La cuestión nacionalista siempre estaba presente en el ámbito socialista polaco. En 1899 los socialistas ucranianos de la región de Galitzia crearon una organización propia. Pero, además, los socialdemócratas del Imperio austrohúngaro comenzaron a debatir que podría crearse una organización política supranacional o constituir una serie de organizaciones nacionales socialistas coordinadas. Los socialistas polacos estaban a favor de la segunda solución, y por ello proclamaron que el PPS constituía la organización nacional socialista de todos los polacos, independiente de que estuvieran bajo dominio austriaco, alemán o ruso. Este mismo debate se dio en Alemania, y ante ello, los socialistas polacos solicitaron que se proclamasen candidatos de habla polaca en las elecciones en aquellas circunscripciones electorales con población mayoritaria polaca, especialmente en la Alta Silesia. Wilhelm Liebknecht apoyó esta petición, considerando que los socialdemócratas alemanes no podían dudar del derecho de los polacos a su independencia. En este debate sería importante la postura de Rosa Luxemburgo y de su grupo, siempre contrario en sí al nacionalismo polaco. Rosa Luxemburgo se había nacionalizado alemana. Al final, se llegó a una especie de solución de compromiso, por la que se designarían candidatos en lengua polaca en unas circunscripciones y otros de lengua alemana en zonas de donde hubiera mezcla de nacionalidades.