¿Tolerancia con el Islamismo? El informe francés sobre la Hermandad Musulmana
- Escrito por Roman Echaniz
- Publicado en Opinión
La conocida como la Hermandad Musulmana o “Hermanos Musulmanes”, es una organización política islamista de carácter sectario. Fundada en Egipto en 1928 su objetivo era y es la reislamización de la sociedad. Su base ideológica y estructura organizativa la convirtieron en una organización muy atractiva pasando a crear estructuras de similares características en otros países. De su inicial transnacionalización ha pasado en las últimas cuatro décadas a convertirse en una organización internacional. Dentro de poco cumplirá 100 años de existencia, y es a través del estudio de su propia historia donde pueden identificarse dos de los elementos que más la caracterizan como organización: su secretismo y su inmensa paciencia.
Recientemente se ha publicado un informe de las actividades de los Hermanos Musulmanes en Francia elaborado por el ministerio del interior cuyo contenido es interesante pero poco novedoso.
Se financian a través países ajenos a la UE, aunque los miembros de la Hermandad también han de aportar dinero de sus propias fuentes de ingreso, que en muchos casos están vinculados a las actividades de la propia hermandad. La financiación más importante, siempre proveniente del extranjero, se realiza de manera indirecta a través de organizaciones pantalla de carácter cultura o benéfico.
Este dinero tiene como objetivo la financiación de estructuras para la islamización de la sociedad francesa. Uno de los pilares básicos de su acción es la educación y el adoctrinamiento de niños y jóvenes, a través de escuelas privadas, actividades extraescolares o asociaciones deportivas.
El asociacionismo es otro de los objetivos de la Hermandad, bien con la creación de estructuras asociativas o la infiltración en asociaciones preexistentes. Con la imagen de una falsa representación social establecen lazos con los cargos públicos republicanos, creando redes clientelares balo la cobertura del llamado “voto musulmán”. La Hermandad Musulmana es una organización que actúa en secreto e instrumentalizan tanto a las personas como a las asociaciones. No desvelan sus verdaderas intenciones, ni siquiera su pertenencia a la Hermandad, siendo muy hábiles en seducir a aquellos que quieren ser seducidos, mostrándose respetuosos con la democracia y los valores republicanos, siempre y cuando la Republica se muestre también respetuosa con lo que ellos entienden que es el Islam. Obviamente su infiltración se amplía a otros campos como el político, el universitario o el sindical, en muchos casos utilizando de excusa la cuestión palestina o el multiculturalismo, con un notable éxito en la llamada nueva izquierda, que en algunos ámbitos de la derecha francesa es descrita como “islamo gauchisme.”
No obstante, dado que la islamización de la sociedad es un hecho sumamente preocupante, la Hermandad Musulmana realiza de manera recurrente campañas mediáticas en redes sociales contra aquellos que denuncian su actividad con la habitual acusación de Islamofobia, promueven de manera activa una narrativa victimista, intentan visibilizar una supuesta discriminación hacia el Islam y denuncian lo que ellos consideran que es la doble moral occidental. Estas campañas coordinadas con un adoctrinamiento interior basada en una concepción supremacista del Islam deriva en una visión dicotómica de la sociedad en una suerte de radicalización identitaria.
La visibilidad que pretenden otorgar a su propuesta política y social tiene como objeto hacer realidad un proyecto a través de la creación de un espacio propio. Un ecosistema social cuya magnitud es preocupante. Estas actividades se atribuyen en Francia al “separatismo comunitario”, pues su objetivo es dividir a la ciudadanía francesa en función de una adscripción religiosa propuesta por la Hermandad e influir en las relaciones y la viva cotidiana de los musulmanes en Francia con el objetivo de hacer avanzar su ortopraxis en todos los aspectos de la vida de su público objetivo.
¿Es la actividad de los Hermanos Musulmanes preocupante? Lo es, en tanto que poseen una propuesta política y social incompatible con Francia o con cualquiera de los Estados miembros de la UE. Sin embargo, la amenaza no solo proviene de la Hermandad Musulmana pues a la actividad de estos se ha de sumar la existencia de otras tantas mezquitas, asociaciones y comunidades religiosas sumamente excluyentes ajenos a todo hecho democrático que comparte tanto el diagnostico como la solución en un espacio identitario que reclama mayores cuotas de poder. No en vano uno de los principales lemas de la Hermandad Musulmana es “El Corán es nuestra constitución y el Islam es la solución”.
Además de lo expuesto, se ha de tener presente que la existencia de campañas de desinformación e injerencia provenientes de países árabes refuerza la narrativa del movimiento islamista en Francia. Tampoco pueden obviarse el interés de muchos países árabes en blanquear en suelo francés su notorio déficit en derechos humanos a través de la financiación de actividades culturales, compra de participaciones en empresas clave, financiación de producciones audiovisuales o patrocinio de actividades deportivas, desdibujando así la naturaleza autoritaria y dictatorial de dichos regímenes, que en muchos casos utilizan el Islam como fuente de legitimación.
La Hermandad Musulmana así como otros movimientos islamistas siempre han tenido como objetivo la reislamización de sus sociedades. Así lo han hecho durante décadas en el mundo árabe musulmán, pero dado que no pueden reislamizar nuestras sociedades, su misión es islamizarlas utilizando a su favor nuestra concepción de sociedad abierta, valiéndose con notable éxito de un doble discurso.
La sociedad abierta basa su existencia en la lógica de la tolerancia.
Decía Karl Popper en “La sociedad abierta y sus enemigos” que “si extendemos la tolerancia ilimitada aun a aquellos que son intolerantes; si no nos hallamos preparados para defender una sociedad tolerante contra las tropelías de los intolerantes, el resultado será la destrucción de los tolerantes y, junto como ellos, de la tolerancia. “
Ahora bien, también decía que, con este planteamiento, no siempre debe de impedirse las expresiones de carácter intolerante, “mientras podamos contrarrestarlas mediante argumentos racionales y mantenerlas en jaque ante la opinión pública, su prohibición sería, por cierto, poco prudente. Pero debemos reclamar el derecho de prohibirlas, si es necesario por la fuerza.”
Si bien resulta difícil evaluar cuál es el punto en el que debiéramos se situarnos ante la paradoja de la tolerancia lo cierto es que su público objetivo es ajeno al “jaque” propuesto por Popper, pues el discurso de la Hermandad rebasa los límites del tablero de la racionalidad de toda democracia liberal. --Se trata al fin y al cabo del derecho a no tolerar a los intolerantes.
Roman Echaniz
Román Echaniz Carasusan es politólogo de formación, especializado en Seguridad Ciudadana y Política Anti Terrorista.
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