(A mi madre, que ha hecho camino al andar. In memoriam).
Era muy joven y ya tecleaba impetuosa en las viejas máquinas de escribir, en las que fabricaba las historias que luego lucirían a la sombra de los quioscos en flor. En sus primeros años profesionales dejó su impronta en publicaciones de entonces, como Posible, o en otras, como Fotogramas, de entonces y de ahora. El País, recién creado, fue la primera pasarela deluxe en la que puso palabras Rosa Montero. El periódico nació de pie y en seguida fue un papel altivo, como suele serlo aquello que alcanza en los primeros vuelos el reconocimiento general del público. En esas páginas bien trazadas y timbradas lucía Rosa con la natural frescura de una prosa modelada fuera del laboratorio de la escritura impostada, allá donde la vida se muestra en todo su esplendor y miseria.