El tema de nuestro tiempo (y de antes): gobernar peligrosamente
La democracia parlamentaria que es, salvo excepciones, la democracia propia del siglo XX (en el siglo XIX sólo hubo verdaderamente parlamentarismo en el Reino Unido y en Francia a partir de 1875) nunca ha sido un camino de rosas. Más bien ha sido un escenario político muy complejo a causa de un fenómeno que se dio en el siglo XX y sigue presente en el siglo XXI, el multipartidismo o, como variante, el bipartidismo imperfecto. El pluripartidismo puede ser polarizado o moderado, según la distancia que haya entre los dos extremos que permite, en el segundo caso, que puedan participar en el Gobierno varios partidos (véase, Josep María Vallès: Ciencia política. Una introducción, Barcelona, 2010, págs. 372-377). En el bipartidismo imperfecto no hay ningún partido con capacidad de gobernar por sí solo y tiene que apoyarse en otros partidos menores, bien mediante coaliciones, bien mediante apoyos parlamentarios (o las dos cosas a la vez, como ocurre en España).
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