El empleo del hogar
- Escrito por Jesús Membrado Giner
- Publicado en Opinión
Según la EPA del tercer trimestre de este año, 52.000 empleadas del hogar han dejado su trabajo o han sido relevadas del mismo en el último año.
Es la rama de actividad que más retrocede, tanto en términos absolutos como relativos, el 8,9% en el último año, lo cual choca con los datos en el mismo periodo en que el empleo ha ganado 504.000 ocupados, es decir el 2’6%.
Es un sector que viene encogiéndose desde hace años, que tiene la peor retribución económica ,1014 € mensuales brutos en 2023, cuando en el mismo período el salario medio es de 2.273 €. Las sustanciales diferencias denotan una marginalidad que les afecta históricamente.
La alta proporción de extranjeros/as, el 66%, y también de mujeres, el 93%, le dan una dimensión diferente al conjunto de los distintos sectores de la actividad económica, la feminización del sector, así como el refugio de un amplio sector de la migración hasta tanto en cuanto puedan acogerse a la regularización, les hace ser muy vulnerables a la explotación y al abuso de sus condiciones laborales y salariales.
Si hacemos la comparación con el conjunto del mercado laboral, vemos que este ha crecido un 9% desde el año 2008 y los empleos del hogar han perdido un 27% de ocupados.
Para la patronal del sector, las razones están; en el incremento del SMI, que es la referencia salarial cuando no hay convenio, o acuerdo de empresa, como es el caso; en el reciente derecho a la prestación de desempleo devenido de la ratificación por el estado español del convenio 189 de la OIT y en la normativa sobre prevención de riesgos y salud laboral en el sector. Para ellos, estos derechos han encarecido tanto las nóminas que desincentivan las contrataciones en el sector.
Para el Ministerio de Trabajo, estos argumentos no son aceptables, pues, ante un sector históricamente discriminado es necesario dotarles de derechos y condiciones laborales compatibles al de otros sectores productivos.
Para los sindicatos, esta huida del sector tiene que ver con la mejora de la calidad del empleo en general. Al aparecer mayores posibilidades de ocupación con mejores condiciones, se van a la hostelería y la limpieza, que son los grandes receptores, dicen desde UGT. También puede darse una reducción de jornada más que la eliminación de puestos de trabajo. Por otro lado, el incremento de costes puede estar induciendo al aumento de la economía sumergida, con salarios en negro y condiciones laborales más precarizadas.
Lo cierto es que la mayor presencia de residencias y cuidadores profesionales, derivado del incremento presupuestario para extender la Ley de dependencia, puede ser un factor que facilita el refugio de muchos de estos trabajadores. Los datos del INE que recoge un incremento de ocupaciones de este sector en los últimos años, pasando de 289.000 hace diez años a 389.000 ahora, puede ahondar esta explicación.
La reciente regulación de la prevención de riesgos y salud laboral en el sector, introduce una nueva variante negativa para quienes achacan las pérdidas de ocupaciones al incremento de costes y al desmesurado aumento de los derechos laborales. Esta nueva normativa, necesaria ante el alto grado de accidentabilidad, y fundamental para prevenir el uso de productos tóxicos que afectan a la salud, parte de un problema para garantizar su aplicación y hacer un seguimiento por parte de la inspección de trabajo, que es, los domicilios particulares no son centros de trabajo al uso, ni son espacios públicos, sin embargo, los empleadores están obligados a hacer evaluación de riesgos en su domicilio. Para soslayar este impedimento el Ministerio de Trabajo ha creado un web para poder realizar una autoevaluación, y poder aplicar las correcciones y prevención necesarias, que se deben remitir a la autoridad correspondiente. El problema sigue existiendo cuando la inspección de trabajo quiera comprobar la aplicación de las medidas y la enorme dependencia de los empleados respecto del empleador hará muy difícil las denuncias a la inspección.
Por otro lado, estos empleados tienen que registrar la jornada diaria, especialmente cuando trabajan a jornada completa. La sentencia del Tribunal de Justicia de la UE ha establecido la obligatoriedad de implementar un sistema de registro de la jornada laboral para estos trabajadores.
A pesar de los avances conseguidos en estos últimos años en el sector, la opacidad de sus condiciones laborales sigue siendo enorme, y como consecuencia la indefensión y el desconocimiento de sus derechos juegan en contra de que se apliquen. Ahora bien, el debate no puede estribar en mantener o no un sector con menos o igual derechos que el resto de los trabajadores. Eso está superado, ahora toca hacer pedagogía con los empleadores, sembrar una nueva cultura de respeto y divulgar y fomentar entre los empleados los derechos conseguidos y sus efectos en las relaciones laborales.