Faber. Era ella, de alguna forma, española por elección, aunque se había educado más en Hamburgo que en las escuelas de Cádiz a las que su padre la envió en la niñez. Este hecho marcaría toda su obra: sus asuntos, el tema de sus novelas o relaciones (como prefería denominarlo) es siempre español, pero sus textos están escritos en alemán.