Luis Gómez Llorente y su ejercicio de memoria de la izquierda
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Opinión
En el aniversario de la muerte de Pablo Iglesias del año 1977 Luis Gómez Llorente reflexionó sobre el “pablismo” para los lectores de El Socialista. Acudir a uno de los socialistas más intensos de la Transición y de la reconquistada democracia es un ejercicio sugerente desde nuestro punto de vista porque, además de difundir sus ideas, también nos aporta visiones del pasado histórico del socialismo español, siempre desde una enorme sensibilidad, respecto y sentido crítico. Pero, sobre todo, porque nos plantea la importancia de la memoria interna dentro de la izquierda, el objetivo de este artículo de opinión.
Gómez Llorente empleó para explicar lo que pretendía su peripecia y experiencia personales en el tardofranquismo sobre los viejos militantes que habían llegado a esa época y la de primera Transición.
Confesaba que siendo universitario acudió a Toulouse para tratar con la Ejecutiva la transformación de la ASU en Juventudes Socialistas y allí se había quedado impresionando ante los personajes que encontró, “tan serios y tan graves”. Se refería a Llopis, Pradal, Pascual Tomás, etc. Reconoció el lenguaje que empleaban porque le sonaba de los textos leídos. Gómez Llorente confesaba que guardaba un enorme respeto por ellos, eran su primera imagen del viejo PSOE, y por encima de las diferencias políticas y las polémicas, reconocía que eran los hombres que le habían hecho entrar en casa del socialismo español. Los ya fallecidos cuando escribió el artículo se habían convertido en seres simbólicos de los miles de españoles que habían dedicado todo su esfuerzo con aciertos y desaciertos a mantener el movimiento obrero.
A nuestro entender, Gómez Llorente planteó una cuestión que parece que se olvida hoy en el seno de la izquierda, y que no es otra que la asunción del legado histórico de quienes encarnaron ese universo en el pasado. Eso también forma parte de la memoria histórica, de la memoria de una parte fundamental de la izquierda española que, con cierta frecuencia es olvidada por las generaciones más jóvenes que militan o están cerca de esa parte de la izquierda, o que puede quedar nada más que en un ejercicio cultural, sin olvidar el desprecio que genera en otros universos políticos.
En este sentido, Gómez Llorente recordaba en su texto cómo las propias vidas, además de las acciones de lo que habían realizado, de esos viejos militantes, que fue conociendo, habían constituido una fuente de enseñanza en la clandestinidad. Y, cómo al ir desapareciendo con el tiempo, se fue conformando una conciencia de respeto “hacia el profundo significado que tiene la historia de nuestro partido”, una idea que compartimos plenamente.
El resto del artículo suponía un ejercicio de homenaje a Pablo Iglesias, al “pablismo” del que siempre fue un claro defensor, además de recordar que los socialistas no debían angustiarse mientras el partido siguiera siendo de clase, y de que el izquierdismo no residía en el grito ni en la oposición visceral, enseñanzas, sin duda, como bien hemos comprobado en nuestras investigaciones, del propio Pablo Iglesias. Pero, eso, evidentemente, es otra cuestión, y que tiene que ver con la evolución del Partido Socialista en la transición. Nuestro objetivo, aquí y ahora, era insistir en la importancia de la memoria histórica propia, como un ejercicio fundamental en el ámbito de la izquierda, del socialismo. Gómez Llorente, como vemos, ya nos lo enseñó en 1977. La izquierda, a nuestro entender, es trabajo presente para construir futuros mejores dentro de los valores que la informan, pero todo este ejercicio presente y para el futuro es imposible si no se ancla en el conocimiento de los referentes del pasado.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.