Madrileñas, madrileños, a la calle por Europa
- Escrito por Manuel de la Rocha
- Publicado en Opinión
Como es ya conocido públicamente, un numeroso grupo de personas de la cultura, la universidad y la comunicación, junto a cincuenta organizaciones de la sociedad civil, entre ella de jóvenes, de mujeres, del movimiento sindical, culturales y de la comunicación, han convocado para este domingo 11 de mayo, a las 12 horas, en la Plaza del Calleo de Madrid, una concentración por Europa y la Democracia Social, como ocurriera el 15 de marzo pasado en Roma y al igual que se está haciendo en otras muchas ciudades españolas (Barcelona, Zaragoza, y de otros países europeos.
Ha sido convergencia de diversas iniciativas, en un esfuerzo conjunto por movilizar a la ciudadanía por Europa con una única convocatoria de carácter transversal, conscientes de que el sentimiento europeísta está muy extendido en nuestro país tanto en los sectores moderados como en los progresistas. Ayer mismo publicaba el diario El País los datos de una reciente encuesta que recogen que el 70% de los jóvenes españoles dan un “fuerte apoyo a la pertenencia de España a la UE”.
La razón de esta iniciativa es la convicción generalizada de que desde hace ocho décadas nunca Europa y la democracia social han estado tan en riesgo como en la actualidad. Las amenazas son varias.
Por un lado, en efecto, por la actitud de Trump, su objetivo de quedarse con territorios que no forman parte de USA, como Groenlandia y Canadá, su política de ruptura de todos los grandes acuerdos adoptados por la comunidad internacional (Acuerdo de París sobre el cambio climático, Organización Mundial de la Salud, de la Organización Mundial de Comercio, Comité de Derechos Humanos de la ONU y otros muchos), su orientación claramente antieuropeísta, concibiendo a la UE como “un consorcio contra Estados Unidos” y pretendiendo quitarla de en medio en la búsqueda de paz en Ucrania, además de su intento de chantajear a todos los países con su política de aranceles.
De otro lado la agresividad de Putin invadiendo Ucrania y generando una guerra en Europa, desde una concepción de nacionalismo expansionista. Y junto a ellos la expansión de las ultraderechas en toda Europa, con el objetivo de recortar derechos sociales, sino también de volver a la Europa de las naciones, una Europa como menos peso y capacidad de decisión, dejando inerte a la ciudadanía europea.
Frente a todas estas amenazas la única respuesta es la Unión Europea, el proceso de integración de mayor éxito social, económico y de paz conocido. Recordemos que su origen está en la , pero que hoy necesita un mayor compromiso ciudadano.
Europa nació de las cenizas de la guerra como un proyecto de paz y de progreso social, y ha ido avanzando a lo largo de este tiempo. Pero necesitamos promover e impulsar una mayor integración de la UE, que supere los enfoques nacionales, desarrollando su autonomía estratégica y avanzando en su independencia frente a quienes la desprecian, para alcanzar un peso aún mayor en el mundo e impedir ser avasallada. Esta crisis es una oportunidad clara para avanzar en más Europa, más integrada y con más capacidad de decisión política frente a los que la amenazan.
Y lo debe hacer salvaguardando los valores ilustrados de libertad, igualdad y solidaridad, paz y Estado de Derecho, así como su modelo de democracia social, el estado de bienestar cuyo contenido, hoy también amenazado, son entre otros los derechos a la sanidad, la educación, las pensiones, sindicatos fuertes y el trabajo digno y bien remunerado.
La Europa que defendemos debe seguir promoviendo el multilateralismo y un orden internacional basado en reglas, defendiendo los derechos humanos en todo el mundo, ayudando a Ucrania frente al invasor y apoyando al pueblo palestino frente al genocidio a que está sometido.
La defensa de los derechos humanos implica oponerse a toda tendencia racista, xenófoba, machista o negacionista del cambio climático, hoy presentes en suelo europeo por la actitud de las ultraderechas
Estas y otras muchas razones motivan el llamamiento a la ciudadanía para salir a la calle y defender a Europa y su proyecto, frente a los riesgos que se ciernen sobre ella y nuestras democracias, reclamar más Europa y la aceleración de la construcción política y social de la Unión Europea.
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